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Nuestras Historias

La espiral del silencio y la opinión pública

Gracias a las redes sociales la gente tiene la posibilidad, cada vez más, de expresar su opinión o participar abiertamente en distintas controversias sin temor al rechazo, dice Mario Maraboto.
vie 14 febrero 2020 01:40 PM
Businessman using smart phone and drinking coffee in cafe.
Con el crecimiento de internet, algunos actores públicos generan una repetición de información que crea una espiral con robots o cuentas falsas propiciando la idea de que se ha formado una opinión pública.

(Expansión) - Pocos temas crean unanimidad de opinión en una sociedad, especialmente en asuntos de política. Luego de un año de un nuevo gobierno, la opinión pública está más dividida que nunca.

Las opiniones vertidas por diferentes actores, especialmente a través de redes sociales y medios de comunicación, sobre los temas más sensibles en México me han hecho evocar la teoría de la “espiral del silencio” de la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann (1916-2010) sobre cómo la percepción de la opinión pública puede influir en el comportamiento de un individuo.

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La espiral del silencio parte del supuesto de que la mayor parte de las personas tienen miedo al aislamiento por lo que antes antes de manifestar sus opiniones tratan de identificar las ideas para luego sumarse a la opinión mayoritaria o consensuada. En palabras de la autora: “Es un proceso en espiral que incita a otros individuos a percibir los cambios de opinión y a seguirlos hasta que una opinión se establece como la actitud prevaleciente, mientras que la otra opinión la aportarán y rechazarán todos, a excepción de los duros de espíritu, que todavía persisten en esa opinión. He propuesto el término espiral del silencio para describir este mecanismo psicológico.”

Para ella, las corrientes de opinión dominantes generan una atracción e incrementan su fuerza por el sentimiento de protección que brinda el estar con una mayoría. Según esto, el individuo, para ser aceptado, tiende a no expresar en público sus opiniones si éstas chocan contra las ideas percibidas como mayoritarias. Es decir, el miedo al aislamiento produce la adhesión pública a aquellas posturas que más presencia tienen en los medios y, por ende, en el espacio público. Con base en esta espiral, para la autora la opinión pública es la opinión dominante que impone una postura y una conducta de sumisión, a la vez que amenaza con aislamiento al individuo rebelde y, al político, con una pérdida del apoyo popular”. Ante este criterio no es raro que sólo un reducido número de personas logre conformar una opinión pública sobre un tema particular.

Cuando fue expuesta por primera vez en 1977, esta teoría se aplicaba a la televisión por ser el medio de comunicación masivo y de influencia por excelencia; era el conducto por el que se informaban millones de personas al mismo tiempo. Eran años en que, por ejemplo en México, la opinión pública era conformada por el principal noticiario televisivo y no era raro escuchar en conversaciones en la calle algo así como “ya lo dijo Zabludovsky”, en referencia a su conductor.

En la actualidad el desarrollo del Internet y de las redes sociales ha dado a los ciudadanos medios para expresar masivamente sus ideas, y a determinados actores públicos la posibilidad de generar una repetición de información que cree una espiral en la que las voces individuales contrarias a una tendencia masiva tiendan a guardar silencio, utilizando para ello robots o cuentas falsas creando la idea de que se ha formado una opinión pública.

Por otra parte continuamente se generan encuestas y sondeos de opinión, por ejemplo, sobre la popularidad del presidente y la aceptación o rechazo a sus políticas y decisiones, que son dadas a conocer a través de las redes sociales. En la elaboración de estas encuestas intervienen temas técnicos como: tamaño de la muestra, representatividad de la población, la desviación estándar, etc.

Las preguntas entonces son: ¿Los resultados de esas encuestas influyen en las tendencias? ¿Son correctamente interpretadas por quienes responden a ellas en las redes sociales? ¿Forman opinión? Si una encuesta es la suma de varias opiniones sobre un tema: ¿De qué tamaño tendría que ser el universo de opiniones para que sea considerada “pública”?

Lee: ¿Se vale que te despidan por comentarios en tus redes sociales? El caso Interjet

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A este respecto el sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930 – 2002) considera que la opinión pública no existe ya que las problemáticas que proponen las encuestas de opinión están subordinadas a intereses políticos: “ La encuesta de opinión es , en el estado actual, un instrumento de acción política; su función más importante consiste, quizá, en imponer la ilusión de que existe una opinión pública como sumatoria puramente aditiva de opiniones individuales; en imponer la idea de que existe algo que sería como la media de las opiniones o la opinión media.

Me parece evidente que gracias a las redes sociales la gente tiene la posibilidad, cada vez más, de expresar su opinión o participar abiertamente en distintas controversias sin temor al rechazo o al linchamiento y está dispuesta a asumir las consecuencias de sus expresiones a través de la opinión masiva. De ejemplo está el caso de Nicolás Alvarado al opinar sobre Juan Gabriel luego de su fallecimiento. Asimismo queda claro que las posturas y expresiones del actual presidente de la República han dividido la opinión en las redes sociales.

Al final queda la duda: ¿La opinión pública puede desencadenar acontecimientos o son éstos los que generan aquella?

Nota del editor:

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