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Nuestras Historias

¿Trump traicionó a su país?

Todo parece indicar que Trump le exigió al presidente de Ucrania algo de valor: que le ayudara a difamar a su rival político, apunta Frida Ghitis.
mié 25 septiembre 2019 10:30 AM

(CNN) — La historia de Trump y Ucrania podría parecer complicada y todavía hay mucho que no sabemos, pero las implicaciones son claras: parece que el presidente de Estados Unidos traicionó a su país y, ahora, como anunció la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sus actos han desencadenado una investigación formal para un procedimiento de destitución.

Su gobierno se negó a hacer del conocimiento del Congreso la denuncia urgente de un agente de los servicios de inteligencia (fuentes que conocen del asunto dijeron que es probable que se dé a conocer este miércoles, 25 de septiembre), así que todavía no sabemos todos los detalles.

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Pese a todo, las investigaciones de los medios de comunicación han revelado los rasgos principales de la historia: en julio, Trump retuvo ayuda militar mientras presionaba al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para que investigara unas acusaciones desmentidas contra el exvicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, el principal contrincante de Trump para las elecciones de 2020. Trump reconoció que habló con Zelenski de corrupción y de Biden.

Trump querría que creamos que todo esto es perfectamente normal y que retener la ayuda militar no tuvo nada que ver con su deseo de que se investigara a Biden. El martes, 24 de septiembre, Trump tuiteó que publicaría el miércoles la "transcripción completa, totalmente sin reservas y sin supresiones de mi conversación telefónica con el presidente Zelenski".

Sin embargo, nada de esto es normal. De hecho, si Trump estaba intentando llegar a un acuerdo con el presidente de Ucrania, fue una maniobra de muy mal gusto con la que puso sus intereses por encima de los del país al que juró servir.

Es probable que los actos de Trump respecto a Ucrania equivalgan a una violación a las leyes anticorrupción, además de que viola evidentemente la Ley de Protección a Denunciantes. Lo más importante es que la conducta de Trump constituye una violación de su juramento presidencial, de su compromiso de "proteger y defender" su nación, de la confianza del pueblo estadounidense y de los deberes más fundamentales que aceptó cuando se volvió presidente de Estados Unidos.

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Esta extorsión evidente de la que Ucrania fue objeto es mucho peor que el que Trump haya solicitado y aceptado la ayuda de Rusia para ganar en 2016. Ya veremos qué revela la transcripción de la llamada, pero vale la pena señalar que CNN informó que la llamada es solo una parte de la denuncia del informante. Adam Schiff, presidente de la Comisión de Inteligencia de la cámara baja, dijo que el denunciante quiere declarar ante la comisión.

Cuando Trump era candidato le pidió al Kremlin que le ayudara a derrotar a Hillary Clinton en 2016 y dijo: "Rusia, si estás poniendo atención, espero que puedas encontrar los 30,000 correos electrónicos perdidos". Fue una maniobra despreciable para solicitar asistencia de una potencia hostil para influir en las elecciones en Estados Unidos. Pero en ese entonces, Trump era un ciudadano común, sin acceso a las amplias facultades y a los vastos recursos del poder Ejecutivo.

Esta vez, el presidente de Estados Unidos se ha metido en algo que se parece mucho a la extorsión: exigió que se calumniara a Biden a cambio de cientos de millones de dólares en ayuda militar estadounidense y presionó a un país desesperado para que interfiriera en las elecciones de Estados Unidos en 2020 para ayudar a manchar la imagen del precandidato demócrata favorito.

El martes, Trump insistió en que no había hecho nada malo y dio otra explicación de por qué había retenido la ayuda militar. Afirmó que lo había hecho porque "Europa y otros países" no estaban contribuyendo para ayudar a Ucrania. Esa afirmación es falsa y no justificaría que el gobierno estadounidense presionara a Ucrania para investigar a un oponente ni que se negara a observar la ley sobre denunciantes.

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Todo parece indicar que Trump presionó a Ucrania secuestrando 250 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses que el Congreso decidió entregar a Ucrania para que fortaleciera sus defensas ante Rusia, su vecino agresivo y país que le ayudó a Trump a ganar la presidencia en 2016.

La Casa Blanca y el Congreso tuvieron un enfrentamiento amargo porque Trump se negó a liberar estos recursos aprobados. Después de todo, el Congreso tomó la decisión porque creyó que era lo que más convenía para la seguridad nacional de Estados Unidos. Trump liberó los recursos… después de que el denunciante presentara su queja y de que el contralor general, que no pertenece a ningún partido, lo declarara "inquietud urgente".

Cuando Trump le pidió a Zelenski, en julio pasado, que investigara a Joe Biden y a su hijo —Trump lo exigió ocho veces en una conversación, según el Wall Street Journal—, en el mejor de los casos estaba amenazando implícitamente con que la relación de Ucrania con Estados Unidos, incluida la ayuda militar, estaría en juego. La importancia de si lo dijo con palabras de tan mal gusto es marginal.

Al presionar así a Ucrania, Trump deja a ese país en una posición terriblemente incómoda. En este momento, Ucrania está luchando con rebeldes que cuentan con respaldo de Rusia y armas rusas a tan solo cinco años de que Rusia invadiera la Crimea ucraniana; Rusia sigue violando insistentemente la soberanía ucraniana.

En la llamada con Zelenski, Trump insistió en que Ucrania negociara con su abogado Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York. Según el resumen de la llamada que publicó el gobierno ucraniano, Trump mostró que confiaba en que el nuevo gobierno ucraniano daría seguimiento estricto a los "casos de corrupción" que inhibían la interacción de ambos países. Según la descripción de la llamada por parte de la Casa Blanca —la cual no está publicada en su sitio web—, Trump felicitó al presidente Zelenski por haber ganado las elecciones y "hablaron de formas de fortalecer la cooperación". En la descripción que la Casa Blanca hizo de la llamada de julio no se mencionaron las investigaciones.

Un aspecto crucial e inquietante de este escándalo es que da vigor a las acusaciones infundadas de Trump contra Biden. Los leales a Trump les están diciendo a los espectadores de Fox News que aquí hay un escándalo auténtico aunque los fiscales ucranianos insistan en que el exvicepresidente de Estados Unidos no hizo nada malo.

Además de poner a prueba la confianza del electorado estadounidense y actuar en perjuicio del interés nacional de Estados Unidos, este aparente intento de extorsión bien podría configurar un delito según la Ley Hobbs, un ordenamiento que prohíbe a los funcionarios que exijan algo de valor a cambio de que cumplan los deberes de su cargo.

Todo parece indicar que Trump le exigió al presidente de Ucrania algo de valor: que le ayudara a difamar a su rival político. Además, cumplió su deber de desembolsar los recursos de ayuda destinados legalmente hasta el 11 de septiembre, semanas después de que el informante presentara su denuncia.

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Además de Pelosi, parece que otro de los personajes centrales que se había resistido a pedir un procedimiento de destitución está cambiando de parecer.

Adam Schiff, presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara baja estadounidense, dijo que no está seguro de que la llamada con Ucrania haya sido el tema de la denuncia del informante, pero que si la llamada telefónica de un presidente en funciones con un líder extranjero "involucra posibles actos de corrupción o delictivos" o si se usaba para "obtener beneficios políticos en contra de los intereses de nuestra nación", entonces sería la violación más grave de su presidencia hasta ahora y, probablemente, de "cualquier presidencia".

Si esto fue lo que ocurrió realmente —y todo indica que así fue—, entonces la conducta de Trump hace que Watergate parezca un simple robo de carterista.

Es probable que Trump haya traicionado a su país y lo hizo en el escenario mundial, con el dinero del erario y jugando con la seguridad de Estados Unidos. ¿Qué podría ser peor?

Nota del editor: Frida Ghitis fue productora y corresponsal de CNN. Es columnista de asuntos mundiales y contribuye frecuentemente a la sección de Opinión de CNN, al Washington Post y a World Politics Review. Síguela en Twitter como @fridaghitis . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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