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OPINIÓN: ¿Trump le dará permiso a Corea del Norte de tener armas nucleares?

Donald Trump ahora se encamina hacia un acuerdo con Kim Jong Un que, en el mejor de los casos, será menos severo que el de Obama con Irán, opina Nic Robertson.
Trump Kim
Solicitud Hace apenas unas semanas, Trump le exigía a Kim que accediera a deshacerse de sus armas nucleares como condición para reunirse. (Foto: JUNG YEON-JE/AFP)

Nota del editor: Nic Robertson es editor de CNN para asuntos diplomáticos internacionales. Síguelo en Twitter como @NicRobertsonCNN . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Parece que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, finalmente está reconociendo las limitaciones de sus peroratas contra Kim Jong Un y en consecuencia, parece que se está inclinando más por un acuerdo nuclear más laxo que el que tenía con Irán.

El hombre al que tildó de "hombrecito de los cohetes", a cuyo país amenazó con "destruir totalmente", saldrá de su "reino ermitaño" para participar en una charla amistosa el 12 de junio en una cumbre en Singapur.

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Hace apenas unas semanas, Trump le exigía a Kim que accediera a deshacerse de sus armas nucleares como condición para reunirse.

El viernes 1 de junio, Trump les dijo a los reporteros: "Creo que es una reunión para conocernos", nada que ver con la cumbre definitiva que según él era capaz de organizar.

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Trump se ha dado cuenta de que sus amenazas de "fuego y furia", sus presunciones de tener un botón nuclear más grande que el del líder norcoreano, y las sanciones "nunca antes vistas" no funcionan con un dictador.

Trump le está dando a Kim permiso de tener armas nucleares y está siendo más laxo que con Irán, que por cierto, no tiene la bomba. De hecho, prometió mesurar sus palabras respecto a las sanciones. "Ni siquiera quiero usar la frase 'presión máxima' porque no quiero usarla ahora que nos estamos llevando bien".

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Si suena irónico, lo es.

La semana pasada, Trump canceló la cumbre por "la ira y la hostilidad tremendas" de Corea del Norte. ¿Quién lo iba a decir?

Pero eso no es todo. Corea del Sur, aliado de Estados Unidos, está gritando a los cuatro vientos que cuando Kim obtenga lo que quiere, hará lo correcto.

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Cuando los reporteros le preguntaron sobre los misiles de corto alcance de Kim, el sábado 2 de junio, el ministro de Defensa de Corea del Sur respondió: "Conforme Corea del Norte salga a la comunidad internacional… no habrá razón para que sigan desarrollando y conservando un arma que no necesitan".

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué parte del discurso de Trump o de la historia norcoreana le da a Corea del Sur esta impresión? Pero como son los vecinos más cercanos a Kim, son los que más tienen que perder.

nullEl ministro de Defensa de Corea del Sur dio la impresión de ser casi deliberadamente optimista al declarar que "el que Corea del Norte nos haya engañado antes no es garantía de que nos engañará más adelante".

Así, el que Trump esté debilitando su postura respecto a Corea del Norte es más espectacular y difícil de entender porque le deja menos influencia de la que tiene sobre Irán.

El líder del reino ermitaño obtendrá de Trump lo que los mulás iraníes no pudieron obtener de Obama: aceptación en el escenario mundial. Y seguramente le sacará provecho.

El antiguo director de los servicios de espionaje de Kim le entregó a Trump una extensa carta en el Despacho Oval el viernes y luego se quedaron platicando durante casi dos horas hasta que Trump lo despidió cálidamente. Esto nos recuerda a aquella vez en que uno de los principales espías rusos, el embajador Serguei Kislyak, visitó el Despacho Oval entre sonrisas pese a que su país acababa de inmiscuirse en las elecciones de Estados Unidos.

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También nos hace pensar en la reunión de dos horas que Trump sostuvo con Putin en la cumbre del G20 en Hamburgo, Alemania, seguida por una conversación de una hora con el líder ruso más tarde.

Cuando se trata de la cordialidad y de estrechar manos, Trump está expuesto excesivamente a sus adversarios.

Aunque en el caso de Kim parezca admirable entablar pláticas (porque se evita lo que a principios de año parecía una guerra inminente), vale la pena recordar quién nos llevó al borde del apocalipsis nuclear. Sí, el mismísimo Donald Trump.

Pese a todo, Trump ahora se encamina hacia un acuerdo con Kim que, en el mejor de los casos, será menos severo que el de Obama con Irán, el cual Trump echó abajo en mayo por considerarlo demasiado débil.

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Esto pone en duda muchas cosas.

Se ha demostrado que el juicio de Trump es muy deficiente, pero es probable que algunas de las personas que lo rodean no puedan ver con Kim lo que vieron claramente con Irán.

Tanto el jefe de gabinete de Trump, John Kelly, como su secretario de Defensa, James Mattis, fueron infantes de Marina y lo más probable es que nunca olviden que la teocracia iraní respaldó al grupo responsable de la muerte de 220 infantes de Marina estadounidenses y 21 empleados del cuartel estadounidense en Beirut que bombardearon en 1983. Fue el día más letal para los infantes de Marina de Estados Unidos desde la batalla de Iwo Jima, en la Segunda Guerra Mundial… e Irán estuvo detrás de todo.

Lo que queda claro es que la presión para que se lleve a cabo a toda costa la reunión del 12 de junio es lo que está impulsando a su presidencia.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo a los reporteros el jueves 31 de mayo : "Nuestra misión es increíblemente clara. Es seguir avanzando. El presidente me ha instruido que avance y que ponga a prueba la premisa de que podemos lograr ese resultado".

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John Kerry, secretario de Estado de Obama, necesitó varios años para probar una premisa similar con Irán y a final de cuentas se llegó a compromisos de desnuclearización transparente y verificable.

Lo repito: Kim tiene una bomba. Irán no.

Trump se crece en la inconstancia, en la impredecibilidad caprichosa de un acosador escolar que amenaza con usar en contra de Kim. "Teníamos cientos de sanciones nuevas, listas para implementar", dijo a los reporteros el viernes 1º de junio . "¿Por qué habría de hacerlo si estamos hablando tan agradablemente?", agregó.

Por otro lado, Kim es un inconstante consumado. Hasta ahora son sus exigencias, no las de Trump, las que se están cumpliendo. Es obvio que Irán está observando y tomando nota.

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