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México: un año en recesión industrial

Se debe resaltar lo que ocurre en la extracción de petróleo y gas: no se ha logrado revertir la caída de su capacidad potencial, opina José Luis de la Cruz.
mar 12 noviembre 2019 10:11 AM
Sector industrial
Sin un programa contra cíclico y una política industrial integral, México puede llegar a vivir una cadena de retrocesos más prolongada en materia industrial, considera José Luis de la Cruz.

(Expansión) – El sector industrial de México acumula 12 meses de caídas consecutivas. Por ello es innegable que la industria nacional se encuentra en su tercera recesión del siglo XXI: entre el 2001 y el 2002 fueron 20 meses consecutivos con variación negativa, en 2008-2009 se acumularon 18 meses de contracción, hasta el momento se tienen 12 caídas (octubre 2018 - septiembre 2019).

La consecuencia va más allá del sector industrial. Los efectos han llegado al mercado interno a través de la menor generación de empleo y la reducción en el crecimiento del consumo privado: en los primeros 8 meses del año se contabiliza un modesto incremento en el consumo de 0.9%, es decir, no alcanza a cubrir el aumento de la población.

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Durante el mes de septiembre: 19 componentes de la industria retrocedieron, uno no tuvo variación y sólo 9 aumentaron el valor de su producción.

¿Qué debería aplicarse ante esta situación? Una política industrial contracíclica. La pregunta es ¿por qué no se hace?

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha reiterado que no cree en que “la mejor política industrial es la que no existe”. En la clausura de la última Reunión Anual de Industriales fue claro y contundente.

No obstante, parece que la directriz del titular del Poder Ejecutivo no es suficiente: México sigue bajo la lógica de un modelo económico que no considera estratégico al sector industrial.

En la práctica se sigue confiando en la “mano invisible” del libre mercado, de la promoción de inversiones y se confunde la política de firma de tratados comerciales con una verdadera política industrial integral.

Ante ello, es evidente que, al menos en el sector industrial, el modelo neoliberal tiene plena vigencia.

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En consecuencia, existe una alta probabilidad de que se sigan acumulando los resultados negativos. La información es contundente: en septiembre la actividad industrial retrocedió (-) 2.0% y ello propició una variación negativa de (-) 1.7% en los primeros nueve meses del año y de (-) 1.8% en lo que va del sexenio (el más bajo en los primeros meses de las últimas tres administraciones).

Hasta el momento la causa de la recesión industrial es interna: la construcción cayó (-) 4.9% en los primeros nueve meses del 2019. La minería lo hizo en (-) 6.5%.

El efecto de la desaceleración de las manufacturas en Estados Unidos sólo ha comenzado a reflejarse en los últimos tres meses. Su mayor afectación está por venir.

El problema es que sin un programa contra cíclico y una política industrial integral, México puede llegar a vivir una cadena de retrocesos más prolongada en materia industrial.

Además, debe considerarse que la afectación ya es estructural: la capacidad potencial de la industria mexicana sigue exhibiendo una tendencia a la baja.

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La debilidad es producto de la contracción en la inversión que se manifiesta en la menor capacidad de planta utilizada por las empresas y que, de continuar, se verá reflejada en el empleo.

Además, las cifras de importación de bienes de capital permiten establecer que la tendencia negativa en la inversión se mantendrá porque las manufacturas de exportación ya resienten la desaceleración industrial en Estados Unidos.

Se debe resaltar lo que ocurre en la extracción de petróleo y gas: no se ha logrado revertir la caída de su capacidad potencial a pesar de que es considerado uno de los sectores estratégicos para el presidente López Obrador y que se le han destinado recursos crecientes.

El aspecto por considerar es que la tendencia negativa podría implicar un desafío para las metas de producción en 2020 que se encuentran definidas en los Criterios Generales de Política Económica: ello implicaría una menor recaudación para el Gobierno Federal y una presión sobre la calificación para el modelo de negocios de Pemex.

Bajo el contexto descrito es evidente que la recuperación del sector industrial mexicano dependerá de un cambio estructural en materia de política económica: medidas aisladas no tendrán la capacidad de revertir la recesión en la que se encuentra, particularmente cuando el ciclo industrial de Estados Unidos ya entró en una clara desaceleración y hará sentir sus efectos durante los siguientes meses.

En está ocasión la solución no se encuentra en el extranjero, tendrá que llegar del mercado interno, algo que únicamente pasará si se aplica una estrategia distinta de política industrial.

Nota del editor: José Luis de la Cruz Gallegos es Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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