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El bloqueo de Ormuz abre una oportunidad para el petróleo latinoamericano

Brasil, Colombia y Venezuela pueden beneficiarse del alza del crudo y de la búsqueda de nuevos proveedores tras el bloqueo del estrecho, por donde normalmente transita cerca del 20% del petróleo mundial.
mar 17 marzo 2026 05:55 AM
La gente juega con un perro en el Parque Higashi-Ogishima Higashi, ya que se ven tanques de almacenamiento de energía cerca de una refinería de petróleo en la Zona Industrial de Keihin, un importante cinturón industrial de la Bahía de Tokio, en la ciudad de Kawasaki el 15 de marzo de 2026.
Los destinos principales de las exportaciones de petróleo que transitan por el estrecho de Ormuz son China, India, Corea del Sur y Japón.
(FOTO: PHILIP FONG/AFP)

El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo o al menos así era hasta el 28 de febrero, cuando inició la guerra en Medio Oriente, empuja a los Estados de la región a buscar vías alternativas para vender su crudo y a los países consumidores, otras fuentes de suministro.

Entre las fuentes alternativas figuran algunos países de Latinoamérica, una región que destaca por su menor exposición al conflicto y por contar con exportadores netos de energía, cuyas principales economías podrían beneficiarse de precios más altos.

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"Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU) pueden redirigir parte de su producción de petróleo crudo hacia terminales situados fuera del Golfo", señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

"Estas medidas permiten compensar las pérdidas de flujo de crudo que transitaba por el estrecho de Ormuz", indica su informe mensual, publicado el jueves.

Sin embargo, estas rutas alternativas "ayudan, pero siguen siendo insuficientes", subraya la consultora Kpler.

Cerca de 20 millones de barriles diarios (mbd), es decir, aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, transitan normalmente por el estrecho de Ormuz, con destino principalmente a China, India, Corea del Sur y Japón.

Según la AIE, unos 350 petroleros, cargados o en lastre, se encuentran actualmente inmovilizados allí. Irán considera que los barcos de Estados Unidos y sus aliados son "objetivos legítimos". Solo unos 80 buques han podido cruzar el estrecho desde el inicio de la guerra.

Los países del Golfo redujeron su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios ante el bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Medio, lo que supone la mayor perturbación del suministro de la historia, de acuerdo con la AIE.

En particular, añadió, se registran "importantes reducciones de la oferta" en Irak, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, todos ellos blanco de las represalias iraníes.

Latinoamérica, una opción atractiva

En este contexto mundial, América Latina luce como la menos expuesta a los impactos de la guerra, indica un informe de Capital Economics, la firma global de análisis macroeconómico.

Al contrario que en Europa y Asia, que dependen de la importación de energía de Oriente Medio, la mayoría de los principales países latinoamericanos son exportadores netos de energía, "por lo que los precios más altos de la energía mejorarán sus términos de intercambio, aumentarán los ingresos por exportaciones y respaldarán sus posiciones comerciales", afirmó Capital Economics.

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gran parte de los países de América Latina dependen más de la energía hidroeléctrica, eólica y solar, y en las dos últimas semanas tras el inicio de la guerra, sus monedas, en general, se han mantenido mejor que en otras economías emergentes, en comparación con los importadores netos de energía de Asia y Europa.

"Todo esto sugiere que América Latina podría resultar más resiliente que otras economías emergentes ante el actual shock energético, y que aquellos países con posiciones de exportadores netos de energía podrían incluso salir beneficiados en términos netos", precisó el informe al referirse particularmente a Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela y Guyana.

En estas condiciones, Kpler estima que "las refinerías asiáticas deberían intensificar sus compras de cargamentos de larga distancia procedentes de la cuenca atlántica", es decir, de Estados Unidos, África Occidental y Latinoamérica, "ya que no parece contemplarse una reapertura rápida del tráfico en el estrecho de Ormuz”.

Pero estas rutas comerciales son más largas y requieren más buques, cuando el mercado mundial de petroleros ya está bajo presión.

Antes de la guerra, "preveíamos un precio medio del Brent de 60 dólares por barril en 2026, ya que el mercado se enfrentaba un importante excedente", señala el centro de estudio Rystad Energy, al advertir que ahora, desde el 28 de febrero, el precio del petróleo ha fluctuado entre 80 y 120 dólares.

Venezuela, ¿la máxima ganadora?

El sector petrolero venezolano sufre una transformación desde la detención de Nicolás Maduro, ya que Estados Unidos comenzó a levantar las sanciones en su contra, por lo que podría ser una de las grandes beneficiarias de este movimiento.

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La presidenta interina, Delcy Rodríguez, impulsó, bajo presión de Estados Unidos, una reforma petrolera y trabaja en una nueva ley minera, ambas favorables a empresas privadas.

Desde que asumió el poder, la mandataria interina ha renovado piezas clave en su gabinete. La cartera de Petróleo es esencial para este país, que tiene las reservas comprobadas más grandes del mundo.

El sector petrolero es la principal industria del país, pero se ha visto muy golpeado tras años de corrupción, desinversión y malos manejos, que las sanciones impuestas en 2019 por Estados Unidos agravaron.

Venezuela produjo en febrero cerca de un millón de barriles diarios (b/d), según el último informe de la OPEP, todavía muy lejos de su pico de 3 millones b/d a comienzos de siglo.

Estados Unidos afirma administrar el petróleo venezolano y ha otorgado permisos a seis multinacionales para operar en el país caribeño pese a las sanciones.

La consultora Ecoanalítica estima que esta reactivación eleve la producción a 1.3 millones b/d en 2026 y a 1.5 millones b/d el año siguiente.

Ejecutivos de empresas petroleras advirtieron más temprano en un foro en Caracas que es difícil recuperar la producción de petróleo por las constantes fallas en el sistema eléctrico.

Se suma además la baja capacidad de almacenamiento de crudo, que es de entre 15 y 30 días, sistemas informáticos obsoletos, la falta de datos sobre los pozos y escasez de recursos humanos.

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