"Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU) pueden redirigir parte de su producción de petróleo crudo hacia terminales situados fuera del Golfo", señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
"Estas medidas permiten compensar las pérdidas de flujo de crudo que transitaba por el estrecho de Ormuz", indica su informe mensual, publicado el jueves.
Sin embargo, estas rutas alternativas "ayudan, pero siguen siendo insuficientes", subraya la consultora Kpler.
Cerca de 20 millones de barriles diarios (mbd), es decir, aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, transitan normalmente por el estrecho de Ormuz, con destino principalmente a China, India, Corea del Sur y Japón.
Según la AIE, unos 350 petroleros, cargados o en lastre, se encuentran actualmente inmovilizados allí. Irán considera que los barcos de Estados Unidos y sus aliados son "objetivos legítimos". Solo unos 80 buques han podido cruzar el estrecho desde el inicio de la guerra.
Los países del Golfo redujeron su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios ante el bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Medio, lo que supone la mayor perturbación del suministro de la historia, de acuerdo con la AIE.
En particular, añadió, se registran "importantes reducciones de la oferta" en Irak, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, todos ellos blanco de las represalias iraníes.
Latinoamérica, una opción atractiva
En este contexto mundial, América Latina luce como la menos expuesta a los impactos de la guerra, indica un informe de Capital Economics, la firma global de análisis macroeconómico.
Al contrario que en Europa y Asia, que dependen de la importación de energía de Oriente Medio, la mayoría de los principales países latinoamericanos son exportadores netos de energía, "por lo que los precios más altos de la energía mejorarán sus términos de intercambio, aumentarán los ingresos por exportaciones y respaldarán sus posiciones comerciales", afirmó Capital Economics.