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OPINIÓN: Trump podría reivindicarse

Detrás de los titulares sobre la investigación de Rusia está la prueba de que la presidencia se está recuperando y que podría tener más fuerza de la que sus oponentes esperaban, opina Julian Zelizer.
Trump
Trump En vista de lo equivocados que estuvieron los pronosticadores respecto a quién ganaría en las elecciones presidenciales de 2016, estos signos de resurgimiento deberían tomarse muy en serio. (Foto: JONATHAN ERNST/REUTERS)

Nota del editor: Julian Zelizer es profesor de Historia y Asuntos Públicos en la Universidad de Princeton. Editó el libro The Presidency of Barack Obama: A First Historical Assessment, que Princeton University Press publicará en marzo. También es conductor del podcast Politics & Polls. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — Los demócratas no deberían dejarse engañar por las turbulencias de este fin de semana en la presidencia. Como los mercados accionarios cayeron 666 puntos y las ondas de radio están llenas de indignación por el memorando que se filtró, algunos demócratas podrían pensar que esto significa que Donald Trump y el Partido Republicano están colapsando. Este es el momento que los demócratas habían estado esperando.

Sin embargo, los opositores de Trump no deberían alocarse. Pese al caos y a la turbulencia bursátil, hay fuertes indicios de que Trump está a punto de reivindicarse políticamente.

Los índices de aprobación de Trump llegaron al 42% —diez puntos más desde diciembre—, según la encuesta más reciente de la Universidad de Monmouth. El sábado 3 de febrero, Trump tuiteó , citando a la encuesta derechista de Rasmussen, que sus "índices de aprobación se dispararon al 49%… ¿Por qué entonces la prensa se niega a escribir sobre esto? Bueno, ¡algún día!".

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Ya sea 42 o 49%, lo importante sigue siendo que sus índices de aprobación están aumentando. Los demócratas están perdiendo terreno en las encuestas genéricas sobre noviembre (les preguntan a los electores, sin usar nombres en específico, si votarán por un demócrata o por un republicano en las elecciones intermedias), lo que indica que la "oleada electoral" no es tan inevitable como parecía hace apenas unas semanas.

Los estadounidenses se sienten bien

Según la encuesta más reciente de Gallup sobre el ánimo del país, los estadounidenses se sienten bastante bien en este momento en comparación con principios de 2017. El 78% de los encuestados está satisfecho con la fortaleza militar del país (doce puntos más que el año pasado); la confianza en que Estados Unidos está a salvo de las amenazas terroristas aumentó del 50 al 63%. Tal vez lo más importante sea que la confianza de los consumidores está en su nivel máximo en 17 años.

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En enero, los patrones estadounidenses crearon 200,000 empleos y los salarios se dispararon. Sí, el mercado bursátil cayó, pero sigue en máximos históricos. Este mes, los cheques de los trabajadores serán un poco más cuantiosos porque las tablas de retenciones del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) están registrando los efectos de la reducción de impuestos que se aprobó en diciembre.

OPINIÓN: Trump aprende una lección sobre mercados accionarios… por las malas

No cabe duda de que la oleada de retiros masivos de republicanos en el Congreso, las cifras de las encuestas en general y el tumulto que Trump seguirá creando inevitablemente siguen indicando que a los demócratas les irá bien en las elecciones intermedias. El desplome del mercado accionario del viernes es un recordatorio de que los principales indicadores económicos pueden cambiar rápidamente y que esos cambios son difíciles de controlar. Sin embargo, la situación está cambiando y los demócratas no deberían tomar a la ligera los triunfos de esta presidencia ni volver a subestimar a Trump.

En vista de lo equivocados que estuvieron los pronosticadores respecto a quién ganaría en las elecciones presidenciales de 2016, estos signos de resurgimiento deberían tomarse muy en serio.

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¿Cómo comenzó la reivindicación?

La dinámica política de Washington empezó a cambiar más o menos en Navidad, cuando Trump se deshizo de sus pretensiones de populista económico y les dio a las empresas la gran reducción de impuestos que habían estado esperando desde que comenzó su mandato. Esto fue la cereza del pastel después de un año en el que la presidencia avanzó sigilosamente con la desregulación de los sectores empresarial y financiero a través de decretos.

La reducción de impuestos fue un triunfo enorme para el Partido Republicano. Aunque la medida fue sumamente impopular al principio, parece que la apuesta está rindiendo frutos. Las encuestas indican que la aprobación de la medida ha estado aumentando constantemente. Mientras las tendencias económicas se mantengan, Trump y los republicanos estarán en condiciones de afirmar que "otra vez es de mañana en Estados Unidos", por tomar una frase de Reagan. Sin importar quién se merezca el reconocimiento por el auge económico y sin importar cuáles sean los problemas muy reales a los que se sigan enfrentando millones de familias de clase media y proletaria, las cifras son lo suficientemente fuertes como para que los republicanos las usen como señal de éxito en sus campañas electorales.

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La Masacre del Sábado por la Noche, versión Trump

En la versión de Trump, no hubo que despedir a nadie. Como todos los expertos se preguntan si Trump se deshará de Robert Mueller o de algún funcionario de alto rango del FBI, Trump adoptó una estrategia diferente con la que cumple el mismo objetivo y con el apoyo de los republicanos. Optaron por desacreditar la investigación por medio de rumores, memorandos partidistas, indirectas escandalosas y ataques personales.

La cuenta de Twitter de Trump ha sido una incesante máquina de relaciones públicas a través de la que pretende convencer al país de que las intenciones de los investigadores no son buenas. Tanta alharaca sobre si Trump permitirá o no la publicación del infame memorando republicano nunca ha venido al caso. Una vez que los noticieros cubrieron sin parar el hecho de que había un memorando impactante esperando ver la luz, Trump logró su objetivo. En realidad no importaba lo que hubiera en el memorando ni que fuera una misiva partidista, sino que existía algo potencialmente escandaloso. Ha arrojado más combustible a los ataques conspiratorios del Partido Republicano en contra de la investigación sobre Rusia.

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Lee: Donald Trump intensifica su guerra contra el FBI

Aunque la opinión pública sigue respaldando la investigación de Mueller y duda de las acusaciones de Trump, la narrativa del "Estado profundo" y del investigador especial que intentó anular unas elecciones y llevar a cabo un golpe de Estado se ha arraigado en el diálogo nacional. La publicación del memorando, el viernes 2 de febrero, agregará combustible al fuego con la acusación de que la investigación se basó en información deficiente. Los republicanos asegurarán que ven pruebas de que el escándalo fue fabricado en un memorando que no da datos que lo respalden y que pinta un retrato incompleto de cómo empezó la investigación y por qué continuó.

Trump arrinconó a los demócratas políticamente

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Trump también hizo una maniobra muy efectiva en el tema de la inmigración. Antes de que se volviera presidente, los hijos de los inmigrantes ilegales que entraron en Estados Unidos estaban protegidos por el programa que Barack Obama implementó por decreto.

En un intento por fortalecer el apoyo a su plan inmigratorio restrictivo de línea dura —que sigue siendo pieza central de su New Deal—, Trump creó una crisis artificial al rescindir el programa en su totalidad. Los demócratas mordieron el anzuelo y creyeron que la restauración legislativa del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) era una especie de acuerdo y no responsabilidad de Trump.

Lee: Acuerdo sobre DACA sin muro es pérdida de tiempo, asegura Trump

Los demócratas, que creen en el gobierno y en el arte de gobernar, rápidamente se adhirieron a un presupuesto temporal en el que no se restauraba el DACA. Ahora, Trump subió las apuestas al promover un acuerdo con el que aceptaría una ley para restaurar el DACA, con una estructura más amplia que antes, a cambio de la implementación de medidas draconianas en el resto del tema inmigratorio, desde la limitación del flujo de inmigrantes contemplado en las leyes que promulgó Lyndon Johnson en 1965, hasta la construcción de su muro infame.

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nullLos demócratas están en condiciones de ser la fuerza decisiva respecto a la supervivencia del DACA pese a que no controlan ninguno de los poderes. Trump está enfrentando a los dreamers con los millones de inmigrantes que no podrán llegar a Estados Unidos o que no podrán quedarse. Quitará de la mesa la posibilidad de que haya una vía a la ciudadanía para los inmigrantes ilegales que han estado esperando un acuerdo audaz como el que Bush y Obama promovieron sin éxito en sus presidencias. Quienes proponen un plan inmigratorio liberalizado no tendrán más influencia.

Los demócratas han permitido que Trump ponga las condiciones de la negociación. Si no pueden cambiar la forma en la que se negocia un tema, estarán en una situación totalmente desventajosa. Los culparán de haber puesto fin al DACA, cosa que mermará sus bases, o le entregarán a Trump una victoria legislativa que prácticamente lo consolidará para 2020. Trump llegará a las elecciones intermedias afirmando que logró "el gran trato" que eludió a sus predecesores a través de leyes que liberalizan partes del tema inmigratorio, al tiempo que le da a la extrema derecha todo lo que quería. En su campaña se comprometió a construir un muro y podrá decir que cumplió. Chuck Schumer, líder de la minoría, no ha podido centrar la atención en que el Partido Republicano tiene la responsabilidad de decidir si conservan el DACA o si deportan a cientos de miles de jóvenes… y podría pagarlo caro.

Trump todavía tiene el apoyo del Partido Republicano

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Finalmente, Trump ha logrado mantener la disciplina en el partido. Pese a todas las quejas y los discursos de republicanos como el senador Bob Corker y Jeff Flake, los republicanos en general han seguido apoyando a Trump, han votado a favor de sus propuestas de ley y han evitado hacer algo para controlar sus imprudencias. El Washington Post informó que el Comité Nacional Republicano ha recaudado mucho más dinero que el demócrata.

Claro que Trump sigue siendo increíblemente vulnerable en el sentido político y que su reivindicación es frágil. También es frágil el futuro del Partido Republicano, que ahora puso en juego su reputación al apoyar a Trump y que se enfrenta a unas elecciones intermedias extraordinariamente desafiantes en noviembre.

Sin embargo, Trump ha detenido la hemorragia temporalmente. Detrás de los titulares sobre la investigación de Rusia está la prueba de que la presidencia se está recuperando y que podría tener más fuerza de la que sus oponentes esperaban de cara a la siguiente jornada electoral.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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