Andy Burnham, el séptimo primer ministro británico en 10 años, asume el reto de estabilizar la economía
Desde el Brexit, Reino Unido acumula años de bajo crecimiento e inestabilidad política. El nuevo líder laborista apuesta por un plan de 10 años para reactivar la economía.
Reino Unido tiene un nuevo primer ministro después de la renuncia de Keir Starmer.Andy Burnham, exalcalde del Gran Manchester, ocupará el puesto por el que seis personas antes que él han pasado desde hace 10 años, cuando el Brexit ganó.
El nuevo líder laborista prometió este lunes, al asumir el puesto, un "plan a diez años" para enderezar el rumbo de Reino Unido, añadiendo desde Downing Street, residencia londinense del jefe de gobierno, que el país debe "recuperar su estabilidad”.
Su "plan a diez años" para reconstruir Reino Unido incluirá, entre otros aspectos, una reforma del sistema educativo, la reindustrialización, la construcción de viviendas sociales y el compromiso de "erradicar el fenómeno de las personas sin hogar" en el país.
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Burnham señaló que ese plan incluirá, entre otros aspectos, una reforma del sistema educativo, la reindustrialización, la construcción de viviendas sociales y el compromiso de "erradicar el fenómeno de las personas sin hogar" en el país.
El exalcalde del Gran Manchester es el cuarto primer ministro del rey Carlos III desde que accedió al trono en 2022, y el séptimo de Gran Bretaña en poco más de una década.
(DISEÑO: Iztel García)
El nuevo líder laborista, que llega al puesto tras la renuncia hace casi un mes de su compañero de partido y predecesor como jefe de gobierno, Keir Starmer, también prometió actuar "ahora para ofrecer a la gente un poco de alivio y ayudarle a hacer frente al coste de la vida”.
Burnham se enfrentará a una agenda repleta de desafíos y dispondrá de solo tres años para dejar su impronta.
¿Quién es Andy Burnham?
Burnham ocupó diversos cargos en los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown, entre ellos ministro de Sanidad y viceministro de Finanzas.
Intentó liderar el laborismo en dos ocasiones antes de este año: la primera en 2010, cuando perdió frente a Ed Miliband, y la segunda, en 2015, cuando lo derrotó Jeremy Corbyn. Fue entonces cuando decidió luchar por la alcaldía del Gran Manchester, en el norte de Inglaterra, cerca de Liverpool, su ciudad de origen. Su salto a esa alcaldía, en 2017, transformó su carrera.
Una de sus principales conquistas en el Gran Manchester fue la ampliación del transporte público a precios asequibles. Además del transporte, entre sus objetivos estaba la construcción de viviendas y la mejora de la sanidad pública, logrando grandes avances en ambos casos.
Burnham había alcanzado una gran popularidad con sus políticas y los laboristas lo veían como su mejor baza para acabar con las críticas generadas por el gobierno de Starmer, que cayó por el estancamiento económico.
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Ningún otro candidato laborista se atrevió a hacerle sombra y llegó a las elecciones internas de la semana pasada con el apoyo de 379 parlamentarios del partido, de los 403 que cuenta en la Cámara de los Comunes.
Estancamiento económico: el precio del Brexit
La volatilidad en el cargo ejecutivo más alto del Reino Unido ha sido alimentada por la inestabilidad económica, la polarización política y los escándalos personales, indican especialistas.
“En primer lugar, lo que tiene que resolver es el estancamiento económico”, dice José Joel Peña, profesor de Relaciones Internacionales de la FES Acatlán de la UNAM. “Cuando cualquier gobierno no consigue elevar los salarios, mejorar los servicios públicos, reducir desigualdades, obviamente aumenta la percepción de que las instituciones carecen de la capacidad para resolver los problemas concretos”.
El Brexit es responsable de parte del estancamiento de la economía.
De acuerdo con un análisis realizado por economistas con datos internos del Banco de Inglaterra, la economía del Reino Unido sufrió un impacto del 6% en su Producto Interno Bruto (PIB) por los efectos de la salida de la Unión Europea (UE).
Uno de los autores del estudio, el profesor británico Nick Bloom, de la Universidad de Stanford, afirmó que Reino Unido estaba creciendo rápidamente en los años previos al Brexit y que podría haber mantenido, al menos parcialmente, el ritmo de crecimiento de Estados Unidos, sin el Brexit, de acuerdo con la BBC.
“Al convertirse el Reino Unido en un tercer país frente a la Unión Europea, se tuvieron que implementar barreras comerciales que han disminuido (y seguirán disminuyendo) la intensidad comercial y la productividad potencial en comparación con el escenario de haber permanecido como Estado miembro”, explicó Peña.
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El crecimiento económico limita la recaudación fiscal del Estado, lo que a su vez reduce el margen de maniobra para financiar los servicios públicos. De esta forma, las complicaciones políticas derivadas del Brexit se tradujeron directamente en problemas fiscales y sociales para la población.
Un segundo problema que Peña señala es la fragmentación del sistema partidista en Reino Unido. El primer ministro es jefe del gobierno del Reino Unido, pero también es miembro de la legislatura y permanece en el poder solo mientras conserve suficiente apoyo para gobernar.
Los premiers británicos pueden verse obligados a abandonar el cargo si pierden un voto de censura de su propio partido o Parlamento, si su partido pierde unas elecciones generales o, en algunos casos, si su administración experimenta renuncias masivas que efectivamente paralizan al gobierno.
“Hay divisiones en los partidos políticos sobre temas importantes, como la relación del Reino Unido con la Unión Europea, la migración y el gasto público. Entonces tanto conservadores como laboristas tienen posturas distintas sobre estos temas. Al mismo tiempo hay nuevas fuerzas que disputan sus bases electorales”, dice el académico de la UNAM.
Un tercer problema que Peña encuentra es la falta de confianza en las instituciones y la centralización de muchas de las decisiones importantes en Londres.
“Hay una concentración excesiva de decisiones en la figura del primer ministro, mientras que también hay administraciones territoriales que están reclamando cada vez mayor autonomía, entonces los cambios frecuentes de ministros, ministras y todas las prioridades que este van cambiando constantemente, dificultan la continuidad de las políticas territoriales”, dice Peña.
El nuevo primer ministro sostiene que el modelo británico está excesivamente centralizado y que las autoridades locales deberían controlar ámbitos como transporte, vivienda, formación profesional y desarrollo económico.
"El crecimiento tiene que sentirse en todas las partes del país" y "necesitamos una economía que funcione para todas las comunidades, no solo para Londres", son algunas de las frases que ha lanzado en las últimas semanas.