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Los terremotos no son más frecuentes, pero sí más costosos de enfrentar

Venezuela, Colombia e Indonesia exhiben el precio de una infraestructura vulnerable, desde viviendas inhabitables hasta edificios colapsados y servicios afectados.
Un trabajador de rescate busca a sobrevivientes en el lugar de los edificios derrumbados después de un terremoto en Cali, Colombia, el 12 de agosto de 2026.
De acuerdo con el balance, de las casi 60,000 viviendas afectadas por los temblores, unas 24,429 se encuentran inhabitables. (FOTO: RAUL ARBOLEDA/AFP)

Desde hace algunos meses, las noticias de los terremotos han llenado las páginas de los sitios de noticias internacionales. El doble sismo en Venezuela, así como los sismos de la semana pasada en Colombia e Indonesia, volvieron a levantar alertas sobre la frecuencia con la que ocurren este tipo de fenómenos.

Sin embargo, especialistas señalan que no se han registrado más sismos que un año promedio, aunque la gravedad de los daños puede ser mayor.

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De acuerdo con los registros a largo plazo, desde aproximadamente 1900, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), cada año se esperan alrededor de 16 terremotos importantes en un año determinado, es decir, terremotos de magnitud mayor a 7.0.

Eso incluye 15 terremotos en el rango de magnitud 7 y un terremoto de magnitud 8.0 o más. En los últimos 40-50 años, los registros del USGS muestran que hemos superado el número promedio a largo plazo de terremotos mayores una docena de veces.

El año con el mayor total de terremotos importantes fue 2010, con 23 grandes terremotos. En otros años, el total estuvo muy por debajo del promedio anual a largo plazo de 16 terremotos importantes. En 1989, por ejemplo, solo hubo seis terremotos mayores y en 1988 solo hubo siete.

“En 2026 ni siquiera estamos en la media anual de los sismos, arriba de siete.

Lo que sí es que ha habido más eventos sísmicos desastrosos, es decir, con consecuencias fatales, en este caso mucha más caída de estructuras”, dice Jocelyn Vargas, CEO de Vase Sísmica.

Venezuela y Colombia, víctimas del silencio sísmico

Aunque Venezuela y Colombia se encuentran en una zona altamente sísmica, en la intersección de las placas del Caribe y Sudamericana, la frecuencia de grandes terremotos es menor a la de países como México o Japón, donde cada pocos años o meses se registran fenómenos de este tipo.

Desde 1997 no se registraba un gran terremoto en Venezuela. El último de gran magnitud fue en Cariaco, población costera al noreste, y dejó 73 muertos. El último en Caracas, la capital venezolana, fue en 1967 con 236 fallecidos.

Una vista muestra el interior de un edificio de apartamentos muy dañado después de un terremoto en Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 30 km al noroeste de Caracas, el 25 de junio de 2026.
Desde 1997 no se registraba un gran terremoto en Venezuela. (FOTO: FEDERICO PARRA/AFP)

El segundo de los dos sismos que sacudieron al país caribeño el 24 de junio, de magnitud 7.5, fue el más potente en golpear este territorio desde por lo menos 1900, cuando inician los registros del USGS.

En el caso de Colombia, los sismos de magnitud mayor a 7 son más frecuentes, pero habían pasado ya 14 años desde el último sismo superior a esta magnitud, de acuerdo con información del sistema estadounidense.

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A este fenómeno se le conoce como silencio sísmico o brecha sísmica, es decir, un largo periodo de tiempo en el que una zona geográfica con placas tectónicas no registra terremotos o sismos de gran magnitud.

“Cada país desarrolla su normativa para el diseño de edificaciones, o sus reglamentos para la revisión o sus condiciones para evacuación, dependiendo de los fenómenos que han sufrido a lo largo de la historia”, explica Alan Damián Sánchez Pulido, profesor de la Universidad Iberoamericana, en entrevista con Expansión.

En esto coincide Vargas, quien indica que los reglamentos de construcción en Venezuela y Colombia no han sido actualizados.

Esta vista aérea muestra maquinaria pesada utilizada por los rescatistas en la búsqueda de sobrevivientes en medio de los escombros de un edificio derrumbado después de un terremoto en Pereira, Colombia, el 12 de agosto de 2026.
Casi 300 personas han muerto por el terremoto en Colombia y la autoridad de atención de desastres reporta por lo menos 140 desaparecidos (FOTO: LUIS ACOSTA/AFP)

Venezuela registra 6,438 muertes por los dos terremotos de junio mientras continúa la búsqueda de cadáveres entre los escombros y la detonación de edificios afectados, según el balance semanal publicado este lunes por el jefe parlamentario Jorge Rodríguez.

Tras casi dos meses después de la tragedia, voluntarios y familiares se mantienen en la búsqueda de cuerpos entre los escombros. Los cadáveres aún no recuperados figuran como desaparecidos, pero hasta la fecha el Gobierno no ha publicado una cifra de personas sin localizar.

De acuerdo con el balance, de las casi 60,000 viviendas afectadas por los temblores, unas 24,429 se encuentran inhabitables.

La CEO de Vase Sísmica explica que además de la falta de frecuencia, las técnicas de construcción usadas en muchos de los edificios de La Guaira, la región más afectada, no se contó con técnicas de construcción con estudios geotécnicos específicos.

En Colombia, que cuenta con un reglamento de construcción sísmica más actualizado, el número de víctimas apunta a ser menor. Casi 300 personas han muerto y la autoridad de atención de desastres reporta por lo menos 140 desaparecidos, principalmente en ciudades que hoy lucen desoladas, con viviendas deshabitadas y locales comerciales abandonados.

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Más de 27,000 viviendas fueron afectadas.

“Un sismo de estas características de tan larga duración en cuanto a la percepción y también los edificios al ser tan viejos, generan este tipo de situaciones, pero si nos vamos a la comparativa, Venezuela más de 6,000 muertos y en Colombia alrededor de 250, la diferencia es brutal”, dice Vargas.

Indonesia y la infraestructura sin actualizar

Indonesia vivió un sismo de magnitud 7.7 el sábado pasado. El terremoto mató a 68 personas, según el último balance, e hirió a más de 100. Los organismos de rescate no reportaron desaparecidos.

Al menos 914 viviendas de la isla sufrieron daños graves y otros cientos sufrieron daños de menor gravedad, afirmó Berton Suar Pelita Panjaitan, portavoz de la agencia nacional de desastres de Indonesia BNPB, a la agencia AFP.

Una motocicleta se detiene junto a un edificio derrumbado después de un terremoto de magnitud 7,7 en Borong, East Manggarai, East Nusa Tenggara el 16 de agosto de 2026.
Indonesia está ubicada en el "Cinturón de Fuego" del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica. (FOTO: JUNI KRISWANTO/AFP)

Vargas señala que la mayoría de las muertes ocurrieron en la zona cercana al epicentro y que los edificios dañados son muy antiguos y construidos sin seguir las normativas de construcción actuales.

Para este país asiático, los terremotos no son un asunto nuevo. Indonesia está ubicada en el "Cinturón de Fuego" del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica que se extiende desde Japón, pasando por el sudeste asiático hasta la costa de América.

Entre los peores cataclismos de su historia está el devastador terremoto de magnitud 9,1 frente a la costa de Sumatra que causó un tsunami en 2004 y provocó 220.000 muertos en varios países, incluidos cerca de 170,000 en Indonesia.

Sánchez Pulido, de la Ibero, explica que aunque existen técnicas de construcción actualizadas, el avance de los reglamentos y normativas en muchos países no va a la par, lo que impide que se apliquen.

Además, señala que aunque muchas técnicas de cimentación y edificación antisísmica se implementan en construcciones nuevas, es complicado o hasta imposible que estas se utilicen para reforzar infraestructura ya existente.

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