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La historia de un fracaso: ¿por qué Colombia renunció a ser la sede del Mundial de 1986?

Tras una crisis económica y un conflicto armado en escalada, Colombia concluyó que no podía cumplir las exigencias de infraestructura y garantías financieras impuestas por la FIFA para organizar el Mundial.
vie 27 febrero 2026 05:55 AM
Los manifestantes se sientan junto a un grafiti que dice "Si no hay paz, no hay fútbol" en una pared del Estadio Campin mientras protestan contra Colombia, que alberga el torneo de fútbol de la Copa América durante una huelga nacional el 19 de mayo de 2021 en Bogotá, Colombia, el 19 de mayo de 2021 en Bogotá, Colombia.
Colombia fue golpeado en la década de 1980 por una crisis económica y una crisis de seguridad. (FOTO: Guillermo Legaria/Getty Images)

La celebración del Mundial en México ha sido puesta en duda los últimos días, después de los bloqueos que golpearon a Guadalajara, ciudad que recibirá cuatro partidos del torneo, después de la captura y abatimiento del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”.

Las federaciones de Bolivia y Portugal levantaron la voz sobre el tema y pidieron garantías de seguridad durante el torneo y la reclasificación, pero hasta el momento, la FIFA mantiene la confianza en que México podrá organizar el torneo.

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"Muy tranquilo, todo muy bien. Va a ser todo espectacular", aseguró el presidente del organismo, Gianni Infantino, el martes en Barranquilla, Colombia.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, así como los gobernadores de Jalisco y de la Ciudad de México, aseguran también que trabajan para garantizar la seguridad tanto de la población como de los visitantes internacionales.

Sin embargo, la suspensión por razones de seguridad de la Copa Mundial de Clavados, programada para celebrarse en Zapopan entre el 5 y el 8 de marzo, prende las alertas sobre lo que puede pasar con la Copa del Mundo de Fútbol, que se llevará a cabo en poco más de tres meses.

Aunque nunca le ha sido retirada a un país una sede de Copa del Mundo, sí hay un antecedente de renuncia a organizar el torneo. En 1982, Colombia, que atravesaba uno de los peores momentos de su conflicto armado, rechazó las condiciones de la FIFA para celebrar el torneo.

El Mundial que no fue

La idea del Mundial colombiano nació a principios de 1973, cuando el dirigente barranquillero e integrante del Comité ejecutivo de la FIFA, Alfonso Senior, comenzó a trabajar por la candidatura.

En mayo de 1974 llegó al país una comitiva de la FIFA, que recorrió Bogotá, Cali y Medellín, entre otras ciudades. Colombia fue el único estado que mostró interés por organizar el Mundial de 1986 y el 9 de junio de 1974 se confirmó la noticia.

"En realidad estoy altamente satisfecho. Creo que se cumple una vez más lo que tantas veces he manifestado y es que cuando el país se fija metas y se empeña, las logra”, dijo el entonces presidente colombiano, Misael Pastrana sobre ser sede del Mundial.

Sin embargo, los trabajos para celebrar el Mundial nunca comenzaron. Alfonso López Michelsen, sucesor de Pastrana en la presidencia colombiana, se comprometió durante su campaña presidencial a realizar las construcciones necesarias para el certamen, pero sin planes concretos o el inicio de obras.

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“Las señales de advertencia estuvieron presentes desde el principio. Más allá de la inexistente infraestructura, los funcionarios colombianos, a punta de imágenes y vídeos futuristas, planteaban, con base en dibujos, todavía en 1977, un Campín con capacidad para 80,000 espectadores, todos sentados”, escribe el columnista Jorge Tovar para El Espectador.

Finalmentel, la FIFA, dirigida por João Havelange, se impacientó con la falta de avances de Colombia y exigió al país sudamericano una lista de requisitos para alojar la Copa del Mundo, que poco a poco se transformaba en un evento global.

Los requisitos de la FIFA fueron los siguientes:

• 12 estadios con capacidad mínima de 40,000 personas para la primera fase.
• 4 estadios con capacidad mínima de 60,000 personas para la segunda fase.
• 2 estadios con capacidad mínima de 80,000 personas para el partido inaugural y la final.
• Una torre de comunicación en Bogotá.
• Congelamiento de las tarifas hoteleras para los miembros de la FIFA a partir del 1 de enero de 1986.
• Emisión de un decreto que legalizara la libre circulación de divisas internacionales en el país.
• Una flota de limusinas a disposición de los directivos de la entidad.
• Una red de trenes que permitiera comunicar a todas las sedes.
• Aeropuertos con capacidad para el aterrizaje de aviones tipo jet en todas las sedes.
• Una red de carreteras que permitiera el fácil desplazamiento de la afición.

Para Colombia, muchos de estos requisitos eran imposibles de cumplir, pues multiplicaban el gasto público para la organización de la Copa. La renuncia se volvió inevitable.

En noviembre de 1982, el entonces presidente, Belisario Betancourt, anunció que Colombia no estaba en condiciones para recibir una Copa del Mundo.

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"Anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol 1986 no se hará en Colombia. Previa consulta democrática sobre cuáles son nuestras necesidades reales no se cumplió la regla de oro consistente en que el Mundial debía servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Aquí tenemos muchas otras cosas que hacer y no hay ni siquiera tiempo para atender las extravagancias de FIFA y sus socios”, dijo Betancourt.

El Mundial de 1986 se celebró finalmente en México, país que había sido sede 16 años antes.

Un año de crisis doble

Colombia atravesaba en 1982 una crisis doble. Por un lado, vivía una situación económica muy delicada.

Unas pocas semanas antes de la posesión de Betancourt como presidente, en junio de 1982, estalló la crisis en el sistema bancario colombiano cuando la Superintendencia Bancaria intervino para liquidar las entidades del Grupo Correa, cuyo eje era el Banco Nacional.

El Banco de la República actuó como “prestamista de última instancia” y, a principios de octubre, el gobierno se vio en la necesidad de declarar por dos días el estado de “emergencia económica” y dictó, por decreto, un estatuto para poner fin a los “autopréstamos” y autorizar la nacionalización de entidades financieras.

Además, Colombia sufría los coletazos de la recesión internacional de 1981 y 1982, reflejada en la caída de precios del petróleo y el aumento de tasas de interés internacionales, lo que encareció la deuda externa.

Por otra parte, durante la década de los 80 fue uno de los momentos más complejos del conflicto armado interno.

“Fue una década atravesada por el fortalecimiento de las guerrillas —especialmente las FARC, el ELN y el M-19—, el surgimiento y expansión del paramilitarismo, el ascenso del narcotráfico como poder armado y económico, y una respuesta estatal que osciló entre la militarización, la represión y los intentos de apertura democrática”, indica Señal Memoria.

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