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Se buscan empresas con humanismo

La baja de salarios y el aumento de horas trabajadas, a cambio de mantener el empleo, fueron parte de las condiciones aceptadas en tiempos de COVID-19, señala Jonathán Torres.
mar 27 julio 2021 12:06 AM

(Expansión) - El CEO lo decía con absoluto convencimiento: “Invertir en la gente es un gasto”. Estaba molesto, desorientado. La pandemia lo estaba retratando de pies a cabeza. “La salida es correr gente y eliminar beneficios”. Así lo hizo. Hoy, aunque su empresa se ha convertido en un jugador con pequeñas porciones del mercado, aún piensa que tomó la mejor decisión.

Los malos capitanes abundan y algo peor: piensan que sus estrategias harán que sus barcos se sobrepongan a la tormenta provocada por el COVID-19. No tienen la menor duda de que el mejor plan es llevar a sus equipos, ya recortados, a operar bajo las mínimas condiciones y exigirles su máximo rendimiento. La instrucción es: vender, a costa de lo que sea.

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Cuando la pandemia llegó, las condiciones laborales tuvieron que ser renegociadas. La baja de salarios y el aumento de horas trabajadas, a cambio de mantener el empleo, fueron parte de las condiciones aceptadas en tiempos de COVID-19. Pero, ahora, si bien la reactivación económica no ha permitido recuperar los indicadores de empleo, también empieza a descubrirse la madera de la que están hechos algunos líderes y empresas. Su religión es el dinero.

Pero el enfoque de esta historia está en otro lado. En un modelo de pensamiento que se suma a otras teorías que pugnan por una nueva manera de pensar los negocios. No es nuevo, se enfatizó en estos tiempos de crisis y sostiene que se avecina un nuevo capítulo del Renacimiento basado en el humanismo, no como un concepto sino como una práctica cotidiana.

“La siguiente revolución va a tender hacia el humanismo. Será algo similar a lo que pasó en los siglos XIV, XV y XVI. Se trata de comprender el poder de la humanidad, la autenticidad y la diversidad como pilar del crecimiento”, afirma Juan Domínguez, CHRO, abogado con estudios en Ciencia Política por la London School of Economics. “No es más que valorar nuestras diferencias no como una cuestión de respeto, sino como palanca y plataforma única para el desarrollo”.

Según este modelo de pensamiento, el humanismo en la empresa tiene cuatro factores: la dignidad de las personas, el desarrollo (bajo el precepto de que todo mundo quiere crecer), la colaboración o la convivencia (el ser humano trabaja en colectividad) y un sentido de propósito (las personas siempre buscan algo).

Vivimos en un mundo digitalizado. Cientos de libros nos han transmitido que son tiempos VUCA, TUNA, BANI. Los cazadores de talento sostienen que el éxito profesional vendrá con el fortalecimiento de habilidades y competencias. Hoy hay una obsesión por atender al cliente. Primero el cliente y al último el cliente. Pero vale la pena reflexionar y poner en práctica un nuevo mantra.

La fórmula mágica, dice Juan Domínguez, es conectar emociones con una base fundamental que reconozca que empleado y cliente son personas y necesitan satisfacer sus necesidades a través de un contacto emocional; entender que la dignidad humana es la condición sin la cual no podemos avanzar.

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Mujeres, una fuerza clave para el éxito de las empresas

“Buscamos que el cliente sea feliz y solo cubrimos las necesidades básicas del empleado. El cliente nos representa ingresos y el empleado gastos. Ahí hay una distorsión. Solo cuando los empleados tienen una experiencia positiva se le puede dar una experiencia positiva al cliente. Es imposible ser el mejor para un cliente si no eres el mejor para tu gente”, considera Juan Domínguez, quien también fuera Director de RRHH de Femsa y Citibanamex.

El ecosistema en pro de generar riqueza bajo nuevos principios sigue creciendo. Capitalismo Consciente, la Agenda 2030, el Sistema B, Pacto Mundial, son parte de esta comunidad que sostiene que el modelo económico ya no da para más.

Estamos frente a vientos encontrados. Por un lado, hay empresas convencidas de que las personas están en el centro de cualquier estrategia. Por otro, siguen (y seguirán) existiendo quienes piensan que la acumulación de capital no solo es lo más importante sino lo único. Las secuelas de la pandemia multiplican la informalidad, el subempleo, los abusos.

Pero, si las personas no tienen condiciones para desarrollarse, significa que el modelo económico no funciona. No puede haber empresas exitosas en sociedades fracasadas. En algún momento, la pandemia y sus efectos destructivos terminarán y los humanos seguiremos aquí.

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“Si el desarrollo tecnológico no tiene criterios humanistas será difícil que pueda triunfar en el mercado. Probar la digitalización sin humanismo es estéril y francamente inútil”, complementa Juan Domínguez. “Las máquinas, los procesos y los datos solo tienen sentido cuando tienen como finalidad última la satisfacción y trascendencia de las personas”.

Nota del editor: Jonathán Torres es socio director de BeGood, Atelier de Reputación y Storydoing; periodista de negocios, consultor de medios, exdirector editorial de Forbes Media Latam. Síguelo en LinkedIn y en Twitter como @jtorresescobedo . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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