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OPINIÓN: 22 propuestas para el Plan Nacional de Desarrollo

El gasto público no puede revertir las afectaciones que causa una política económica de bajo impacto productivo, señala José Luis de la Cruz.

Nota del editor: José Luis de la Cruz Gallegos es Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(Expansión) – La precarización del mercado laboral mexicano exhibe la correspondiente precarización de la economía nacional y del sistema productivo en su conjunto, constituye una de las mayores fallas del modelo económico vigente desde 1986.

El objetivo del presidente Andrés Manuel López Obrador de elevar los niveles de bienestar social deberá superar las restricciones impuestas por un modelo económico que sigue vivo.

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Su Plan Nacional de Desarrollo (PND), en revisión por parte del Poder Legislativo, enfrenta un reto no superado por otras administraciones: pasar de un requisito legal a una realidad que genere mejores niveles de vida para todos los mexicanos.

El desafío no es menor. Para contrarrestar los efectos negativos de los errores de política económica, todos los gobiernos han instrumentado programas denominados como de desarrollo social. Con distintas visiones y alcances han intentado que el gasto social revierta los daños causados por la política económica: bajo crecimiento, limitada productividad, quiebra de empresas, ajustes fiscales restrictivos y la consecuencia que ello tiene en la precarización del mercado laboral. El resultado final es la pérdida de bienestar.

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Hasta el sexenio pasado, todos los gobiernos fallaron en su búsqueda de encontrar una fórmula de gasto público que pueda compensar las afectaciones que causa el modelo de política económica vigente y aprendieron una lección: el gasto público no puede revertir las afectaciones que causa una política económica de bajo impacto productivo.

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Ahora es turno de la presidencia encabezada por Andrés Manuel López Obrador, un líder político que tiene una gran sensibilidad y vocación social, pero que se encuentra atrapado por la inercia de un modelo neoliberal que le heredó tanto una desaceleración económica como paradigmas que rigen parte de su política económica, y los cuales se confrontan con las ideas de sus aliados pertenecientes a las corrientes de izquierda y a movimientos sindicales.

Todo ello se pudo ver en el Plan Nacional de Desarrollo (PND), las primeras 63 páginas representan los deseos, visión y proyectos estratégicos del titular del Poder Ejecutivo. Ahí se encuentran las reivindicaciones sociales e históricas de 30 millones de votos que desde 1988 vieron crecer su posibilidad de ganar una elección presidencial y que en 2018 alcanzaron dicho propósito.

Las otras 220 páginas fueron el resultado del trabajo de parte de su gabinete, planteamientos normados por la estructura institucional heredada. Son técnicamente más sólidos y normados por unas finanzas públicas que deben cumplir con los objetivos del presidente: ser austeras, pero de amplio beneficio social y capaces de permitir el rescate del sector energético. Todo ello sin incurrir en mayor endeudamiento.

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En este sentido, el objetivo de un crecimiento de 6% al final de la administración, con un promedio de 4% para todo el sexenio, fue autorizado por el presidente, pero no encuentra correspondencia con las metas de inversión, productividad e innovación que contienen las 220 páginas que hoy se llaman anexos del PND.

Desde el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico y Concamin hemos planteado que para cumplir con los objetivos centrales del PND se debe incrementar a 30% la inversión como proporción del PIB. Ello implica elevar la colaboración público-privada.

Al mismo tiempo es necesario recuperar el papel de la banca de desarrollo como promotor de la inversión productiva, el impulso a la innovación y a la vinculación entre las necesidades de la industria y la investigación de las universidades.

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Por ello las 22 propuestas CONCAMIN-IDIC para el PND para alcanzar Bienestar, Crecimiento y Equidad presentan cómo a través de elevar el contenido nacional de las exportaciones y proyectos de infraestructura del sector público se puede lograr mayor bienestar social. (se pueden consultar aquí ).

Las propuestas contienen como elementos estructurales propiciar:

• Bienestar con bases productivas
• Dar apoyo a los proyectos estratégicos del PND.
•Diseñar mecanismos concretos para dar cumplimiento al Artículo 26 constitucional: mayor sinergia pública-privada, desarrollo industrial como motor del crecimiento.
•Elevar el contenido nacional y los encadenamientos productivos.
• Formalizar el empleo y la actividad productiva, por ejemplo, en el reciclaje.
• Dar empleo e ingreso a las comunidades marginadas en función de los proyectos estratégicos del PND.
• Combate a la competencia desleal que desvirtúa el modelo de apertura económica y daña a las empresas nacionales.
• Crear nuevos diferenciales productivos.
• Institucionalizar la política pública de fomento a la productividad, competitividad y desarrollo industrial.

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El objetivo de las propuestas es fortalecer la colaboración de los sectores público-privado-académico, sin ello no se podrá alcanzar la meta de crecimiento económico, reducción de la pobreza e informalidad planteados en el PND.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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