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Nuestras Historias

Electricidad. El peor negocio hecho por la llamada cuarta transformación

El golpe del Cenace ha provocado, al fin, la unidad entre los empresarios del sector, pues las diferencias eran frecuentes, señala Jonathán Torres.
lun 11 mayo 2020 11:59 PM

(Expansión) – En la memoria de varios secretarios de Estado está aquella reunión de gabinete, ocurrida en 2019, que respondía a una previa instrucción de recortar presupuesto. El protocolo y la calma privaban, cuando de pronto el presidente explotó. Alguien le había puesto sobre la mesa una contrapropuesta debido a la necesidad de mantener recursos para evitar un daño al medio ambiente, que podría afectar la salud de las personas. El mandatario enfureció y dejó en claro que sus decisiones eran inatacables.

Desempolvar el pasado nos permite entender el estado de nuestro presente. Esa reunión de gabinete, que desveló una profunda diferencia entre algunos funcionarios con AMLO, era el principio de una serie de acciones que dejaban en evidencia el desdén presidencial hacia todas aquellas medidas relacionadas con la sostenibilidad. Bajo esta lógica, resulta chabacano pensar que el reciente freno a las energías renovables, ante la emergencia provocada por el COVID-19, es un evento fortuito.

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El choque de visiones en el gobierno se ha manifestado en varios momentos, pero se ha mantenido debajo de la alfombra debido a los manotazos que el presidente ha dado sobre la mesa. La primera versión del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 que trazaba un plan transversal, en pro del desarrollo sostenible, fue desechado por AMLO al calificarlo de neoliberal. Ahora se limita la operación de negocios verdes y buena parte de esto se traduce en una obsesión que yace en la conciencia del presidente, de Manuel Bartlett y de varios ingenieros de la vieja guardia: reposicionar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) frente a los jugadores del sector privado.

El acuerdo del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), que impide con plazo indefinido la entrada en operación de nuevas plantas de energía renovable, significa la captura regulatoria del sector eléctrico a favor de la CFE. Sí, las primeras víctimas son las empresas solares y eólicas, pero es un golpe para todo el mercado eléctrico.

Guste o no, el gobierno tiene toda la facultad de determinar las acciones que considere para estabilizar el servicio eléctrico, pero hace falta la argumentación que originó esta decisión, su vigencia, pero también los beneficios que esto generará para los ciudadanos. De acuerdo con la información disponible, todos perdemos. Todos.

El paro de energías renovables será sustituido por plantas de la CFE que se caracterizan por el uso de combustóleo, que resulta ser bastante contaminante. Así, mientras la pandemia nos está obligando a ser más conscientes con nuestro entorno, el gobierno está dispuesto a generar electricidad a base de un combustible que daña la calidad del aire que respiramos. Si es así, ya ni lo pensemos, México no llegará a la meta de reducir en 22% sus emisiones contaminantes para 2030 e incumpliremos con las contribuciones que comprometimos en el Marco del Acuerdo de París.

Los empresarios sostienen que esta medida afectará inversiones por 6,426 millones de dólares y a 29,000 empleos directos. Ante esto, se vendrá una lluvia de controversias legales y hay empresas que están delineando la estrategia para recurrir a tribunales de arbitraje internacionales. Algunas inversiones ya están enrutadas, pero éstas se dirigirán sobre todo a mantenimiento de infraestructura existente.

Pero también habrá consecuencias para las finanzas públicas. Muchos proyectos afectados cuentan con financiamiento de la banca de desarrollo (Nafin, Banobras y Bancomext), por lo que tendrán problemas en el manejo de su deuda y eso impactará en la hacienda pública. Además, la acción del CENACE levanta muchas suspicacias en torno de lo que puede provocar en el sistema de precios pues la generación de electricidad a base de combustóleo es más cara que a base de energías renovables.

Lee: El gobierno pone el pie a las renovables y abre la vía para más generación sucia

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Entonces: ¿subirán los precios del servicio? ¿aumentará el subsidio? ¿sacrificará la CFE su rentabilidad? ¿Pemex regalará el combustóleo a CFE? En cualquier caso, son malas noticias, nadie gana. Aunque, según radio pasillo, el malvado en todo esto sería Pemex. Según fuentes consultadas, los parques de combustóleo de las refinerías están a reventar y no hay forma de despacharlas en las condiciones actuales. Por ello se ubica al combustóleo como primera fuente de generación de electricidad, asumiendo las distorsiones en el mercado que esto provoca.

Pero esta historia podría tener un giro inesperado. La Comisión Reguladora de Energía (CRE), que funge como el árbitro en el sector, tiene la facultad de echar atrás esta decisión a través del Monitor de Mercado. La CRE tiene la oportunidad de hacer valer su autonomía e independencia. La cosa es que nadie, hasta el cierre de este artículo, sabía dónde estaban los comisionados.

Lee: Las renovables acusan que el freno a su crecimiento es un regalo para la CFE

¿Quién gana con todo esto? Sí, la vieja estructura de la CFE puede pensar que la nueva revolución les ha hecho justicia, pero también otro núcleo del servicio público opera bajo el mínimo esfuerzo, no porque quieran, sino porque todos las propuestas que impulsaron para aspirar a un país más sostenible no gozan de la simpatía del presidente. Por citar un caso más, la estrategia nacional de movilidad eléctrica que pretendía incentivar el uso del transporte público con unidades eléctricas, en la que trabajaron más de 200 personas, está pérdida en algún escritorio.

Éste es el modelo de un negocio muy malo para todos.

Posdata: el golpe del Cenace ha provocado, al fin, la unidad entre los empresarios del sector, pues las diferencias eran frecuentes; hasta en la redacción de boletines había conflicto pues, mientras unos querían subirle de tono a la narrativa, otros insistían en mantener la fiesta en paz con el gobierno. Hoy, con sus matices, domina la furia.

Nota del editor: Jonathán Torres es periodista de negocios, consultor de medios, exdirector editorial de Forbes Media Latam. Síguelo en LinkedIn y en Twitter como @jtorresescobedo . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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