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Nuestras Historias

Hacia una necesaria y actual transición energética

México deberá saber qué se necesita para este cambio, aunque solo estamos apostando a inversiones públicas de acuerdo con el plan de infraestructura presentado, opina Ramses Pech.
vie 04 diciembre 2020 11:59 PM

(Expansión) – La materia no se crea o se destruye, se transforma; yo le adicionaría “y aprovecha cada átomo o molécula que es tomada, reutilizando hasta crear un ciclo continuo infinito”.

Actualmente muchos países comulgan con el concepto de transición energética, fundamentada en la emisión de menos contaminantes -como el carbón al 2050-, pero esto último no tiene nada en común, debido a que es resultado de una la mala utilización de las energías primarias para su transformación y utilización en las actividades del ser humano.

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Una transición energética no debería referirse a la forma como se convierte la materia prima o se toman los recursos de la naturaleza, sino debería esta enfocada en¿por qué se ha de tomar esta parte?, ¿cuál será la tecnología usada para convertirla en portadora de energía? y ¿cuánta de ésta es utilizada o rechazada al medio ambiente?

Desde la revolución industrial se ha conceptualizado a la transición de la energía en la capacidad de crear portadores de energía (combustibles y electricidad), sin evaluar si será necesario o si estará por arriba de lo necesitado. La evolución tecnológica trajo una mayor diversidad acerca de lo que se debe tomar de la naturaleza.

Desde el punto de vista químico y físico, crea en el mundo una nueva forma de trueques y posteriormente se vuelve una forma de hacer negocios entre países, y coloca como el peso preponderante a los hidrocarburos, que continuarán por unas tres a cinco décadas más.

Una transición energética debería estar conceptualizada en:

- Empezar a entender primero por qué se toma energía primaria y cuál es el fin, comprender cuánto será utilizado y la forma de eliminar la menor cantidad de contaminantes, e invertir en rechazar, reducir, reutilizar y reciclar todo recurso o materia prima que no ayude a transformar en un bien común.

La primera forma sobre cómo se utiliza la energía primaria fue: Aprovechamiento o Rechazo = Energías primarias – Creación de Portadores de Energía (Transformación con Tecnología) – Utilización.

Esto dio como resultado que el flujo de energía, en promedio, tenga un aprovechamiento de no más del 55% de forma directa en las actividades del ser humano; el resto es rechazado.

Deberá incluirse en la fórmula anterior, que fue utilizada desde el siglo pasado, a una mutación de su aplicación para un periodo no mayor a tres décadas a partir del 2021. Esto traerá como consecuencia que cada proyecto deberá tener un nuevo componente en la inversión y que dará origen a la creación de nuevos negocios, empleos y un mayor número de gente calificada para poder entender el postulado.

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Recordemos que la energía es un negocio creado de necesidades por los humanos y no por los seres vivos. La nueva forma de conciencia virtual ha iniciado, mutando a:

Aprovechamiento o Rechazo = Energías primarias – Creación de Portadores de Energía (Transformación con Tecnología) – Utilización + Captación de Calor + Captación de Carbono + Reutilización + Reciclar.

Estas últimas cuatro variantes esperan que el flujo de energía al 2050 pueda ser/estar en alrededor del 65 - 75% en el aprovechamiento.

Los primeros pasos para adaptar el postulado es que cada país debe determinar el flujo de energía; de dónde proviene la materia primaria (local o importada) y/o cuánto toman de los recursos naturales; determinar los tipos de tecnologías disponibles a futuro (avances tecnológicos), y determinar cuántas serán aprovechadas y cuánta realmente se usa de forma directa.

En cada proyecto se deberá adicionar un proceso o control de los contaminantes que se generan y cuáles son las acciones que se realizan para la captura (existen estudios de impacto ambiental en el antes y después, pero no un monitoreo real continuo).

Adicionalmente, las políticas públicas deberán crear una transición energética, no basada en porcentajes de la utilización de una tecnología que crea portadores, y centralizada solo en la parte eléctrica; debe ser ampliado el espectro que considere cuánto es necesario tomar de la naturaleza, control de medición de cada tecnología utilizada y cuyo objetivo es saber el número de aprovechamiento o rechazo de lo tomado de las energías primarias.

El mundo ha entendido que la energía fue mal concebida y utilizada, nos llenamos de soberbia al utilizar a la naturaleza sin retornarle lo que tomamos de ella, lo que dio a lugar a la envidia con la ira entre las naciones, concibiendo relaciones comerciales que llegaron a una avaricia sobre las energías primarias.

No debe haber competencia entre los hidrocarburos con el aire, agua o elementos descubiertos y plasmados en la tabla periódica para saber cuál es el mejor, todos provienen de la naturaleza.

México deberá saber qué se necesita para este cambio, aunque solo estamos apostando a inversiones públicas de acuerdo con el plan de infraestructura presentado hasta el momento.

La energía no tiene ideologías y la naturaleza está reaccionando.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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