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La violencia y el crimen dominan la carrera presidencial en Colombia

El aumento de masacres, secuestros y extorsiones golpea la promesa de “paz total” de Gustavo Petro y endurece el debate sobre seguridad rumbo a las presidenciales de Colombia.
jue 07 mayo 2026 05:55 AM
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, saluda durante la Conferencia Internacional sobre la Transición Justa lejos de los Combustibles Fósiles en Santa Marta, Colombia, el 28 de abril de 2026.
De acuerdo con un análisis del Crisis Group, una organización dedicada a la resolución de conflictos, los grupos armados en este país han crecido de manera exponencial en el último de ellos. (FOTO: RAUL ARBOLEDA/AFP)

Gustavo Petro llegó a la presidencia de Colombia, un país marcado por más de medio siglo de conflicto armado interno, con una promesa ambiciosa: alcanzar la paz total. Una semana antes de la primera vuelta de las elecciones para elegir a su sucesor, eso parece una realidad lejana.

La violencia armada ha empañado a Colombia en los últimos meses. De acuerdo con la organización Indepaz, entre enero y abril de 2026 ocurrieron 49 masacres con 205 víctimas. Se trata de la cifra más alta para este periodo desde, por lo menos, 2016, el año en el que el gobierno colombiano alcanzó un acuerdo de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

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¿Por qué la violencia crece en Colombia?

El crecimiento de la violencia va de la mano con una fragmentación de los grupos armados y criminales en Colombia, señaló Glaeldys González, analista del Crisis Group para los Andes del Sur, en entrevista con Expansión.

“También hay un cambio en la naturaleza de los grupos, ahora más enfocados en el enriquecimiento ilícito y el control criminal que en la insurgencia política o con motivaciones políticas”, indicó González.

Esto ha provocado que la violencia deje de buscar un control nacional, sino que sea más localizada. Además, han aumentado las afectaciones a los civiles. Además del homicidio, otros delitos han crecido en el último año. Por ejemplo, las denuncias de secuestro y extorsión se duplicaron entre 2024 y 2025. La violencia sexual también aumenta.

De acuerdo con un análisis del Crisis Group, una organización dedicada a la resolución de conflictos, los grupos armados en este país han crecido de manera exponencial en el último año. Estima que había 27,000 combatientes en todo el territorio a finales de 2025, 5,000 más que en el mismo periodo del año anterior.

“Esto es una tendencia que viene desde el boicoteo a los acuerdos de paz en 2017, cuando los grupos de las FARC, los grupos disidentes, emergieron y se multiplicaron, el conflicto se volvió más descentralizado y resiliente, y con estas características de un enfoque más económico”, indica la especialista.

Los acuerdos de paz, firmados durante el gobierno del centrista Juan Manuel Santos, sin embargo, han tenido algunos saldos positivos.

“Más de 10,000 excombatientes siguen comprometidos con el proceso de paz y convencidos de que esa es la vía para reconstruir sus vidas”, recordó la especialista.

La violencia política también aumenta

González aclaró que las elecciones presidenciales no suelen ser del interés de los grupos criminales, quienes prefieren intervenir en las elecciones de autoridades locales, para poder obtener un mayor control de los territorios.

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Sin embargo, la violencia política ya marcó los comicios. El asesinato del senador derechista Miguel Uribe, aspirante a la presidencia, a manos de un sicario de apenas 15 años, sacudió al país en 2025 y revivió en muchos el recuerdo de los peores años del conflicto en Colombia.

Hasta principios de febrero, la Misión de Observación Electoral, una ONG colombiana, había registrado 415 casos de violencia política, incluido un ataque que acabó con la vida de dos escoltas de un senador cerca de la frontera con Venezuela y los secuestros de tres políticos (una senadora, un alcalde y una candidata a la Cámara), todos en la región del Valle del Cauca.

Sin embargo, ya hay un antecedente positivo. Colombia celebró elecciones legislativas el 8 de marzo de este año, con un saldo blanco, aclara la especialista.

¿Qué proponen los candidatos en la materia?

El aumento de la violencia y la criminalidad, al igual que en otros países de Latinoamérica, se instaló en el centro del debate político. Los principales candidatos a la presidencia de Colombia presentan a los votantes propuestas muy diferentes sobre cómo intentarían detener este problema.

Paloma Valencia, la candidata del partido Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe, ha alabado en repetidas ocasiones la política antidrogas del presidente estadounidense Donald Trump y ha pedido una mayor alineación con Washington.

El candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, recién llegado a la política nacional, ha prometido realizar ataques aéreos contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), con apoyo estadounidense, desde el momento en que asuma el cargo.

Varios candidatos se han inspirado en el presidente salvadoreño Nayib Bukele, cuyas detenciones masivas y a menudo indiscriminadas han reducido la violencia letal, aunque entre denuncias de violación al debido proceso y a los derechos humanos de los detenidos, sobre todo después del inicio de juicios masivos contra los presuntos pandilleros detenidos.

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Estas propuestas contrastan marcadamente con el enfoque adoptado por Iván Cepeda, de la coalición de izquierda Pacto Histórico, quien quiere continuar con l os intentos de diálogo con los grupos armados de Petro y lidera las encuestas de intención de voto.

¿Qué papel juegan Estados Unidos y otros actores extranjeros?

Las elecciones presidenciales también serán claves para definir la relación de Colombia con otros actores clave para el combate del crimen transnacional, como sus vecinos Ecuador y Venezuela.

En el caso del primer país, el presidente Daniel Noboa ha presionado a la administración de Petro con aranceles de hasta el 100% a los productos colombianos si el gobierno no toma acciones más contundentes contra la violencia transnacional.

“Pese al enfriamiento de las relaciones a alto nivel, entre presidentes, se ha mantenido una cooperación técnica entre Fuerzas Armadas y policía, que es positiva”, dijo González.

Las elecciones en Colombia están bajo la lupa de Estados Unidos.

La Casa Blanca, que no ha ocultado su rechazo a la “paz total”, ya ha presionado al gobierno de Petro para que haga importantes concesiones políticas, incluyendo promesas de capturar y extraditar a líderes clave de grupos armados, varios de los cuales participan en negociaciones.

Estados Unidos ha dejado claro que hará valer su influencia para presionar a que quien asuma la presidencia mantenga una línea cercana a Trump, como ya lo ha hecho en las elecciones de Honduras y Chile.

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