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OPINIÓN: Trump arremete contra Macron, su último amigo en el G7

Estados Unidos necesita de verdad tener amigos en Europa, así como al norte y al sur de su frontera, opina David A. Andelman.
Macron y Trump
Relación estrecha El presidente estadounidenses Donald Trump recibió a su homólogo francés Emmanuel Macron en la Casa Blanca el pasado 24 de abril. (Foto: REUTERS)

Nota del editor: David A. Andelman es investigador visitante del Centro para la Seguridad Nacional de la Escuela Fordham de Derecho y director de su Red Lines Project. También colabora con CNN y escribe artículos para el diario estadounidense Usa Today. Escribió el libro A Shattered Peace: Versailles 1919 and the Price We Pay Today. Fue corresponsal extranjero del New York Times en Asia y Europa y corresponsal de CBS News en París. Síguelo en Twitter como @DavidAndelman . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Es probable que Donald Trump se haya deshecho de su último amigo en la alianza occidental, alguien con quien podría contar si las cosas se ponen difíciles. En un supuesto intercambio franco de ideas, Trump le aplicó su clásico trato al presidente de Francia, Emmanuel Macron, cuando en una llamada telefónica intentó ser totalmente honesto con el único líder del mundo que no soporta que sean totalmente honestos con él, ni siquiera tratándose de sus confidentes más cercanos.

Ante la sucesión de batallas que se avecinan en el frente comercial, en el futuro nuclear de Irán, y en migración y cambio climático, sin mencionar la arriesgada cumbre con Corea del Norte en Singapur, Trump necesita a todos los amigos que pueda conseguir. Ahora parece que Trump va por su cuenta porque Macron, que parecía ser un compañero confiable, se le despega y se reconcilia —cosa que todos esperaban— con su principal contrincante en la carrera por el liderazgo en Europa, la canciller de Alemania, Angela Merkel.

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Dos fuentes que saben de la llamada telefónica que tuvo Trump con Macron recientemente dijeron a CNN que había sido un enfrentamiento lleno de resentimientos. ¿Cómo es posible? ¿Qué otro presidente podría haber reaccionado así a una crítica honesta de un aliado y decir que fue una victoria ?

Lo más triste de todo es que al parecer Trump ni siquiera pudo comprender el contexto. Macron y Merkel —quien ha tenido una relación bastante gélida con Trump— se han acercado mucho recientemente.

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El domingo 3 de junio, Merkel manifestó su muy esperado respaldo a uno de los proyectos más importantes para Macron: la creación de una "fuerza de intervención" militar europea que podría entrar en acción en todo el mundo, sin depender del Estados Unidos de Trump al que los líderes europeos consideran un aliado cada vez menos confiable .

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Sin embargo, en las declaraciones de Merkel y en la llamada con Macron hay otras cuestiones que deberían preocupar más a Trump. Merkel ahora considera que esta clase de fuerza militar conjunta es una forma de mantener involucrado a Reino Unido en la defensa de Europa y dejar a Estados Unidos al margen.

De igual forma, la cumbre de la Unión Europea, que se llevará a cabo a finales de junio, después de la cumbre del G7 en Canadá y de la reunión de Trump con el dictador norcoreano Kim Jong Un, presentará una nueva serie de desafíos que Washington no está listo para enfrentar y que al parecer se intensifican día con día.

La entrevista que Merkel concedió el domingo al diario más importante de su país, el Frankfurter Allgemeine, abarcó todos los temas importantes para las relaciones transatlánticas y europeas: migración, finanzas, defensa y seguridad. Aunque mostró algunas reservas respecto al deseo de Macron de integrar mucho más el sistema financiero europeo, Merkel respaldó la idea de crear un fondo monetario europeo para ayudar a algunos de los miembros más inestables de la comunidad europea.

También hizo un llamado a implementar políticas comunes de asilo para los inmigrantes de África, Medio Oriente y otras regiones, así como a crear fuerzas de seguridad fronteriza y una agencia migratoria paneuropea que evalúe las solicitudes de asilo.

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Es evidente que este discurso casi no coincide con lo que Trump ha estado proponiendo para Estados Unidos: políticas inmigratorias mucho más restrictivas, la aceptación de pocas solicitudes de asilo y una coordinación prácticamente nula en estos temas con los aliados o los socios extranjeros, sin mencionar un muro fronterizo que sigue en estado de animación suspendida.

Tanto Merkel como Macron y la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, han manifestado su sentir respecto al tema más espinoso de la relación entre Europa y Trump: el comercio y los aranceles. Merkel ha dicho que Europa está "decidida a defender sus intereses dentro del marco de comercio multilateral", a lo que agregó que cuenta con el apoyo de May y Macron .

Entonces, llegó la llamada entre Trump y Macron, que se centró, como señala un mesurado comunicado de la Casa Blanca, en el comercio y la inmigración. "Ambos líderes hablaron del problema de la migración en Libia y de los plazos para resolverlo. El presidente Trump subrayó la necesidad de reequilibrar el comercio con Europa".

nullLa llamada tuvo lugar el mismo día en que el gobierno estadounidense anunció su decisión de imponer aranceles elevados al acero y aluminio que Europa exporta a Estados Unidos; Macron dijo que la decisión es "no solo ilegal, sino un error en muchos sentidos". Ahora está la amenaza inminente de las represalias europeas, que al parecer no se reducirán tras la llamada entre Trump y Macron.

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Pero esperen, los europeos no han terminado. A finales de esta semana, Trump hablará por teléfono con Theresa May. Trump sigue planeando una muy esperada —y en algunos círculos británicos, muy temida— "visita de trabajo" en julio, en la que está programado que se reúna con la reina .

Pero primero tiene que pasar la cumbre del G7 y ese será el momento de la verdad. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, obviamente está atónito de que Trump haya decidido implementar aranceles al acero y al aluminio canadienses con el argumento de la seguridad nacional y dijo en el programa Meet the Press, de la televisora estadounidense NBC, que es " un insulto ".

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Es más, el Acuerdo de París para el clima, del que Estados Unidos se retiró en los primeros días de la presidencia de Trump, también estará sobre la mesa, sin mencionar la cuestión esencial de si el comunicado final indicará, como ocurrió el año pasado, que el G7 es en realidad el G6 más el Estados Unidos de Donald Trump, un testimonio más de que "Estados Unidos es primero" en realidad significa Estados Unidos por sí solo.

Pese a todo, Trump debería practicar diligentemente su mejor sonrisa ante el espejo, la misma sonrisa que estuvo dispuesto a mostrar en su sesión con el emisario norcoreano Kim Yong Chol mientras posaba con el sobre ridículamente grande que contenía una carta de Kim Jong Un… y dar a entender que al menos está dispuesto a escuchar opiniones razonables aunque crea que él sabe más. Estados Unidos necesita de verdad tener amigos en Europa, así como al norte y al sur de su frontera.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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