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Nuestras Historias

Hacer comunidad, un concepto que vale oro

Reconocer el hecho que la comunidad total es mucho más grande que una lista de empleados o clientes es clave, opina Óscar Maldonado Charles.
mar 03 septiembre 2019 10:54 AM
Hacer comunidad
Es a través de establecer canales de comunicación claros y transparentes que se puede tener una retroalimentación permanente con los habitantes de las localidades y, así tomar el pulso del sentir de la comunidad en cuestión, destaca Óscar Maldonado.

(Expansión) – Más allá de filias y fobias, las buenas noticias que conllevan las mejores prácticas internacionales del trabajo también se deben contar en los medios de comunicación y una de ellas es hacer comunidad, contribuyendo al desarrollo de la población en las localidades donde operan las empresas, así de fácil y así de complejo.

La historia nos muestra que las empresas que crean comunidad en torno a su organización tienen más probabilidades de cosechar éxitos, tener estabilidad, fidelidad de plantilla, prestigio y trascender en el tiempo.

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Hoy un negocio saludable está definido por la comunidad donde opera. Reconocer el hecho que la comunidad total es mucho más grande que una lista de empleados o clientes es clave.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) consagra el concepto del desarrollo local o hacer comunidad como una de las herramientas más relevantes para contribuir a su misión: lograr empleo con las características que definen el trabajo decente.

El trabajo llamado decente permite, según la propia OIT, la atención de las necesidades y aspiraciones económicas y sociales de la gente. Lo “económico” alude a la producción, los ingresos, los salarios, las inversiones y los mercados, mientras que lo “social” se refiere, entre otras cuestiones, a la equidad en el trabajo, el trabajo seguro, el adecuado tratamiento de los asuntos de género, la sanidad, la educación y la calidad de vida. En realidad, las aspiraciones económicas y sociales de las personas deben estar entrelazadas.

Algunos pensarán que esto de hacer comunidad suena un tanto lejano o ajeno, sin embargo, en el país hay ejemplos de empresas que en la práctica sí lo llevan a cabo.

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Es a través de establecer canales de comunicación claros y transparentes que se puede tener una retroalimentación permanente con los habitantes de las localidades y así tomar el pulso del sentir de la comunidad en cuestión.

Sin embargo, no hay una fórmula y cada empresa deberá encontrar los métodos que mejor le funcionen de acuerdo a su entorno.

En los hechos el bienestar en las comunidades no pasa solo por la parte económica y de empleo para los trabajadores de una empresa, sino también con actividades incluyentes para otros miembros de las localidades, como deportivas, educativas, recreativas, sustentables, gastronómicas y culturales, que contribuyen integrando familias y construyendo un tejido social más sano para todos.

Cuando estamos a punto de finalizar la segunda década del Siglo 21, independientemente del sector productivo del que se trate, vale la pena reflexionar sobre el papel que desempeñan las empresas privadas en el desarrollo local y de México, especialmente en el concepto escasamente difundido de hacer comunidad.

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“Si quieres gozar de una buena reputación preocúpate por ser lo que aparentas ser”, decía Sócrates; es decir, los hechos y las acciones finalmente son las que abonan en sostener un buen prestigio ante las personas y las comunidades.

Nota del editor: Óscar Maldonado Charles es Director General de Autlán. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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