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OPINIÓN: Que la amabilidad sea prioridad en la política

Los líderes deberían gobernar con honestidad y humildad, reconocer las verdades más serias y adaptarse a nuestro futuro en evolución; eso es amabilidad, considera Vannessa Kerry.
mié 06 febrero 2019 11:30 AM
Amabilidad - política
La amabilidad tiene mucho a su favor y hay razones para tener esperanza. Aunque está bajo amenaza, la amabilidad tiene beneficios sociales y profesionales importantes, considera Vanessa Kerry.

Nota del editor: Vanessa Kerry es médica y maestra en Ciencias; es cofundadora y CEO de Seed Global Health, una organización no lucrativa que invierte en el desarrollo servicios médicos humanos para mejorar la salud de las generaciones por venir en entornos de recursos limitados. Actualmente es médica del Hospital General de Massachusetts y sirve como directora adjunta de Alianzas e Iniciativas Mundiales del Centro para la Salud Mundial de dicha institución. Es profesora asociada de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard. Síguela en Twitter como @VBKerry . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) — "Amabilidad" no es una palabra bien reconocida en 2019.

Estaba reflexionando sobre esto luego de leer dos artículos muy diferentes. Mientras revisaba las novedades en Twitter, empecé a leer el comentario de David Axelrod para CNN sobre el proceso político de Beto O'Rourke. En el artículo, Axelrod pondera si el mensaje de reconciliación de O'Rourke podría no caerle bien a los demócratas, quienes están ansiosos de encontrar un recurso para combatir el tono divisivo y furioso de Donald Trump y el daño que ha causado con sus políticas reactivas. Es una pregunta oportuna, dado el clima político que predomina en Washington.

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En el fondo del abismo de las redes sociales, encontré otro artículo sobre la nueva campaña de redes sociales #hellotokindness de Hello!, una revista sensacionalista británica. Aunque todo comenzó como una reacción a los comentarios cada vez más abundantes y abusivos sobre la familia real, la campaña tiene un propósito más amplio e importante: reintroducir el concepto de amabilidad en nuestra forma de pensar, de hablar y, lo más importante, de actuar.

Es fácil entender por qué parece que la amabilidad en nuestra vida cotidiana se ha perdido. Durante mi niñez, mientras mi padre, John Kerry, servía en el Senado, todo en esa institución giraba alrededor del entendimiento mutuo, de los objetivos compartidos y, lo más importante, del respeto mutuo a los diferentes puntos de vista. Es un ejemplo que mi padre puso a lo largo de su carrera.

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Hoy, nuestro gobierno pone un ejemplo abrumador de desprecio a las diferencias, de poner apodos, de ser superior a los demás y de politizar los valores. No me sorprende que hayamos sido testigos del cierre de la administración más largo de la historia.

Estoy particularmente consternada por las posturas del gobierno de Trump. Reflejan justamente la falta de empatía y de amabilidad que creo que se ha vuelto tan común dentro y fuera de Washington. Hemos sido testigos de la separación de miles de familias en nuestra frontera, con lo que se causan traumas profundos a esas personas y a nuestro país. Hemos visto cómo millones de personas se quedaron sin seguro a finales de 2017, según el Índice de Bienestar de Gallup-Shellcare.

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La Oficina del Censo de Estados Unidos estimó que en ese mismo año, la cantidad de niños que no tenían seguro aumentó en unos 276,000 , con lo que el total de niños sin seguro en 2017 fue de casi cuatro millones. Muchas personas tuvieron que sobrevivir sin paga durante varias semanas a causa de un cierre administrativo innecesariamente largo.

Todo esto nos lleva a preguntarnos a quién está tratando de ayudar el gobierno en realidad. Si trataran de levantarles el ánimo a los ciudadanos de este país, nuestros líderes estarían celebrando a sectores como la energía limpia, la atención médica y la tecnología, en donde están algunos de los empleos mejor pagados y de más rápido desarrollo en Estados Unidos. Brindarían atención médica más integral, invertirían en nuestro sistema educativo y, lo más importante, afirmarían el cambio climático, tan real e irrefutable, y trazarían una política energética que proteja a nuestros ciudadanos y al mundo en los años por venir.

Los líderes deberían gobernar con honestidad y humildad, reconocer las verdades más serias y adaptarse a nuestro futuro en evolución. Eso es amabilidad.

Pero ninguno de los partidos políticos tiene toda la culpa de la falta de amabilidad y la cultura del acoso que al parecer prevalece. Ahora vivimos en una era digital de interacción superficial: correo electrónico, mensajes de texto, redes sociales, deslizar a la izquierda; son formas de comunicación que diluyen la humanidad de las conexiones. Según un estudio de 2018, los teléfonos y las tabletas son una fuente cada vez mayor de perturbaciones emocionales para los niños porque los padres están distraídos con los dispositivos o, peor aún, usan las pantallas para evitar la interacción social y la conexión con el mundo real.

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Por otro lado, el acoso cibernético es un fenómeno real y dañino. Casi el 60% de los jóvenes estadounidenses se ha visto afectado por el acoso en línea, según una encuesta que Pew llevó a cabo en 2018 .

Como madre de familia, médica y líder, me preocupa que sea tan raro que haya amabilidad en el mundo y que sean tantos los factores que la socavan.

Pese a todo, la amabilidad tiene mucho a su favor y hay razones para tener esperanza. Aunque está bajo amenaza, la amabilidad tiene beneficios sociales y profesionales importantes. Por ejemplo: hay datos que respaldan que la amabilidad tiene beneficios físicos y emocionales . Puede incrementar la energía, mejorar la función cerebral y además produce neurotransmisores esenciales como la serotonina y hormonas como la oxitocina . En términos más sencillos, la amabilidad tiene un efecto antidepresivo, además de que aumenta la sensación de autoestima y de conexión. También puede reducir la presión arterial, mejorar la salud cardiaca e incluso aumentar la esperanza de vida.

En el caso de las personas a las que les preocupa más su posición en la pirámide corporativa que en la de la salud, la amabilidad también contribuye a fortalecer y dar más poder al liderazgo. Yo animaría a todos a que piensen en los lazos entre la amabilidad y el éxito . Resulta que la amabilidad puede promover el aprendizaje y la creatividad, fomentar la confianza, aumentar la simpatía, incrementar las ventas e incluso ayudar en una negociación.

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Tal vez lo más alentador sea que la amabilidad puede ser contagiosa. Nicholas Christakis, titular de la cátedra Sol Goldman Family de Ciencias Naturales y Sociales de la Universidad de Yale (Estados Unidos), y sus colegas, ayudaron a mapear el poder de las redes sociales para difundir el bien en un estudio de 2010. Sus hallazgos indican que las contribuciones al bien común pueden triplicarse a través de la influencia directa e indirecta. Esencialmente, es un ejemplo del "efecto mariposa", una idea en la que he creído desde hace mucho y que prefiero promover como teoría del cambio. Podemos batir nuestras alas en un lugar y participar en un huracán de cambio al otro lado del mundo.

Así, me intrigan y agradezco campañas como #hellotokindness, que asumen la responsabilidad de cambiar nuestro enfoque cultural respecto a la interacción. Como sociedad, necesitamos retomar la amabilidad. Además, me reanima el enfoque de reconciliación de quienes no quieren alentar el tono ponzoñoso constante. Que un líder muestre amabilidad podría ser una de las "políticas" más importantes que se pueden implementar.

En este momento, Estados Unidos necesita, en todos los sectores, un liderazgo que ayude a cerrar las profundas brechas que nos dividen y a sentar las bases para una toma de decisiones que nos dé más seguridad en todos los sentidos: clima, salud, economía, seguridad nacional, etc. Cuando se trata de implementar lo que este país necesita, no hay que confundir la firmeza con la necesidad de ser agresivo y contencioso. Ser firme es tomar el camino menos transitado para invertir en la construcción de consensos y, a final de cuentas, comienza con la promoción de la amabilidad.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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