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Despertamos del sueño llamado “Aprende en Casa”

El reto crucial que enfrentaron padres o tutores durante la educación a distancia fue contar con una conexión a internet o telefonía móvil, señala Ana Peña.
lun 08 noviembre 2021 05:00 AM

(Expansión) - Llegó el momento de enfrentar la realidad después del sueño llamado “Aprende en Casa”, el programa que el gobierno de México implementó durante la pandemia para garantizar la educación básica a distancia de niños y adolescentes.

La educación pública en México retomó su camino mediante un esquema presencial el 30 de agosto y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) llevó a cabo la evaluación del programa a través del documento “Evaluación Inicial a la Estrategia Aprende en Casa 2021”.

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Esto se pone interesante. El famoso programa, que el gobierno federal implementó durante el pico más alto de la pandemia, dejó dudas, generó incertidumbre y no cumplió con su propósito. Enseñar y aprender mediante televisión resultó ser una pesadilla.

Los resultados del programa

Para no extender tanto este análisis de resultados, hablaré de dos temas clave: (1) la adopción de tecnología en el sistema educativo -incluyendo la conectividad- y (2) la salud mental de todos los involucrados en este proceso.

En el documento desarrollado por el CONEVAL se expone que tan solo el 37.6% de los hogares en nuestro país cuenta con equipo de cómputo y 52.1% cuenta con conexión a internet. Si esta cifra no es alarmante, esperen. En el ámbito rural, 12% de los hogares dispone de computadora, laptop o tableta y únicamente el 18.7% cuenta con acceso a internet.

Conectividad como eje central de la discusión

Mi primera conclusión: la conectividad y el acceso digital son derechos básicos de todos los seres humanos, sin embargo, muchos mexicanos no pueden acceder a ellos. Tenemos que garantizar el acceso a internet, construir la debida infraestructura y de verdad conectar a México.

El documento explica que uno de los problemas al implementar el programa Aprende en Casa fue el “acceso diferenciado” -es decir, la desigualdad en acceso- a dispositivos tecnológicos y servicios esenciales como la energía eléctrica y la telefonía. ¿De qué manera se puede estudiar a distancia si no hay luz eléctrica en zonas del país? Me parece asombroso que un programa a nivel nacional no haya tomado en cuenta estas generalidades para desarrollarse y cumplir sus objetivos.

Platiqué con varios profesores en distintos niveles sobre los resultados del CONEVAL. Ven muy complicado generar un seguimiento en el proceso de aprendizaje de sus alumnos. Sobre la marcha encontraban diferentes escenarios en temas de conectividad, desde los niños que asistían a clases presenciales, hasta aquellas solicitudes de padres de familia en donde pedían permiso para ausentarse porque no había internet en casa para atender la sesión o para subir la tarea.

El reto crucial que enfrentaron padres o tutores durante la educación a distancia fue contar con una conexión a internet o telefonía móvil.

 

La salud mental también es importante

Otro tema que me preocupa y que también externa la evaluación es que antes de la pandemia la salud socioemocional ya constituía un reto; se espera que en el regreso a clases se presenten problemas al respecto, como incremento de ansiedad, depresión o estrés, tanto de los niños, adolescentes, así como de cuidadores y docentes.

¿Cuál fue la solución? Hasta el momento ninguna en específico. El documento hace la recomendación de utilizar y generar alianzas entre instituciones de salud con el objetivo de atender, mediante expertos, los problemas que presenten los docentes y alumnos en la escuela.

Vemos a una comunidad docente en estrés constante, no solo por el momento pandémico, sino porque la mayoría de sus alumnos retrocedió en conocimiento; alumnos de cuarto año no saben leer y a eso súmenle un esquema en el cual evaluar, conectarse y tener una comunicación constante con las familias es todo un reto.

Estamos frente a una generación que carece de las herramientas para alcanzar educación digna y estabilidad mental para hacer frente a los nuevos retos de la post pandemia. Debemos garantizar la conectividad y por ende la igualdad de oportunidades a todos los mexicanos. Esta generación estará al frente del poder cuando nosotros estemos retirados.

Nota del editor: Ana Peña es directora de comunicación para Intel Américas. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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