Unos días antes de lograr un acuerdo, los Guardianes de la Revolución Islámica, el ejército ideológico iraní, anunciaron que se encontraban en los últimos preparativos para establecer un nuevo funcionamiento en el estrecho de Ormuz.
"La fuerza naval de los IRGC [Guardianes de la Revolución] está completando los preparativos operativos para el #plan_declarado de las autoridades iraníes para el nuevo orden en el Golfo Pérsico", afirmó el ejército de élite de la república islámica en X el domingo.
Los Guardianes de la Revolución advirtieron que las condiciones en el estrecho "nunca volverán a su anterior estatus, sobre todo para Estados Unidos e Israel”.
El cierre efectivo de este paso marítimo provocó grandes interrupciones en los flujos de energía del mundo, lo que envió los precios del petróleo a más de 100 dólares por barril y amenazó con paralizar a muchas economías, principalmente asiáticas, que dependen de la energía de Medio Oriente.
Antes del comienzo de la guerra, alrededor de 135 barcos transitaban por el Estrecho de Ormuz por día. Ese número cayó drásticamente a un total de 116 cruces entre el 1 y el 25 de marzo, según el diario británico Financial Times.
Irán cierra Ormuz solo parcialmente
Aunque Irán cerró el paso totalmente para las embarcaciones de países aliados de Estados Unidos e Israel, permitió la circulación de algunas embarcaciones de países con los que llegó a acuerdos en los últimos días.
Barcos con las banderas de Pakistán, India, Tailandia, Rusia, Turquía, China, Irak y Malasia han atravesado el estrecho de forma segura en algún momento desde que comenzó la guerra, el 28 de febrero.
Los acuerdos que Irán está haciendo con otros países para permitir el paso a través del estrecho "socavan la influencia de Estados Unidos" frente a las amenazas de Trump. Irán ha demostrado a lo largo de las últimas seis semanas su capacidad para manejar el estrecho, dijo Andrea Ghiselli, académica en política internacional de la Universidad de Exeter a Time.