"Para mí nunca es tarjeta roja", dijo el técnico de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, nada más terminar el duelo ante Bosnia. "Nunca hubo intención de pisar al jugador. Fue una acción normal en el fútbol que ocurrió por accidente”.
El propio jugador se sumó después a los cuestionamientos.
"Si has jugado a este juego, uno entiende que hay situaciones que simplemente no se pueden evitar y que tienen que tomarse en contexto cuando se revisan", dijo Balogun.
Las críticas no tardaron en llegar a la esfera política. Un día después del partido, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que a su selección la habían "jodido" y pidió que la sanción fuera apelada.
"Tiene que haber un proceso de apelación para eso. Probablemente ya sea demasiado tarde para eso, ¿no?", declaró el jefe de la diplomacia estadounidense.
¿Cómo responde Bélgica?
Poco después del anuncio de la FIFA, la federación belga (RBFA) se mostró "asombrada" por la decisión que "contradice directamente las disposiciones del Reglamento de la Competición”.
La RBFA, que podría recurrir la decisión, recordó que el "Código Disciplinario de la FIFA establece claramente que una tarjeta roja (expulsión) conlleva automáticamente la suspensión para el siguiente partido del equipo, tal y como ha sucedido con todas las tarjetas rojas mostradas anteriormente durante esta Copa Mundial".
El comunicado también sostiene que la medida contradice el artículo 10.5 del Reglamento de la Copa del Mundo 2026, donde se establece que cualquier futbolista expulsado por tarjeta roja, ya sea directa o por doble amonestación, debe quedar suspendido automáticamente para el siguiente compromiso de su selección.
Estados Unidos y Bélgica se enfrentarán en los octavos de final del Mundial 2026 en el Estadio de Seattle el lunes 6 de julio a las 18:00 horas (Tiempo de Ciudad de México).