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OPINIÓN: Trump trata de lucir rudo, pero sus actos revelan nerviosismo

El mandatario asegura que hay una crisis migratoria en la frontera; su satanización de los inmigrantes sigue el camino de los demagogos que inventan enemigos para generar apoyo, opina Frida Ghitis.

Nota del editor: Frida Ghitis, columnista de asuntos mundiales, fue corresponsal y productora de CNN. Colabora frecuentemente con CNN, el Washington Post y World Politics Review. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) — Algo ha cambiado. El estilo de gobierno escandaloso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nunca ha carecido de dramatismo, pero a últimas fechas ha habido cierta sensación de que falta un rumbo en el frenesí de Trump por encontrar una crisis, en sus esfuerzos por controlar las noticias, distraer de otros acontecimientos y de mantener a sus bases convencidas de que es el peleador musculoso que no se detendrá ante nada para lograr sus objetivos.

En realidad, el gobierno de Trump es un torbellino de incoherencias.

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En las últimas semanas de 2018, Trump revivió repentinamente su promesa de construir un muro con la decisión concentrada de un hombre que escapa de una pandilla. La promesa no estaba del todo muerta (la segunda parte del coro de campaña "Construyan el muro", la parte sobre que México pagaría, se ha apagado, ha quedado ahogada por la demostración de la falsedad de sus afirmaciones descabelladas ), pero tras dos años de presidencia de Trump, la urgencia de construir un muro salió estrepitosamente a escena una vez que las amenazas a Trump se hicieron inminentes.

Tras tomar el control de la Cámara de Representantes, los demócratas se prepararon para emprender investigaciones reales sobre los incontables ámbitos de posible corrupción y mala administración en el gobierno, cosa que, coincidentemente, ocurrió justo cuando empezaron a surgir revelaciones nuevas en la investigación sobre los lazos del equipo de campaña de Trump con Rusia. Al parecer, la investigación de Mueller se está acercando a su objetivo.
Trump está fallando en la política externa y en la interna. En casa, algunos de sus aliados están preocupados; en el exterior, también hay inquietud.

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En casa, el cierre de la administración por la falsa crisis en la frontera ha generado una crisis muy real para cientos de miles de estadounidenses, no solo para los más de 800,000 funcionarios federales que podrían no recibir su salario ni para los más de 420,000 que, increíblemente, tienen que trabajar sin paga, sino para los millones de personas que dependen de lo que todas esas personas gastan.

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La estrategia de Trump parece desconcertante porque es innecesariamente dañina para los ciudadanos, para el país e incluso para los republicanos del Congreso. Algunos senadores republicanos se han deslindado de Trump. La senadora Lisa Murkowski hizo un llamado a poner fin al cierre . La senadora Susan Collins dijo que está buscando un acuerdo, algo que Trump rechazó histriónicamente cuando se fue de una reunión con los líderes demócratas. Tanto Murkowski como Collins fueron instrumentales para ponerle fin al cierre de 2013 , ya que negociaron con los colegas del otro partido cuando los demás republicanos se negaban a hacerlo.

Trump afirma que hay una crisis migratoria en la frontera y los expertos lo refutan. Su satanización de los inmigrantes sigue el camino trillado de los demagogos que inventan enemigos para generar apoyo. Hasta las personas que viven en la frontera dudan de su afirmación de que el muro es la solución. Pese a todo, ha paralizado a parte del gobierno por eso.

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El cierre le está sirviendo a Trump a evitar que las revelaciones más recientes del asunto de Rusia acaparen los titulares. Sin embargo, no las ha hecho desaparecer. Tan solo esta semana, un error de redacción en un oficio que se presentó ante el tribunal reveló que Paul Manafort, el director de campaña de Trump, le pasó información confidencial sobre las encuestas de campaña a un socio de negocios que tiene lazos cercanos con el Kremlin. Es la prueba pública más poderosa que ha habido hasta ahora sobre la coordinación entre Rusia y el equipo de campaña de Trump.

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Por otro lado, Natalia Veselnitskaya, la abogada rusa que se reunió en la torre Trump con Donald Trump Jr. y otros personajes de la campaña, quedó sujeta a proceso en un caso independiente, en el que se presentaron más pruebas sobre sus lazos cercanos con el gobierno ruso. Las pruebas contra Trump son cada día más ominosas y esto es solo una parte de sus problemas.

A nadie le sorprende que Trump esté apostándole todo al muro, que esté tratando de hacernos mirar a otro lado, que amenace con recortar la asistencia a los californianos que lo perdieron todo en los pasados incendios, que diga que declarará una emergencia nacional si no le dan lo que quieren.

Los republicanos están viendo lo mismo que todos. " El hombre está loco " es lo que algunos republicanos del Congreso dicen sobre Trump en privado, de acuerdo con la exsenadora demócrata Claire McCaskill. "No entiende los temas, toma decisiones apresuradas, no les hace caso a las personas que saben del tema".

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Un caso reciente de política exterior sirve como ejemplo del efecto destructivo de la impulsividad de Trump en el escenario mundial; los altos funcionarios estadounidenses recorren Medio Oriente para contener las consecuencias de su repentino anuncio sobre el retiro de Estados Unidos de Siria. Trump anunció inesperadamente que los soldados estadounidenses "regresarán ya. Ganamos".

El anuncio de diciembre tuvo grandes repercusiones. Casi todos los expertos afirmaron que es un error. James Mattis, secretario de Defensa de Estados Unidos y uno de los funcionarios más respetados del gobierno, renunció en protesta con una carta en la que condena la conducta de Trump en política exterior. Parece que el plan para Siria contradice todos los objetivos en política exterior que Trump dijo que tenía. Fue una gran ayuda para Irán, un regalo para ISIS, un golpe potencialmente letal para los aliados kurdos de Estados Unidos y un debilitamiento del apoyo a Israel.

Luego comenzaron las retractaciones, la indecisión, la confusión tan asombrosamente impropia del país más poderoso del mundo. El "ahora" se volvió "un poco después", tal vez cuatro meses . John Bolton, asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, dijo que las fuerzas estadounidenses partirían una vez que ISIS estuviera realmente derrotado (ya no hablemos del "ganamos") y una vez que Turquía garantice que no atacará a los kurdos.

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Turquía estaba furiosa. Cuando Bolton viajó a Turquía, el presidente Erdogan lo desairó y se negó a reunirse con él. Luego, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dio otra versión de los planes de Washington para Siria, lo que aumentó la confusión.

Los expertos del gobierno han tratado de mantener algo parecido a un actuar político sensato y coherente, pero cuando Trump se involucra directamente, la razón puede desaparecer. La fe de Trump en su "instinto" , su creencia narcisista de que sabe más que la gente que ha dedicado su vida a entender temas complejos, impulsada por su compulsión de ser el centro de atención y por su objetivo de enturbiar la realidad y distraer de sus problemas cada vez más abundantes, crea un lío político destructivo.

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Esa es una de las razones por las que no puede llenar los cargos clave. Mattis fue tan solo uno de los personajes importantes que se han ido. Luego de que el jefe de gabinete, John Kelly (el último del grupo al que Trump llamaba " mis generales "), abandonara el gobierno, Trump dio un espectáculo vergonzoso tratando de reemplazarlo. Ahora, muchos de los cargos más importantes de la administración están ocupados temporalmente por funcionarios interinos o sustitutos.

Trump está tratando de lucir rudo, pero sus actos revelan su nerviosismo, su temor. La noticia de que Michael Cohen, el exabogado de Trump, declarará públicamente ante el Congreso en febrero, seguramente será otra de las cosas de las que Trump tratará de distraernos. Al parecer cree que la "crisis fronteriza" lo protege de sus problemas y eso representa una crisis muy real de liderazgo presidencial para el país.

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