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Lula da Silva lucha por mantener el último gran bastión de la izquierda en Latinoamérica

El presidente de 80 años busca su cuarto mandato, pero enfrenta el ascenso en las encuestas de Flavio Bolsonaro, quien busca vengar a su padre, condenado por un intento de golpe de Estado.
El presidente de Brasil, Lula da Silva, participa en una ceremonia en el Palacio de Planalto para anunciar la Red Nacional de Hospitales Inteligentes y Servicios del SUS (Sistema de Salud Unificado) y para firmar el acuerdo de préstamo con el Nuevo Banco de Desarrollo, también conocido como Banco de Desarrollo BRICS (NDB), para la implementación del primer hospital inteligente de Brasil el 7 de enero de 2026 en Brasilia, Brasil.
Lula da Silva ha perdido popularidad en los últimos meses. (FOTO: Ton Molina/Getty Images)

La nueva ola de líderes populistas de derecha se extiende por Latinoamérica y sumó dos victorias con la elección de Abelardo de la Espriella en Colombia y la de Keiko Fujimori en Perú. Con las grandes excepciones de Brasil y México, es difícil encontrar un palacio presidencial en la región que no esté ocupado por un carismático derechista de discurso duro.

La derecha ha ganado elecciones desde Argentina hasta Honduras. Pero expertos ven pocas pruebas de un cambio ideológico estructural; perciben en cambio un terreno de juego favorable para los 'outsiders', candidatos ajenos al sistema político tradicional. Lo que une a los vencedores, según la especialista en ultraderechas Lisa Zanotti, es su capacidad para canalizar el resentimiento, construir una fuerte marca personal y forjar alianzas.

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Justo Brasil, la principal economía latinoamericana, será el próximo laboratorio político para saber si esta tendencia continúa. El actual presidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011, 2023-presente), del Partido de los Trabajadores (PT), se postula para un cuarto mandato a la edad de 80 años.

Su rival en las últimas elecciones, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023), no puede presentarse a las elecciones tras haber sido acusado y encarcelado en septiembre por planear un golpe de Estado. Pero el apellido Bolsonaro aparecerá en las boletas. El expresidente dio su respaldo a su hijo Flavio como candidato del Partido Liberal, para que represente a su movimiento de extrema derecha.

Desde marzo, la elección se ha perfilado como un duelo muy igualado, con los dos candidatos prácticamente empatados en las encuestas. Mientras la popularidad de Lula disminuía, Bolsonaro ganó terreno y las encuestas mostraban un empate entre los dos candidatos principales en caso de una segunda vuelta.

Sin embargo, la popularidad del joven Bolsonaro, un senador, se vio afectada en junio con la publicación de audios en los que se le escucha pedirle al banquero brasileño Daniel Vorcaro, acusado de fraude, 12 millones de dólares para producir una película sobre su padre.

Lula y Bolsonaro no son los únicos candidatos en la contienda. El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema (2019-2026), del partido NOVO, y el exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (2019-2026), del Partido Socialdemócrata (PSD) de centroderecha, también se postulan.

Tras cambiar de partido y unirse al PSD, liderado por el influyente político Gilberto Kassab , Caiado se convirtió en el candidato, superando a otros dos gobernadores del grupo parlamentario que posteriormente se retiraron de la carrera. Mientras tanto, Renan Santos , un activista, ha visto crecer su apoyo entre los jóvenes brasileños.

Las candidaturas se oficializarán en julio. Por otro lado, las encuestas de junio indican un aumento en el número de votantes indecisos, que pasó del 5% al ​​10% en la última encuesta de Quaest.

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¿Cuál papel jugará Estados Unidos en la elección de Brasil?

Con anuncios cuestionados en Brasilia, Donald Trump se convirtió en protagonista de la carrera hacia las elecciones de octubre en Brasil. Sin una clara señal de favoritismo hacia la oposición, el presidente estadounidense podría mantener públicamente la postura ambigua que ha demostrado hasta ahora.

El republicano ya ha mostrado su cercanía con la familia Bolsonaro, pero también ha destacado su "excelente química" con el izquierdista Lula.

"Acabo de despedirme de Lula y me enteré de que el hijo del expresidente Bolsonaro fue detenido", declaró durante la cumbre del G7 en Suiza, celebrada a mediados de junio en Francia. "Lo detuvieron por una declaración que hizo en Texas. Sus resultados en las encuestas eran buenos. Brasil se ha convertido en un país peligroso desde el punto de vista político", agregó.

Trump podría referirse a Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del exmandatario brasileño, quien fue condenado a cuatro años en prisión por sus intentos de impulsar sanciones de Estados Unidos contra Brasil para que Washington interfiriera a favor de su padre. Eduardo Bolsonaro está radicado en Estados Unidos desde 2025.

Tras recibir a Lula en Washington, Trump también se reunió con el senador y candidato Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, a quien elogió como ‘un joven inteligente que ama a su país.

Días después, Estados Unidos clasificó como terroristas a los dos mayores grupos narcotraficantes de Brasil, Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), y anunció un posible alza arancelaria a productos brasileños, dos medidas rechazadas con vehemencia por el gobierno de Lula.

Mientras el bolsonarismo prevé que Trump resulte clave en el duelo electoral, según dijo su líder parlamentario a la AFP, Lula apuesta a un canal directo con su par estadounidense para reducir posibles daños. Por ahora, las encuestas prevén una segunda vuelta ajustada entre Bolsonaro, de 45 años, y Lula, de 80.

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Lula ha acusado a Trump de comportarse como un "emperador" del mundo, pero tras su reunión de tres horas en mayo en la Casa Blanca celebró la buena sintonía entre ambos y dijo que el presidente estadounidense "aprendió a reír" con él.

Bolsonaro, sin embargo, también se vanaglorió de su cita con el republicano, quien apoyó una bandera de la derecha brasileña al designar como terroristas al PCC y al CV.

Trump y Lula arrastran tensiones desde 2025, cuando Estados Unidos impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por un juicio por golpismo a Jair Bolsonaro, hoy condenado a 27 años de cárcel. Tras un acercamiento entre ambos mandatarios, Estados Unidos finalmente retiró parte de esos gravámenes.

Pero el Representante Comercial de Estados Unidos propuso nuevas tarifas de 25% a varios productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales, y, como a otros países, de 12,5%, por supuesto uso de trabajos forzados.

Lula dijo que quiere negociar directamente con Trump para evitar que se apliquen las tarifas aduaneras, aunque afirmó encuentra resistencia del Departamento de Estado.

El líder izquierdista apuntó contra el secretario de Estado Marco Rubio, de familia cubana, a quien llamó "latinoamericano frustrado" y "enemigo mortal" de países de América Latina.

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