La victoria demócrata en las elecciones intermedias le quitó al presidente de Estados Unidos el control del Congreso y abre una etapa de mayor confrontación política. Sin embargo, Donald Trump todavía conserva herramientas para impulsar su agenda y marcar el rumbo de sus últimos dos años en la Casa Blanca, de acuerdo con un análisis de la agencia de noticias AFP.
La derrota de los republicanos representa un duro golpe para el mandatario. Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y el Senado, en una votación marcada por el descontento con el costo de vida, los aranceles y la guerra contra Irán, que encareció los combustibles.
El resultado también abre la puerta a investigaciones sobre el presidente, su familia y su administración, además de poner en riesgo la aprobación de sus principales iniciativas legislativas.
Aunque Trump reconoció la derrota y adoptó un tono conciliador, su disposición a negociar está por verse. El mandatario todavía cuenta con facultades ejecutivas, capacidad de veto y margen de maniobra en política exterior para mantener su agenda.
"Cada vez que Trump se ve acorralado, alza más la voz y sale a pelear", comentó a AFP Peter Loge, director de la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad George Washington.