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OPINIÓN: ¿Vivir sin un TLCAN es peor que vivir con un TLCAN envenenado?

El peor escenario es un TLCAN donde se incluyan cinco 'píldoras' que envenenen el crecimiento de la economía mexicana, opina Marco A. Morales.
TLCAN / NAFTA
Se cumple el plazo Autoridades acordaron volverse a reunir este lunes para evaluar alternativas con miras a tener un texto a la mitad de mayo. (Foto: metamorworks/Getty Images/iStockphoto)

Nota del editor: Marco A. Morales es Investigador Afiliado al Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Su cuenta de Twitter es @marco_morales . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

(Expansión) – Este lunes reinician las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que han estado sucediendo a contrarreloj entre México, Canadá y Estados Unidos.

Lee: México, EU y Canadá extienden pláticas del TLCAN hasta mayo

Sin duda, el TLCAN, desde hacía ya tiempo, necesitaba una actualización. El mundo ha cambiado desde la negociación original a principios de los noventas. Por esa misma razón, la profundización del tratado para atender sus limitaciones ha sido un tema constante en la Comisión de Libre Comercio del TLCAN en la última década.

Desde hace varios meses, Estados Unidos ha insistido en que las negociaciones deberían terminar al final de abril. De otra manera, el presidente Donald Trump cumpliría su amenaza de salirse del TLCAN. Curiosamente, esa misma línea fue promovida también desde la Cancillería ante la oposición de la Secretaría de Economía y el equipo negociador que buscan un buen acuerdo, a pesar de los plazos impuestos por Estados Unidos.

Lee: Empresarios mexicanos esperan flexibilidad de EU en el TLCAN

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El plazo se cumplió el lunes pasado, y los Secretarios acordaron volverse a reunir este lunes para evaluar alternativas con miras a tener un texto a la mitad de mayo.

¿Por qué la premura por renegociar ahora?

Dos razones lo explican, una política y una material.

La razón política. Estados Unidos tendrá elecciones legislativas en noviembre de este año y el presidente Trump necesita entregar resultados a su base antes de la elección, especialmente por el riesgo de perder la mayoría en ambas cámaras del Congreso .

En las condiciones actuales, entregar este resultado depende de la habilidad de su yerno, Jared Kushner, para presionar a México para obtener esta “victoria”. De la misma manera, la supervivencia política del Canciller Videgaray – único interlocutor con Kusher en México – está también ligada a esta victoria. Incidentalmente, esto parece explicar también la coordinación entre la Casa Blanca y la Cancillería, al margen de la Secretaría de Economía.

OPINIÓN: El método en la locura que impera en la Casa Blanca

La razón material. La Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés) que permite al Ejecutivo estadounidense negociar acuerdos comerciales y someterlos a una votación en paquete – sin enmiendas – al Congreso, expira el 1 de julio de este año. Una extensión, requiere de la anuencia del Congreso.

A pesar de que Trump tiene mayoría en ambas cámaras, las condiciones favorecen que los Republicanos pierdan control del Congreso en noviembre. Primero, sería anormal que el partido del presidente en turno mantuviera asientos en la elección intermedia; la norma es que los pierdan. Segundo, un número anormal de legisladores Republicanos no buscarán reelegirse: 3 senadores y 38 representantes (diputados); haciendo vulnerable a la mayoría republicana. Tercero, el ataque de la ultraderecha a los Republicanos los ha hecho aún más vulnerables electoralmente.

nullParadójicamente, una potencial mayoría Demócrata en el Congreso no es una buena noticia para la extensión de la TPA. Los Demócratas no son tradicionalmente partidarios del libre comercio, y este es un muy buen pretexto para oponerse al presidente estadounidense. En suma, independientemente del partido que controle el Congreso, una ampliación del TPA para continuar la renegociación del TLCAN va muy cuesta arriba.

El plazo impuesto por la Casa Blanca – primero 30 de abril, y ahora 14 de mayo – daría unas semanas al Congreso estadounidense para aprobar el nuevo TLCAN antes de que expire el TPA. El plazo, también, genera presión adicional para que México (y Canadá) claudiquen a condiciones inaceptables.

¿Qué exactamente está en juego y por qué los negociadores comerciales mexicanos se mantienen firmes?

Desde el inicio de las renegociaciones, Estados Unidos planteó cinco puntos – las llamadas “cinco píldoras venenosas” – que son inaceptables para México (y también para Canadá).

La lista comienza con un par de propuestas para demoler una de las principales ventajas de un acuerdo de esta naturaleza: la certeza que otorga a las relaciones comerciales y de inversión entre países. La propuesta estadounidense busca desmantelar el sistema de resolución de disputas (capítulo 19) y la imposición de una ratificación del TLCAN cada cinco años.

nullNo conformes con eso, proponen cambiar las reglas de origen en el sector automotriz para reducir la “proporción” de componentes mexicanos y canadienses en los automóviles estadounidenses. Sobra decir que la industria automotriz, a raíz del TLCAN, se ha convertido en un importante motor de crecimiento de la economía mexicana. Un cambio de esa naturaleza podría apagar este motor.

Lee: TLCAN 2.0: México (por fin) saca los dientes en automotriz

Hasta este momento, el resto de los temas que necesitaban actualizarse han sido acordados en términos aceptables para todas las partes. No ha habido, sin embargo, progreso real en estos cinco temas que sólo benefician a Estados Unidos sin mayores ganancias para México o Canadá.

¿Qué opciones tenemos?

Sin duda, el mejor escenario sería un TLCAN renovado con ganancias para los tres países. Eso no va a suceder. El peor escenario es un TLCAN donde se incluyan estas cinco píldoras que envenenen el crecimiento de la economía mexicana. Ese es un escenario posible. En el intermedio, quedan las posibles opciones viables: un TLCAN sin cambios y la salida de Estados Unidos del TLCAN. Ante este escenario, la pregunta que debiéramos estarnos haciendo como mexicanos es: ¿preferimos un TLCAN a cualquier costo? Es decir, debemos tener muy claro si vivir sin un TLCAN es peor que vivir con un TLCAN envenenado.

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De cualquier forma, los negociadores comerciales mexicanos han tomado ya medidas precautorias : actualizaron ya el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) y somos también parte del nuevo Tratado Integral y Progresista Transpacífico (CPTPP). Falta que la industria mexicana, hoy íntimamente integrada a la economía estadounidense, vire sus actividades hacia estos mercados que han subutilizado.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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