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OPINIÓN: Por qué Trump se arrepintió de ir a la Cumbre de las Américas en Perú

No sorprende que ante la idea de enfrentarse a los líderes de los países a los que ha insultado una y otra vez, Trump se haya apresurado a cancelar esta transacción en particular, opina Arick Wierson.

Nota del editor: Arick Wierson es un productor de televisión ganador del Emmy y fue asesor en jefe de medios del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. Actualmente asesora a clientes de la política y el mundo empresarial en Estados Unidos, África y Latinoamérica. Síguelo en Twitter como @ArickWierson . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — El martes 10 de abril, la Casa Blanca anunció que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había cancelado su viaje a Lima , Perú, para participar en una cumbre regional con otros líderes de países latinoamericanos y del Caribe. La cancelación repentina y la decisión de enviar al vicepresidente Mike Pence en su lugar ahondarán aún más la brecha entre Estados Unidos y sus aliados en la región.

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Oficialmente, la Casa Blanca argumenta que los ataques con armas químicas en Siria son la razón por la que Trump tiene que quedarse en Washington, como si Trump no fuera totalmente capaz de estar al tanto de cualquier represalia que planee desde el avión presidencial, que según el sitio web de la Casa Blanca , está "equipado con sistemas de comunicación segura, lo que permite que la aeronave funcione como centro de mando móvil".

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La realidad es que el cateo que el FBI llevó a cabo en la oficina de Michael Cohen ha perturbado profundamente a Trump y bien podría ser que haya optado por quedarse cerca de su familia, sus amigos y sus aliados conforme se desarrolla la crisis.

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Sin embargo, la excusa de Trump (su declaración del martes por la tarde, diciendo que "le encantaría haber ido") no engaña a nadie. Nunca quiso ir a la Cumbre de las Américas. "Como el presidente Trump desdeña la región, a su gente y a sus instituciones, además de su absoluta falta de interés en Latinoamérica salvo cuando la usa como su piñata personal, no se puede evitar pensar que la cumbre de Lima nació muerta", me dijo Jerry Haar, profesor de Administración y Negocios Internacionales de la Universidad Internacional de Florida.

A diferencia de sus giras anteriores, en las que Trump recibió un trato digno de la realeza (¿recuerdan su viaje extravagante a Arabia Saudita, el año pasado?), su viaje a Perú iba a ser más como una incómoda y larga cena de Acción de Gracias en la que él haría el papel del tío un poco loco que todos esperaban que no llegara.

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nullDesde mediados de la década de 1990, la Cumbre de las Américas ha sido una oportunidad para que los líderes, desde Canadá hasta Argentina, profesen su amor y su admiración colectivos por los ideales democráticos, el comercio regional, la seguridad y otros temas de interés y cooperación mutuos.

Sin embargo, Trump no ha expresado ningún amor ni admiración por sus aliados regionales. Se dice que se refirió a Haití y El Salvador (así como a África) como "países de mierda". Además, ha señalado repetidamente a los inmigrantes de México y de muchos países centroamericanos como la causa de varios problemas para Estados Unidos.

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No sorprende que ante la idea de enfrentarse a los líderes de los países a los que ha insultado una y otra vez, Trump se haya apresurado a cancelar esta transacción en particular y haya enviado a su vicepresidente en su lugar.

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No queda bien claro qué es lo que Trump (y ahora Pence) esperan lograr en Lima. Como el Departamento de Estado está en manos de un secretario interino y la Subsecretaría para Asuntos del Hemisferio Occidental está en manos de un subsecretario interino , es difícil creer que este viaje tiene estrategia o planificación política.

nullOficialmente, pese a que Trump ha atacado constantemente a la región con la amenaza de imponer nuevos aranceles, de construir un muro fronterizo y su indecisión respecto a la deportación de los dreamers , la Casa Blanca no ha hablado claramente de sus objetivos, sino que ha hecho referencia al fortalecimiento de los lazos de Estados Unidos con las democracias regionales, la negociación de acuerdos comerciales y la coordinación de la seguridad fronteriza.

En circunstancias normales, un presidente de Estados Unidos tendría la autoridad moral (y el impulso) para aprovechar la cumbre para presionar más a la región en cuestiones de corrupción. Según la encuesta del Barómetro Mundial de Corrupción , el 67% de los latinoamericanos cree que la corrupción ha aumentado en el último año y más de la mitad cree que su gobierno no está resolviendo el problema.

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Pero ¿cómo podría alguien de la Casa Blanca de Trump empezar a presionar a los líderes regionales para que actúen en el tema de la corrupción cuando el equipo de campaña de Trump está bajo investigación y ya han procesado a varios por conspiración, lavado de dinero, delitos financieros, fraude bancario y falsedad de declaraciones?

Ahora que Pence asistirá, tal vez piense que la cumbre es una oportunidad para lograr que la región presione más para que cambie el régimen en Venezuela, país que está al borde del colapso económico y político y que sigue siendo abiertamente hostil a Estados Unidos. Pero si su objetivo es influir en los líderes regionales en el tema de Venezuela, seguramente estará cantándole al público equivocado.

Con unas cuantas excepciones, los jefes de Estado de las principales economías de la región están a punto de dejar la presidencia, no tienen suficiente fuerza en su país o están inmiscuidos en sus propios escándalos de corrupción. Tomemos por ejemplo a Michel Temer, el presidente sustituto de Brasil, quien asumió la presidencia luego de que destituyeran a Dilma Rousseff en 2016. Los índices de aprobación de Temer son de una sola cifra y está envuelto en el escándalo de corrupción de Lava Jato, el mismo escándalo por el que encarcelaron hace unos días al popular expresidente , Luiz Inácio Lula da Silva.

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Entonces ¿qué espera lograr Pence en la Cumbre de las Américas?

Tal vez pueda frenar los avances económicos y diplomáticos cada vez más agresivos de China en la región. Todo el mundo sabe que China está promoviendo los préstamos con materias primas como garantía para financiar grandes proyectos de infraestructura en toda América Latina, lo mismo que hizo en África con excelentes resultados.

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En la recién publicada Estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca se acusa osadamente a China de intentar "atraer a la región a su órbita a través de inversiones y préstamos administrados por el Estado".

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Como Trump se arrepintió de enfrentar a los líderes de los países a los que ha acosado desde que anunció su candidatura a la presidencia, ahora Pence es quien tiene que dar una buena primera impresión.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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