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La medicina (económica) contra el Covid-19 tiene que ser integral

Justo cuando las heridas de la guerra comercial y del brexit comenzaban a sanar, la economía mundial se volvió a enfermar, opina Alejandro Saldaña.
mié 25 marzo 2020 07:00 PM
coronavirus crisis economía
Los bancos centrales no han escatimado en usar todas sus herramientas; los gobiernos centrales, la mayoría, se han movido con lentitud y menor claridad, apunta Alejandro Saldaña.

(Expansión) – Apoyos de bancos centrales y, en menor medida, de las autoridades fiscales en los distintos países y regiones han sido la constante en las últimas semanas, ante la creciente fragilidad en la salud de la economía mundial.

Las decisiones que se tomen en estos momentos, y su coordinación, serán cruciales para que la actividad se recupere y rehabilite cuanto antes y de forma sostenible.

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Justo cuando las heridas de la guerra comercial y del brexit comenzaban a sanar, y muchos pensábamos que había pasado lo más difícil, la economía mundial se volvió a enfermar. Un primer diagnóstico apuntaba a un “catarrito”, pero rápidamente derivó en algo mucho más severo, que generó un cuadro de problemas de circulación, dificultades de movilidad y alucinaciones.

Primero, la parálisis en China, “la fábrica manufacturera del mundo”, generó que la cadena de insumos para la industria mundial se detuviera (circulación). En una segunda fase, conforme el coronavirus se propagaba en otras latitudes, otros sectores de la actividad se comenzaron a frenar, ante los esfuerzos sanitarios para contener la propagación del virus (problemas de movilidad): cancelación de vuelos, cierre de comercios, etc.

Finalmente, la condición mental del paciente también sufrió estragos, a través episodios de pánico, desconfianza y ansiedad (alucinaciones), lo cual se hace evidente en la fuerte volatilidad de los mercados financieros.

Los bancos centrales fueron los primeros en entrar en acción. El kit de primeros auxilios incluyó bajar las tasas de interés e inyecciones de liquidez. Posteriormente, algunos gobiernos centrales han comenzado a recetar recursos al sector salud y apoyos para empresas en sectores emproblemados y personas que han perdido sus empleos a causa del coronavirus.

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Sin embargo, la psicosis no ha cedido, seguimos viendo vaivenes y un comportamiento desordenado en los mercados financieros. Es posible que esto último se derive de la falta de coordinación entre el accionar de las autoridades monetarias y fiscales: los bancos centrales no han escatimado en usar todas sus herramientas; los gobiernos centrales, la mayoría, se han movido con lentitud y menor claridad.

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Lo que se requiere es un accionar sincronizado y con objetivos concisos, y que estos se comuniquen de forma clara. Es importante que nuestro enfermo vuelva a tener paz mental, para que actúe con racionalidad, entendiendo que gran parte de todo por lo que está pasando en estos momentos es temporal, y pueda recuperarse cuando se contenga la enfermedad.

De lo contrario, se le estaría exponiendo a otro tipo de malestar, del cual lleva tiempo recuperarse, y más cuando los bancos centrales agotaron cuanto tenían en su botiquín de primeros auxilios: una crisis de confianza.

Nota del editor: Alejandro Saldaña, economista en Jefe de Grupo Financiero Ve por Más. Síguelo en Twitter como @ASaldanaEcon . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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