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¿Cómo lograr un México con libertad y equidad social?

No se ve un proyecto educativo en este gobierno donde México mejore en niveles de comprensión de lectura, español y matemáticas, considera Jorge Sánchez Tello.
vie 12 noviembre 2021 12:08 AM
Cómo lograr un México con libertad y equidad social
El liberalismo social recupera el valor moral del individuo y lo combina con el valor moral de la comunidad, apunta Jorge Sánchez Tello.

(Expansión) - El paradigma económico va cambiando como un péndulo, a veces va hacia una mayor libertad y a veces en la búsqueda de una mayor equidad social. Después de la caída del muro de Berlín y la Unión Soviética, el Mundo giró buscando mayores libertad económicas y políticas. Sin embargo, en los últimos años se está buscando tener un mayor equilibrio entre libertad y equidad social.

Dentro del pensamiento económico de los últimos 20 años, se pueden reconocer las teorías de Paul Krugman y de Amartya Sen como corrientes que tratan de renovar el concepto de desarrollo económico y el combate a la pobreza.

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Krugman hace toda una reconstrucción histórica y crítica de lo que denomina “teoría del alto desarrollo” post Segunda Guerra Mundial, retomando postulados importantes y válidos que fueron olvidados por su incapacidad de ser modelados, que llegan, junto con la geografía económica del momento, a ser elementos fundamentales de su teoría.

Por su parte, es conocido de manera universal el debate que ha sostenido Amartya Sen con respecto al desarrollo y combate de la pobreza, así como su aportación significativo del concepto de “desarrollo humano como libertad” y aumento de “capacidades”.

Es importante señalar que las dos visiones buscan tratar de mejorar las imperfecciones que puede tener el capitalismo, pero no plantean dejarlo. Es entendible porque hasta el momento no tenemos un mejor sistema para generar y crear riqueza, pero sí puede presentar algunas fallas el mercado.

El Premio Nobel de economía Paul Krugman deja claro en su libro “la conciencia de un liberal” que son liberales aquellos que creen en instituciones que limitan las desigualdades y la injusticia, mientras que son progresistas quienes participan, explícita o implícitamente, en iniciativas políticas que defienden y tratan de engrandecer estas instituciones. Son liberales los que creen en un sistema de libertad, pero son responsabilidad social.

En México, con la llegada de López Obrador a la presidencia, se ha intentado llevar a la agenda pública los excesos de la etapa que llama neoliberal. En algunos diagnósticos puede tener la razón, particularmente en que es importante combatir la pobreza y la corrupción. Sin embargo, no es nuevo que para que el capitalismo liberal funcione se necesita un Estado de derecho y es algo en lo que ha fallado nuestra economía durante más de 50 años.

Sin embargo, el gobierno del presidente López Obrador está olvidando que la mejor forma para combatir la pobreza y lograr una mayor equidad es que las personas puedan tener acceso a una educación con calidad, además de que los niños estén bien alimentados. No se ve un proyecto educativo en este gobierno donde México mejore en niveles de comprensión de lectura, español y matemáticas.

El proyecto liberal mexicano del siglo XIX transformó estructuras y prácticas para quitar al país los fueros y las servidumbres, la anarquía de la fuerza. También para liberar a la nación del inmovilismo, del aislamiento del mundo que se industrializaba y que replanteaba la existencia de los viejos imperios, pero tuvo también como eje ofrecer a las personas una mejor calidad educativa para lograr una mayor equidad y hoy no se ve un proyecto educativo en México que busque ese objetivo.

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El liberalismo social recupera el valor moral del individuo y lo combina con el valor moral de la comunidad. Por eso tenemos un amplio compromiso con la libertad, esencia del ser humano en un marco de justicia.

Krugman acaba el libro afirmando que “ser un liberal activo supone ser progresista y ello comporta, a su vez, ser partidista. No obstante, el objetivo final no es que gobierne un solo partido, sino que se restablezca una democracia auténticamente viva y competitiva. Y es que, al fin y al cabo, no es sino la democracia lo que de verdad importa a un liberal”.

Este es el paradigma a debatir en estos años, retomar la importancia de la libertad y convertirla en un hecho, de nada sirve tener grandes teóricos de papel cuando la compleja realidad requiere soluciones técnicas y sobre todo saberlas llevar a cabo, porque de nada sirve que se queden en papel; las ideas son las que han modernizado al mundo.

Sin embargo, la modernización de México no está concluida. Falta mucho por hacer. El camino de la modernidad en México debe ser el del liberalismo social, no el populista, ni libertario, ni mucho menos el comunista.

Nota del editor: Jorge Sánchez Tello es Director del Programa de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros – FUNDEF A.C. Centro de Investigación Independiente con sede en el ITAM sobre el Sistema Financiero. Síguelo en LinkedIn y en Twitter. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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