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¿Quién es quién? Otra cortina de humo

Si se tomara en serio la sección “quién es quién en las mentiras”, sería un buen ejercicio incluir las afirmaciones inexactas y las mentiras que surgen desde el propio gobierno, apunta Mario Maraboto.
sáb 17 julio 2021 12:06 AM

(Expansión) - Recientemente se inauguró un nuevo show en el circo mañanero de Palacio Nacional anunciado como: “Quién es quién en las mentiras”, en el que se presenta un “análisis” de la información publicada en medios impresos, electrónicos y redes sociales, asignándole una calificación positiva o negativa para el gobierno o su partido.

Es de esperar que por lo regular siempre se destacará lo que vaya en contra de AMLO o su partido para reforzar su posicionamiento como víctima de los medios (el presidente más atacado en la historia).

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Evidentemente se trata de una nueva cortina de humo para desviar la atención de los temas fundamentales y abrir la agenda a asuntos intrascendentes, a través de un ejercicio que carece de rigor académico, científico, metodológico y estratégico. Revisar redes, medios impresos y noticiarios de radio y televisión y, seleccionar algunas notas publicadas para categorizarlas, resulta un ejercicio muy subjetivo cuando se hace por una de las partes interesadas y sin una metodología y sin criterios básicos establecidos.

Calificar un tono de información como positivo o negativo (además de omitir el neutro o consignativo), sin considerar algunas variables como el contexto en el que se informa y sin citar el sustento metodológico con el cual se establece dicha calificación, es hacerlo por intuición y eso implica pérdida de objetividad.

Realizar el análisis cuantitativo, como ha sido el caso (tantas negativas y tantas positivas) no revela la parte sustancial del análisis, que es el referido a la calidad tanto de la información como del medio o comunicador. En el caso del gobierno federal se está midiendo lo que resulta más práctico o conveniente para los intereses del presidente y por ello no se evalúa (o no se quiere o no se sabe evaluar), lo que realmente puede agregar valor al ejercicio del poder.

Reconocer, en un análisis objetivo, lo que realmente se está comunicando permite identificar fallas o imprecisiones para corregirlas o aclararlas, respectivamente.

Para un ejercicio válido de identificación de “mentiras” en los medios es necesario pasar del conteo cuantitativo a un análisis cualitativo de la información, lo que deriva un trabajo a fondo cuya realización implica el involucramiento de personal capacitado, dedicado, conocedor del contexto comunicacional de cada institución y de un seguimiento temático continuo de los medios informativos.

Si se quisiera realizar un verdadero trabajo profesional (cosa difícil en este gobierno de 90% de honestidad y 10% de capacidad), sería conveniente evitar las interpretaciones subjetivas. Ser periodista en cualquiera de los géneros de la actividad no necesariamente implica que se pueda hacer un análisis profesional de la información.

Se pueden intuir intenciones y es posible conocer el origen de una información, pero saber el efecto de la misma, su alcance y sus repercusiones en los receptores es un trabajo más especializado.

Sería interesante saber, por ejemplo, en qué espacio de la plana o del noticiario se ubica la información en cuestión; mostrar los malos encabezados que han “matado” una buena nota; comparar las citas “textuales” contra las originales; tratar de determinar el impacto real de cada información en las audiencias de interés; saber cómo se multiplica el impacto en otros medios o redes sociales y algunas otras variables que ayuden a tener un mejor panorama del análisis.

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Importante sería tener en cuenta que, si sólo se quiere mantener el enfoque de calificar la información difundida, al menos se definan algunos criterios sobre lo que se debe considerar el tono positivo o negativo, ya que lo que a los ojos y criterio de unos es negativo, para otros puede ser positivo, dependiendo del contexto. Por ello también sería importante dividir la información en cada uno de sus párrafos para calificarlos individualmente, ya que en el cuerpo de la información puede haber tanto connotaciones positivas como negativas y neutrales.

Si se tomara en serio la sección de “quién es quién en las mentiras”, sería un buen ejercicio incluir las afirmaciones inexactas y las mentiras que surgen desde el propio gobierno, no sólo por parte del presidente sino inclusive de los funcionarios de primer nivel en el gabinete.

La misma persona encargada de presentar las “mentiras” ha incurrido en imprecisiones; funcionarios como Manuel Bartlett han mentido para justificar sus errores; ni qué decir del Subsecretario López-Gatell y sus frecuentes equivocaciones, por sólo mencionar algunos.

Exhibir las mentiras del propio gobierno hará realidad una de las frases de campaña de AMLO: “Honestidad valiente”.

Nota del editor: Mario Maraboto Moreno es Licenciado en Periodismo por la UNAM. Investigador Asociado en la Universidad de Carolina del Norte. Autor del libro "Periodismo y Negocios. Cómo vincular empresas con periodistas". Consultor en Comunicación, Relaciones Públicas y situaciones especiales/crisis desde 1991. Escríbele a su correo mmarabotom@gmail.com y síguelo en Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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