"Muy tranquilo, todo muy bien. Va a ser todo espectacular", aseguró el presidente del organismo, Gianni Infantino, el martes en Barranquilla, Colombia.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, así como los gobernadores de Jalisco y de la Ciudad de México, aseguran también que trabajan para garantizar la seguridad tanto de la población como de los visitantes internacionales.
Sin embargo, la suspensión por razones de seguridad de la Copa Mundial de Clavados, programada para celebrarse en Zapopan entre el 5 y el 8 de marzo, prende las alertas sobre lo que puede pasar con la Copa del Mundo de Fútbol, que se llevará a cabo en poco más de tres meses.
Aunque nunca le ha sido retirada a un país una sede de Copa del Mundo, sí hay un antecedente de renuncia a organizar el torneo. En 1982, Colombia, que atravesaba uno de los peores momentos de su conflicto armado, rechazó las condiciones de la FIFA para celebrar el torneo.
El Mundial que no fue
La idea del Mundial colombiano nació a principios de 1973, cuando el dirigente barranquillero e integrante del Comité ejecutivo de la FIFA, Alfonso Senior, comenzó a trabajar por la candidatura.
En mayo de 1974 llegó al país una comitiva de la FIFA, que recorrió Bogotá, Cali y Medellín, entre otras ciudades. Colombia fue el único estado que mostró interés por organizar el Mundial de 1986 y el 9 de junio de 1974 se confirmó la noticia.
"En realidad estoy altamente satisfecho. Creo que se cumple una vez más lo que tantas veces he manifestado y es que cuando el país se fija metas y se empeña, las logra”, dijo el entonces presidente colombiano, Misael Pastrana sobre ser sede del Mundial.
Sin embargo, los trabajos para celebrar el Mundial nunca comenzaron. Alfonso López Michelsen, sucesor de Pastrana en la presidencia colombiana, se comprometió durante su campaña presidencial a realizar las construcciones necesarias para el certamen, pero sin planes concretos o el inicio de obras.