Más que un velo: la lucha de las mujeres en Irán contra un sistema y décadas de represión
El código de vestimenta impuesto por la República Islámica es solo una de las múltiples restricciones que enfrentan las iraníes, cuya vida está marcada por límites legales, castigos y una creciente resistencia social.
Desde la revolución islámica en 1979, las mujeres se han visto sometidas a restricciones sociales, especialmente relacionadas con su apariencia.(FOTO: MAJID SAEEDI/Getty Images)
Irán era un país muy distinto antes de la llegada al poder de los ayatolás. El régimen del sha Mohammad Reza, señalado por su corrupción y autoritarismo, inició en 1963 la llamada Revolución Blanca, una serie de reformas que buscaban modernizar e industrializar al país para acercarlo más a Occidente.
Las reformas promovidas por Reza incluían la emancipación de las mujeres, que entre otros derechos civiles adquirieron el del voto. La Revolución Blanca despertó el antagonismo de los clérigos politizados del Islam chií, liderados por el ayatolá integrista Ruhollah Jomeini y de otros sectores.
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Los reclamos fueron respondidos con intransigencia y condujeron finalmente al derrocamiento del sha.
Desde la revolución islámica en 1979, las mujeres se han visto sometidas a restricciones sociales, especialmente relacionadas con su apariencia.
Las mujeres en Irán, a diferencia de lo que sucede con Irán, son muy activas en la vida pública. Trabajan, estudian en las universidades, salen con amigos y publican contenido en las redes sociales.
“Imagina que eres una mujer con una vida relativamente normal. Vas al trabajo, quedas con amistades, publicas selfies. Pero antes de salir, debes comprobar si llevas el pelo cubierto y brazos y piernas tapados. De no hacerlo, podrías ser detenida, torturada o azotada por no cumplir el estricto código de vestimenta que impone el Estado iraní”, indica un informe de Amnistía Internacional sobre la situación de las mujeres en la República islámica.
El movimiento Mujer, Vida, Libertad
La situación empeoró con la llegada al poder del presidente conservador Ebrahim Raisi, un fiel seguidor del ayatolá Ali Jamenei.
La República Islámica comenzó a implementar medidas para reforzar su control sobre todos los aspectos de la vida en Irán. Estos incluían el acoso y el arresto de disidentes. Este período ha sido descrito como un nuevo "reinado del terror" por los grupos de derechos humanos, marcado especialmente por una represión contra los derechos de las mujeres.
En 2022, altos funcionarios, incluidos el presidente Raisi y numerosos imanes de oración de los viernes (poderosos elegidos por el Líder Supremo), ordenaron, promovieron y justificaron la aplicación violenta de las leyes de "hijab y castidad" para las mujeres, lo que llevó a una brutal represión contra las mujeres con hijab supuestamente inapropiada.
El castigo por dejarse ver sin velo en público puede ser de detención, pena de prisión, multa o latigazos. Todo eso por el “delito” de ejercer su derecho a llevar puesto lo que quieran.
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Incluso cuando una mujer lleva el cabello cubierto con un velo, puede considerarse que no cumple la legislación sobre la indumentaria si, por ejemplo, deja a la vista unos mechones de pelo o se estima que su ropa es demasiado colorida o demasiado ajustada.
Las mujeres, sin embargo, rebelaron contra estas condiciones.
“A medida que la violencia se intensificaba, la gente en Irán comenzó a pedir que se realizaran actos de desobediencia civil el 12 de julio de 2022. El 12 de julio es el ‘Día oficial del Hiyab y la Castidad' en Irán, durante el cual se espera que los funcionarios del gobierno promuevan la castidad y el uso del hijab durante una semana. Ese día de 2022, las mujeres publicaron vídeos de sí mismas quitándose el hiyab en público usando el hashtag persa ‘no al hijab’”, relata un reporte del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Berkeley.
Esta tendencia se aceleró después de la muerte bajo custodia de Mahsa Amini en septiembre de 2022, una joven arrestada por supuestamente violar el código de vestimenta, lo que provocó protestas. A partir de ese momento, el lema Mujeres, Vida, Libertad se convirtió en el eje de un levantamiento nacional contra décadas de opresión de género, represión política y violencia estatal.
Las protestas se extendieron por todo el país y rápidamente trascendieron las fronteras de Irán, recibiendo el apoyo de mujeres y hombres de todo el mundo y situando la lucha de las mujeres iraníes en el centro del debate internacional sobre derechos humanos.
Las protestas por la muerte en custodia de Mahsa Amini rápidamente trascendieron las fronteras de Irán, recibiendo el apoyo de mujeres y hombres de todo el mundo.(FOTO: SHWAN MOHAMMED/AFP)
La respuesta del régimen ha sido campañas, como el Plan Noor y por el uso sistemático de la pena de muerte para aplastar el movimiento Mujer, Vida, Libertad, que desde 2022 desafía décadas de opresión.
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Desde abril de 2024, las autoridades intensificaron estas patrullas de seguridad a pie, en motocicleta y en vehículos para hacer cumplir el velo obligatorio, incluyendo persecuciones de automóviles, confiscación de vehículos y castigos que equivalen a tortura.
Human Rights Watch denuncia también que el número de mujeres condenadas a la pena de muerte en Irán aumentó durante los últimos años.
Más allá del velo
Sin embargo, la vestimenta solo es una parte de la opresión contra las mujeres iraníes.
Las autoridades tratan “a las mujeres como ciudadanas de segunda clase, incluso en relación con el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos, el empleo, la herencia y el cargo político”, indica Amnistía Internacional en su reporte 2024-2025 sobre la situación de los derechos humanos en el país.
Por ejemplo, para matricularse en la universidad, las mujeres necesitan el consentimiento de un hombre de la familia: padre, hermano mayor o esposo. Esta restricción se extiende al ámbito de los viajes y otros trámites legales, explicó Rima Shirmohamadi, activista iraní por los derechos humanos al sitio Infobae.
Para matricularse en la universidad, las mujeres necesitan el consentimiento de un hombre de la familia: padre, hermano mayor o esposo. (FOTO: AFP)
En casos judiciales, el testimonio de una mujer vale la mitad del de un hombre. Las mujeres no se pueden divorciar tampoco en igualdad de circunstancias.
La organización señala que en 2024 un proyecto de ley para prevenir el daño a las mujeres y mejorar su seguridad contra la mala conducta permaneció pendiente ante el parlamento.
El proyecto no pudo definir la violencia doméstica como un delito, criminalizar la violación conyugal o el matrimonio infantil, o garantizar que los hombres que asesinan a sus familiares femeninos se enfrenten a castigos proporcionales.
Sin embargo, las mujeres han obtenido algunos pequeños triunfos hacia su libertad. El 4 de febrero, Irán autorizó a las mujeres obtener un permiso para conducir una motocicleta. Antes, la ley no lo prohibía explícitamente, pero en la práctica, las autoridades se negaban a emitir licencias.