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OPINIÓN: Trump sí es un racista aunque se nieguen a aceptarlo

Decir que el presidente estadounidense tiene una historia accidentada con personas de raza afroamericana es un eufemismo, afirma Anushay Hossain.

Nota del editor: Anushay Hossain es escritora y analista política radicada en Washington. Si quieres saber más, visita AnushaysPoint.com. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) - Donald Trump, presidente de Estados Unidos, llamó "perro" a Omarosa Manigault Newman, una empleada de la Casa Blanca, el martes 14 de agosto.

"Cuando le das una oportunidad a una rufiana quejumbrosa y demente y le das un empleo en la Casa Blanca, supongo que no funciona. ¡Buen trabajo del general Kelly por despedir rápidamente a esa perro!", tuiteó Trump.

Manigault Newman, una afroestadounidense, está actualmente de gira para promover su explosivo libro.

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Para empezar, que Trump insulte y ponga apodos —tanto a sus antiguos empleados como a sus oponentes — no es nada nuevo. Ya sea llamando "perdedor" a Michael Wolf o usando uno de sus apodos más infames, "Hillary la retorcida", Trump aplica las tácticas clásicas de los abusones para degradar y destruir la credibilidad de sus supuestos enemigos o, en realidad, de cualquiera que no le siga el juego.

Cuando ataca a personas de color es diferente porque decir que Trump tiene una historia accidentada con esta raza es un eufemismo.

Mientras el país se recupera de las tensiones raciales por la brutalidad policiaca, los mítines de la derecha alternativa y el aniversario de los acontecimientos en Charlottesville, Trump todavía no se decide a censurar la supremacía blanca ni el racismo. En julio, Quinnipiac llevó a cabo una encuesta que reveló que aunque el 49% de los estadounidenses cree que Trump es racista, el 47% cree que no lo es.

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Pero decirle "perro" a una mujer de color, especialmente a una exempleada de la Casa Blanca de Trump, es tan descaradamente sexista y racista que la polémica de si Trump es racista o sexista tiene que concluir de una vez por todas.

Quienes estudian la historia y la conducta humana han identificado repetidamente la relación entre las palabras que hacen referencia a animales con el despojo de los derechos humanos básicos. Desde la propaganda esclavista en la que se comparaba a los afroestadounidenses con monos hasta las películas nazis en las que se retrataba a los judíos como ratas, pasando por los hutus que llamaban "cucarachas" a los tutsis durante el genocidio en Ruanda. Hay una conexión documentada entre el uso de palabras e imágenes de animales y la deshumanización de una persona de raza diferente.

Tampoco es la primera vez que Trump lo hace. El mismo día que llamó "perro" a Manigault Newman, tuiteó que el sospechoso de un atentado terrorista en Londres es "un animal". Recordemos también su advertencia en Twitter sobre que los inmigrantes "infestarían" Estados Unidos, como si fueran bichos y no personas.

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Decir que una mujer afroestadounidense es un animal es, como escribió elocuentemente Veronica Stracqualursi, de CNN, "en el mejor de los casos, un agudo contraste con el lenguaje que usan típicamente los presidentes y en el peor, una referencia que trafica con las representaciones sexuales y raciales".

Aunque Trump ha llamado "perro" a Mitt Romney y a Steve Bannon, no es ningún secreto que nada altera más a Trump que el que una persona de color responda a sus críticas. ¿Se acuerdan cuando dijo que la diputada Maxine Waters tenía "un CI bajo" o cuando dijo que Don Lemon, de CNN, es "tonto"?

A Donald Trump no le faltan insultos para repartir, pero con los negros y las mujeres, Trump tiene cierta fijación. Está claro que cuando se trata de atletas negros, periodistas negros o congresistas negros, Trump ataca su inteligencia y, por extensión, su humanidad.

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¿Por qué entonces es que hay quien sigue negando el racismo de Trump? ¿No es este el hombre que encontró "gente muy buena" entre los neonazis y a quien demandaron en la década de 1970 por negarse a rentar viviendas a inquilinos negros? ¿Por qué seguimos negando el sexismo de Trump? ¿No es este el hombre que dijo que las mujeres son "cerdos" y presumió que las agarra por los genitales?

Ya es bastante insultante tener que oír y leer los comentarios descaradamente racistas y sexistas de Trump. Lo menos que podemos hacer es dejar de pensar si realmente estamos escuchando y viendo lo que todos estamos atestiguando: Trump no es racista o sexista. Es las dos cosas. Así, para el 47% de los estadounidenses que apoyan a capa y espada a Trump, que dicen que Trump no es racista, es hora de ponerle fin a ese debate de una vez por todas.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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