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Nuestras Historias

OPINIÓN: ¿Tiene la IP algo que temer con López Obrador?

En lugar de seguir hablando sobre ganancias y pérdidas, es momento de que los empresarios hablen de empleo, de educación, de los beneficios que pueden llevar a las comunidades, escribe Daniel McCosh.
Iniciativa privada
Los empresarios tienen que cambiar la manera de comunicarse con la sociedad.

Nota del editor: Daniel McCosh es socio de Miranda Partners. Las opiniones de esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Aunque México no ha sido gobernado por un presidente de izquierda desde los años 40, conocemos el modus operandi en toda América Latina: un gobierno que llega al poder prometiendo todo a todo el pueblo. Sin embargo, cuando la administración pública desplaza al sector privado, las pérdidas en eficiencia y la corrupción de los monopolios del gobierno dañan fuertemente a los mismos sectores que se iban a beneficiar.

Pero en lugar de quedarse pasmados, los empresarios podrían ver la 4T como un llamado para cambiar la manera de comunicarse con la sociedad mexicana.

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Un cambio fundamental con la nueva administración es que ya no se da por hecho que las actividades del sector privado son necesariamente buenas para el país. Esta es una narrativa que hace falta desarrollar.

El sistema antiguo de cámaras de comercio, en el que el gobierno premiaba la lealtad de la IP con sindicatos débiles y salarios bajos, ya quedó obsoleto. Los sindicatos están ganando más fuerza: maestros, Pemex, maquiladoras, minería; líderes que antes se mantenían en la sombra ahora están dictando narrativas para sus sectores y para la industria mexicana en su conjunto.

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A la sociedad mexicana le ha costado trabajo establecer instituciones autónomas como el Banxico, el INE, la CRE y el INH, entre otras. Y ahora están bajo fuego, acusadas de no tener contacto con la realidad del pueblo de México, llenas de tecnócratas que reciben salarios estratosféricos y tienen poder, pero no control.

La respuesta de los órganos oficiales de los empresarios ha sido quedarse callados o emitir un discurso anticuado pidiendo al gobierno que fomente un ambiente propicio para la inversión. Existe un sentimiento de que el tiempo les dará la razón. Solo aguántese y veremos que el sector privado tiene razón.

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Ahora más que nunca, es momento de generar mensajes claros y directos para la sociedad mexicana. En lugar de seguir hablando de millones de dólares o pesos invertidos, hay que llevar los mensajes un paso más allá y enfocarlos en la gente. En lugar de seguir hablando sobre ganancias y pérdidas según capital invertido, es momento de hablar de empleo, de educación, del medio ambiente, y de los tantos beneficios que el sector privado puede llevar a nuestras comunidades. Estos temas no deberían ser del dominio exclusivo del gobierno. Sin embargo, si el Ejecutivo, el Congreso y los sindicatos son las únicas voces en torno al tema, entonces el que calla otorga. Regalar esta narrativa tendrá un costo cada vez mayor, no sólo con el actual gobierno, sino con los que vendrán.

¿Dónde se están creando los empleos más atractivos del país? ¿Quién está respetando las reglas del juego? ¿Quién está a la cabeza de los avances en tecnología y eficiencia? ¿Dónde están las comunidades más saludables? ¿Quién está educando a nuestra juventud y bajo qué estándares? Estas son las historias que la gente quiere oír y hay que contarlas a través de canales formales e informales de comunicación. Sin la creación de riqueza, no puede existir una discusión sobre su distribución.

Es momento de ver la realidad actual como una oportunidad de comunicación. Para citar al buen Bob Dylan, times are a changin’. México sigue siendo un excelente lugar para hacer negocios: es un país con abundantes recursos naturales, con una red de acuerdos de comercio sin parangón en el mundo, con una fuerza laboral joven que es cada día más sofisticada, y con un mercado interno gigantesco al que le falta mucho por desarrollar. ¡Corre la voz y haz que tu negocio forme parte del discurso!

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