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Nuestras Historias

Renuncia de Carlos Urzúa, debido a su perfil

Si no pudo luchar contra las imposiciones de funcionarios que él aduce como causal de su renuncia, entonces, el único responsable es él, considera Iván Franco.
mar 09 julio 2019 12:58 PM
Carlos Urzúa
La decisión que toma Carlos Urzúa parece lógica viniendo del dócil mundo de las aulas, opina Iván Franco.

(Expansión) – Aunque es muy respetable su decisión, mal por la renuncia de Carlos Urzúa. Ningún trabajo es ni remotamente cercano al ideal al que podría haber aspirado el funcionario dimitente. Siempre habrá grandes y casi insalvables discrepancias entre funcionarios, imposiciones sobre las decisiones de los altos mandos y nepotismo. Finalmente, así es el sector público mexicano y no cambiará en un sexenio, y menos en siete meses.

La primera lectura que se puede hacer de la renuncia de Carlos Urzua a escasos siete meses de gobierno es que este funcionario en realidad no tenía gran influencia ni poder de decisión en el gobierno actual. Se notaba, incluso en sus tuits y discursos.

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Tradicionalmente, el secretario de Hacienda es el segundo funcionario de mayor poder e influencia en las decisiones de gobierno, después del presidente.

Sin embargo, Urzúa no utilizó este poder. Por esta razón, sorprende que la investidura de Urzúa no haya pesado en las decisiones del gobierno. Sin embargo, me parece que el único responsable de esta situación es él y su capacidad de influencia y de liderazgo. Si no pudo luchar contra las imposiciones de funcionarios que él aduce como causal de su renuncia, entonces, el único responsable es él.

No es raro, dado que Urzúa viene de la academia y para ser secretario de Hacienda de un país se requiere más que eso; se necesita ser un pillo, en el buen sentido, o en el malo. Por ello, la decisión que toma el funcionario parece lógica viniendo del dócil mundo de las aulas.

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El secretario de Hacienda debe ser fuerte. Es el hombre que maneja el dinero del país. Debe ser un líder y su don de mando debe ser intachable.

Hay quienes pensarán que el país está en crisis por la renuncia del secretario, o que abandonó el barco por lo que vio venir para el país. Nada de eso, México está muy lejos de una crisis económica y la renuncia del secretario es un asunto más personal y porque no cuenta con el perfil que ese puesto requiere.

Antes de apresurarnos y hacer escenarios apocalípticos sobre lo que viene -que sinceramente no es nada de lo que nos tengamos que preocupar-, debemos de considerar que su renuncia se debió a que él no tenía el perfil adecuado para el puesto. Que no haya duda de que habrá quien lo cubra y cuente con las competencias suficientes.

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El próximo secretario, Arturo Herrera -quien ya se notaba desde hace meses con un papel más protagónico y de mayor liderazgo que el mismo Urzúa-, deberá tomar el timón del barco y hacer lo que un secretario de Hacienda tiene que hacer.

OPINIÓN: La renuncia de Urzúa manda una señal muy negativa

Jugar en el papel y mostrar la templanza y el carácter suficiente para la toma de decisiones, para contradecir a quien tenga que contradecir, y para imponer su criterio académico y ortodoxo, pero con ferocidad.
Acorralar a los problemas y a sus dueños y solucionarlos de tajo, con una voz de la que nadie dude.

La Secretaría de Hacienda requiere carácter y las dimisiones tienen que ser por razones de mucho mayor peso que las diferencias ideológicas.

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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