El riesgo de esta tendencia en ascenso es considerar las inequidades como una situación aceptada en la salud global.
El impacto en las vidas más allá de la enfermedad
Además de los datos macroeconómicos, el informe recoge el costo humano de estas situaciones de emergencia.
"En las tres grandes crisis —Ébola, Zika y COVID-19— las poblaciones más vulnerables cargaron con el mayor peso: mujeres, niños, trabajadores informales y grupos marginados", señala el reporte.
En la epidemia de Ébola en África Occidental, cerca del 50% de los niños dejaron de ir a la escuela. En las zonas afectadas del Congo durante el segundo brote de Ébola, fue el 20%. Durante el COVID-19, el 80% de los estudiantes del mundo quedaron fuera de los salones de clase en algún momento.
El virus de Zika provocó que el 83% de las madres con hijos afectados por el síndrome congénito abandonaran el mercado laboral. Miles de familias asumieron el cuidado de niños con discapacidades neurológicas severas de por vida, sin apoyo suficiente del Estado.
En África Occidental, la epidemia de Ébola dejó a más de 22,000 niños huérfanos. La pandemia de COVID-19 hizo que más de 10.5 millones de niños perdieran a un cuidador principal en todo el mundo.
El matrimonio infantil también aumentó: se estiman entre 2 y 3 millones de uniones, empujadas por la pobreza y el colapso de los sistemas de protección social.
Las prioridades para evitar el desastre
El riesgo de enfermedades infecciosas seguirá intensificándose, y el mundo, hoy, es más vulnerable. Ante ello. La GPMB, que concluirá su mandato en 2026, identifica tres prioridades concretas para los líderes políticos:
1. Establecer un mecanismo de monitoreo independiente y permanente para rastrear el riesgo de pandemias,
2. Avanzar hacia el acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos mediante la conclusión del Acuerdo sobre Pandemias, y
3. Asegurar una financiación sólida tanto para la preparación como para las actividades de respuesta al "día cero"
"Si la confianza y la cooperación siguen fracturándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia. La preparación no es solo un desafío técnico: es una prueba de liderazgo político", afirmó la copresidenta de la Junta, Joy Phumaphi.