La realidad es que un virus tuvo que venir para derrumbar esos principios y colocar a la humanidad en una etapa de profunda revisión del modelo económico que ha seguido en medio siglo.
El impacto no es menor, y en cuanto podamos regresar a las calles, a los centros de trabajo, a los restaurantes y a las playas, estaremos ante un mundo nuevo, distinto al que habitábamos antes de febrero de 2020.
OPINIÓN: Nada será igual que antes
Hoy, los defensores del capitalismo moderno solicitan la presencia de gobiernos a los que se dedicaron a minimizar en aras de que la economía fuera libre y los mercados pusieran en su sitio cualquier discrepancia, ya fuera salarial o de cualquier otro tipo.
La economía mundial entró en recesión, según el FMI
Pero una pandemia es distinta, lo mismo que un conflicto armado a gran escala. Si la mano invisible del mercado causa estragos de tiempo en tiempo, un virus altamente contagioso que provoca una enfermedad letal, para la que no tenemos cura inmediata, puede lograr que la mitad de la población del planeta se encuentre en estos momentos en cuarentena, sin importar sus ingresos, posición social, profesión o nivel académico.
Mientras duró, la noción del capitalismo con poco gobierno, en donde todos los servicios tienen un precio y solo tiene acceso quien puede pagarlos, era la columna vertebral de la prosperidad a futuro; no importaba si era un fondo de inversión o el último unicornio tecnológico para recibir comida a través de un dron.