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Nuestras Historias

¿Programas sociales? Mejor "enseñen a pescar"

Los programas sociales únicamente han generado una sociedad conformista, dice Eréndira Yaretni Mendoza Meza.
lun 10 febrero 2020 01:13 PM
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En tres décadas de existencia, los programas sociales no han logrado reducir la pobreza.

(Expansión) - En México desde hace más de tres décadas escuchamos la frase de "Programas de Asistencia Social", pero ¿por qué surgen y qué objetivos persiguen? Para responder estas preguntas necesitamos conocer el contexto de esa época.

Ubiquémonos en la década de los ochenta en México, el periodo económico y social más difícil. Hacia 1982 se presentó la peor crisis que se ha tenido, la llamada Crisis de Petróleo -un tanto irónico el nombre, ya que somos uno de los países con mayores yacimientos-, a finales de los setenta México controlaba tanto la producción como las reservas del oro negro, por lo que sus ingresos y presupuesto se basaban en el petróleo, sin embargo, contar con los depósitos mas grandes hasta ese momento no sería eterno ya que en Medio Oriente se encontrarían yacimientos que duplicarían los que se localizaban en el territorio nacional. Esta situación se explica con el comportamiento de oferta y demanda: A mayor producción, los precios reducen y los consumidores decidirán comprar más barato, por lo que México perdería los ingresos provenientes del crudo, provocando una crisis inminente.

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Posteriormente, el terremoto de 1985 que ha vulnerado la economía del país, costando millones de pesos para la estabilización; 35 años después aún no se ha logrado recobrar la infraestructura, sin embargo, esto significó un mayor endeudamiento, y para 1986 nuevamente enfrentábamos una crisis económica.

Y es así que en el sexenio de 1989 a 1994 se impulsa el primer programa de asistencia social, Solidaridad, el cual ha evolucionado en nombre, pasando de Prospera, a Oportunidades y finalmente a Bienestar, pero con la misma finalidad, reducir la brecha de pobreza y marginación.

Si bien dicho sexenio fue un periodo que superó las crisis, tuvo auge y reducción de casi 100 puntos porcentuales de inflación, atracción de capital, inversión, firma de tratados internacionales y crecimiento económico, también ha sido uno de los sexenios más debatidos, tema que retomaremos en otras opiniones.

Pero ¿por qué después de tres décadas no ha disminuido la pobreza? La respuesta nos muestra una lógica que no podemos dejar pasar, los programas de asistencia social no están logrando los objetivos que perseguían, al contrario, observamos una brecha enorme entre clases sociales, si bien la pobreza está presente en los países con mayor desarrollo, no es lo mismo ser pobre en nuestro país a serlo en Holanda, Noruega, Dinamarca o Finlandia (Por cierto, estos países no ofrecen este tipo de programas).

Estos proyectos surgen no solo para el bienestar de la población en rezago, sino también como estrategias electorales, donde el voto se vendía al mejor postor. El resultado: Una sociedad cada vez mas pobre no solo económica sino culturalmente. Por ello el famoso surgimiento de la frase “Este Programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa.

Tristemente los programas han generado una sociedad conformista que está a expensas de recibir del Estado beneficios sin dar nada a cambio, como el pago de impuestos bajo el amparo de la pobreza. Aunado a ello, los programas sociales solo han acrecentado fraudes por parte de los beneficiarios.

Cuando comenzaron estos programas para el apoyo a mujeres embarazadas solamente se generó que todas las mujeres, niñas y abuelitas incluidas se sumaran al padrón de gestantes para recibir apoyos, lo que a la fecha no ha cambiado, mientras estos planes siguen beneficiando a familias numerosas.

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Por otro lado, con la finalidad de incentivar el campo, se han sumado esfuerzos para apoyar a los agricultores, sin embargo, éstos prefieren siniestrar sus cosechas con la única meta de recibir un seguro, generando así doble gasto en una parcela, producto del reparto de tierras, tema que desde la Revolución Mexicana no ha rendido frutos.

Y cómo olvidar los famosos repartos de televisiones o despensas donde en tan solo una familia llegan a recibir más de cinco beneficios, evidenciando la falta de planeación.

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La mejor explicación se encuentra en un famoso proverbio chino “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Nos da una excelente enseñanza y nos demuestra la gran desigualdad entre los países asiáticos y el nuestro, ya que culturalmente se les ha enseñado a pescar.

Así, la opción para que tengamos un México con crecimiento y desarrollo es cambiar dichos programas, que no han logrado y tampoco lograrán mejorar las condiciones de vida de la población, y bien emplear todos esos recursos en la atracción de capital para la generación de empleos, vigilando el Estado las condiciones laborales. Dicho de otro modo, enseñar a la población a pescar para contar con una mejor calidad de vida.

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