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Nuestras Historias

Prejuicio energético de México

Somos un país preparado para tener un mercado abierto real, sin tener en nuestra visión el control de las inversiones, planes, proyectos o a quién dejar invertir, apunta Ramses Pech.
mié 13 enero 2021 11:59 PM

(Expansión) – En el prejuicio energético debemos considerar dos mercados que han sido afectados y que toman las energías primarias para su transformación en la continuidad de las actividades del ser humano: hidrocarburos y eléctrico.

En 2013, antes de la reforma energética la energía representaba alrededor 10.5% del PIB al tercer trimestre (hidrocarburos el 8.5% y 2.5% eléctrico). En 2020 descendió a 8.5% (hidrocarburos el 4.5% y 3.5% eléctrico).

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¿Por qué disminuyeron las inversiones? A partir del 2015 disminuyeron los presupuestos para Pemex y CFE, y en 2018 la evaluación del mercado de políticas públicas y leyes, que no han terminado, han mermado la certidumbre del dinero en ser parte de la economía.

La primera pregunta que debemos hacernos debe provenir de las administraciones del país, ¿realmente se tienen los recursos económicos para cubrir toda le demanda en energía? ¿Se tiene claro cuáles son las energías primarias que se deben considerar en el balance energético del país? ¿Las normas, leyes y órganos reguladores son los correctos y/o necesarios para la demanda del mercado? ¿Se entiende qué es un mercado energético? ¿Quién asume los riesgos? ¿Por qué la inversión no llega?

Son muchas preguntas que se pueden hacer todos los días y hasta el momento no hay respuestas, debido a que sólo hay decisiones unilaterales de corto plazo en cada nueva administración en el país.

En México hemos caído en lo de siempre: polarizar las decisiones del país para el crecimiento económico y energético.

¿Por qué discutir, altercarnos o perder los tiempos en comprobar quién tiene la razón? Creo que debemos parar y revisar realmente, ¿cuál debe ser el rumbo del país a largo plazo, que incluya una armonía entre la inversión pública o privada?

México nunca ha sido “una institución energética consolidada”. Realmente somos un país preparado para tener un mercado abierto real, sin tener en nuestra visión el control de las inversiones, planes, proyectos o a quién dejar invertir. ¿Es la vocación de una administración la que decida o controle lo que necesita la nación con base en una demanda energética, de acuerdo con el crecimiento económico de cada individuo, comercios, industria, servicios o la comunidad? Recordemos que energía es sinónimo de tecnología, la cual requiere dinero para ser creada.

Hoy el perjuicio creado ha dejado una escuela en prácticas, conductas, y hábitos que difícilmente podrá ser erradicada de nuestra cultura. Eliminar nuestra propia creencia energética choca con los dogmas de la clase política dominante en un periodo en la sociedad, y que no están alineados al cambio global actual con el futuro.

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¿Qué necesitamos en cada mercado?

Mercado de hidrocarburos. Eliminar el prejuicio de “soberanía” en función de una ideología política ligada a energía. Los hidrocarburos serán la energía primaria base por más de cuatro décadas, pero dependerá de cómo será usada en función de las tecnologías que se tengan para evitar contaminar o rechazar a la atmósfera contaminantes o calor al entorno donde sean utilizados.

El crudo sirve para dos cosas: para comercializar en el exterior y/o dentro del mercado local, y para su envío a refinerías para su transformación. En México 60 y 70% de la mezcla mexicana de exportación es enviada a refinerías de Estados Unidos, siendo los principales compradores en volumen empezando con Valero, Shell, Chevron, Phillips 66.

Alrededor del 80% del crudo en el mundo es utilizado para generar combustibles para el transporte y gran parte del rechazo energético proviene en forma de calor por malas combustiones en los motores. Ahí que muchos países han mejorado la calidad de estos al adicionar aditivos como los oxigenantes para el rendimiento, han eliminado una mayor cantidad de azufre como en el diésel y combustóleo, y han creado algunas empresas de tipo ecológico (Diamond Green Diesel).

El gas natural es utilizado para la industria de la petroquímica, fertilizantes y generación de electricidad, el cual tendrá un crecimiento potencial a partir del 2030, derivado de una electrificación en todas las actividades del ser humano.

Mercado eléctrico

Una estructura de red de las interconexiones que ayude a mantener la confiabilidad del sistema de energía al proporcionar múltiples rutas para que fluya la energía y al permitir que los generadores suministren electricidad a muchos centros de carga. Crea Organizaciones Regionales de Transmisión (ORT) que operan sistemas de energía eléctrica.

El CENACE confirma ser un operador del sistema independiente e imparcial de la red, que no tenga interés económico alguno en ningún segmento individual, garantizando un acceso equitativo y transparente a la red de transmisión y al mercado de transacciones.

El nuevo mercado energético, no tienen más de 5 años y sirvió para mutar de monopolios cognitivos (ayudaron a crear las bases de la infraestructura y certeza de tener energía para la nación) abiertos a la inversión.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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