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Nuestras Historias

Las ciencias aplicadas como generadoras de talento

El talento de los seres humanos, considerado como el valor de uno, de acuerdo a sus fortalezas y cualidades, es el eje básico para impulsar el bien ser y el bienestar social, opina Rafael Campos.
sáb 17 agosto 2019 07:00 AM

(Expansión) – A nivel mundial existe un decálogo de ciencias aplicadas que se ven como ejes de transformación de la economía. Por un lado, están aquellas que tienen que ver con la evolución de la naturaleza y el cuidado de los bienes básicos de supervivencia humana como son: cuidado de la salud y prevención de enfermedades; atención a necesidades de accesibilidad humanas especiales; transformación en infraestructura urbana; cuidado de la tierra, el agua y los alimentos, y solución a problemas causados por el cambio climático.

Por el otro, se tienen las vinculadas a eficiencia en los procesos humanos como son: crecimiento y uso eficiente de recursos financieros; creación de negocios productivos; incremento exponencial por el uso de tecnologías disruptivas; perfeccionamiento de nuevos procesos educativos, conocimiento y competencias, y las ciencias legales vinculadas al cumplimiento de las normas éticas.

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Este balance entre el desarrollo científico que garantiza para la humanidad: casa, comida, sustento y salud, se encuentra complementado por aquellas aplicaciones que impulsan el avance adecuado de la sociedad, la educación, la economía, las finanzas y las leyes. Todo esto dentro de un marco de convivencia ciudadano guiado por las normas éticas que se consideran un acuerdo común.

Hoy en día las ciencias han salido de los laboratorios de las universidades y los centros de investigación para transformarse en apoyo cotidiano que ayuda a maximizar el desempeño de nuestra vida. Los accesos a la electricidad, comunicación inmediata por vía telefónica, acceso a información mundial actualizada, preservación de alimentos, cuidado en salud, creación de espacios que combatan el clima extremo y la ingesta de suplementos alimenticios es algo que está al alcance de la mano.

Cien años atrás, el poseer un aparato capaz de reproducir toda la música almacenada en una biblioteca universitaria especializada en las artes, era una inversión millonaria que exigía expertos de procesamiento. Hoy, el privilegio de todos aquellos que inviertan 100 pesos mensuales para contratar el servicio en su celular.

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En la época de los 80´ el comunicarse entre países en tiempo real se lograba por conexiones telefónicas o satelitales que cargaban un minuto a precios inaccesibles para un trabajador común. Actualmente, con la aplicación de video llamada y acceso a internet se establecen comunicaciones trasatlánticas a un costo accesible.

Las comunidades en internet por aplicaciones sociales de conocidos o miembros de intereses comunes se comparten diálogos que no exigen respuesta inmediata pero sí mantienen una comunicación permanente entre los participantes del grupo.

En este sentido, las instituciones de educación media superior y superior, hoy en día, están llamadas a acelerar su desarrollo y expansión rompiendo su paradigma actual. Las universidades deben de dejar de ser un espacio geográfico con grandes instalaciones que consumen un gran porcentaje de su presupuesto para crear los nuevos escenarios de aprendizaje humano y científico.

La entrevista de trabajo empieza a competir con nuevos escenarios

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Es el momento en el cual los institutos de educación superior deben implementar los descubrimientos de su investigación aplicada en los centros de producción industrial, los espacios de ecosistemas productivos en la selva, la sierra o el mar; apoyar en la sistematización, producción efectiva y escalamiento de la distribución de los productos agrícolas; orientar la determinación de los impactos sociales, económicos y familiares de las leyes que se trabajan en los congresos; impulsar el cuidado de la salud y atención primaria en aquellas poblaciones más alejadas del país.

En otras palabras, deben transformar la vida académica en experiencias de aprendizaje que impulsen el talento de las personas, las organizaciones y la sociedad. Para ello, transformar el conocimiento en elementos de aplicación para la vida, el trabajo, el cuidado de la salud, el desarrollo de las personas, la conciencia ciudadana, la seguridad, el respeto a los diferentes y la preservación humana.

En México se tiene una gran riqueza en sus mares, su subsuelo, su espacio aéreo y su superficie terrestre. Sin embargo, es necesario fomentar el talento de los individuos para un uso eficiente de los recursos y expansión de los mismos en forma rentable. La educación con la aplicación de las ciencias es el medio privilegiado de generar negocio y promocionar el crecimiento social de los individuos y sus familias.

Este talento personal siempre requiere de un balance en varios segmentos: una mentalidad emprendedora y de riesgo, un desarrollo científico con sentido práctico, un impulso por el crecimiento personal con visión social, un cuidado de los medios naturales con productividad e innovación con sentido ético.

El talento de los seres humanos, considerado como el valor de uno, de acuerdo a sus fortalezas y cualidades, es el eje básico para impulsar el bien ser y el bienestar social. La responsabilidad del país y la sociedad, en este marco de referencia, es lograr la mejor versión de cada ser. Esto es educar.

Nota del editor: Rafael Campos, Rector Institucional de Aliat Universidades. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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