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Ómicron no es un nuevo virus, pero podría ser un serotipo diferente

El término serotipo se usa para describir virus de la misma especie que son antigénicamente diferentes, señala Jonathán Torres.
lun 17 enero 2022 11:59 PM
Dos dosis de Pfizer pueden proteger 70% más ante Ómicron, según estudio
Ómicron es el mismo virus pero ya tiene características antigénicas que hacen que se comporte como un nuevo serotipo, apunta Jonathán Torres.

(Expansión) - Ómicron nos contagiará a todos y así la pandemia terminará… Falso. La variante que hoy azota al mundo, incluyendo a México, puede aún provocar escenarios insospechados pues cuenta con características muy distintas a otras variantes y, además, están dadas las condiciones para el surgimiento de nuevos linajes.

¿Qué sigue después de Ómicron? Tener claro que la pandemia no ha terminado, que la replicación del virus es alta, que es posible el surgimiento de otras variantes y que Ómicron, al margen de provocar una enfermedad leve en casi todos los casos, no es inocua (que no hace daño).

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Con la colaboración del Dr. Carlos Arias, coordinador del Consorcio Mexicano para la Vigilancia Genómica (CoViGenMex) e investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, se ofrece un retrato -que no se ha hecho del todo público- del comportamiento de Ómicron en México:

Desde septiembre de 2021, Delta había sido la variante colonizadora en México, pero en diciembre su hegemonía terminó. Ómicron ganó terreno a velocidad de vértigo y, para el 10 de enero de 2022, la variante detectada en Sudáfrica desplazó por completo a Delta en nuestro país, de tal forma que 7 de cada 10 muestras secuenciadas pertenecían a Ómicron.

El último reporte del Consorcio (al 10 de enero) ofrece datos no representativos del comportamiento de Ómicron en México, pero sí indicativos, y no hay duda: el viaje del virus ha sido implacable.

Así, en solo unos días voló por la región Occidente (Colima, Nayarit, Jalisco, Michoacán) ya que casi 100% de las muestras secuenciadas eran de Ómicron; en el Sur (Veracruz, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Guerrero) y Sureste (Yucatán, Campeche, Quintana Roo) su tasa era de 90%; 75% en el Centro-Sur (Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Morelos, Estado de México y CDMX); 50% en el Noroeste (Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Durango y Chihuahua); en el Noreste (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas) apenas se asomaba con 15%; mientras que en el Centro-Norte (Zacatecas, SLP, Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes) no pintaba (quizá porque de esa región es de donde proviene el menor número de muestras).

Mañana, martes 18 de enero, se tendrá la actualización de este reporte y se espera que los nuevos lotes tengan un crecimiento exponencial.

¿Hay posibilidades de que surjan sublinajes de Ómicron?

Hace más de 15 años se estableció un modelo filodinámico para entender las condiciones que le permiten a la influenza estacional tener una mayor probabilidad de cambio antigénico. Este modelo, adoptado por algunos investigadores en el actual contexto de la pandemia, sugiere que:

Cuando hay una población no vacunada, el virus no cambia antigénicamente o lo hace muy poco porque no hay una presión inmune para que lo haga. Pero, conforme empieza a haber una presión inmune, aumenta la probabilidad de que se generen nuevas variantes.

Entonces, hay una mayor probabilidad de tener surgimiento de variantes cuando se tiene una replicación del virus amplia y una fuerza de selección media (personas infectadas que ya pasaron más de 6 meses y que sus niveles de anticuerpos han bajado y de personas inmunizadas con una sola dosis, que ya tienen anticuerpos pero no están del todo protegidas).

Alpha, Delta y la variante B.1.1.519 (que fue esencialmente una variante mexicana) tuvieron sublinajes, por lo que es probable que ocurra lo mismo con Ómicron. “En este momento estamos empezando y seguramente se van a generar variantes locales, pero requerimos al menos de 3-4 semanas para tener un número más amplio de secuencias y poder ver cómo se está comportando en el país”, afirma Carlos Arias.

Mientras hay quienes sostienen que los contagios son ya un escándalo, lo que nos podría llevar rápidamente a la “inmunidad de rebaño” y terminar ya con esta pesadilla sanitaria, lo cierto es que este virus podría seguirse defendiendo y descomponer nuestro futuro. Mientras se mantenga una alta replicación del virus, como se está viendo, y haya un porcentaje de la población a nivel mundial con una dosis o no esté vacunada, el virus puede escapar de esa inmunidad parcial y dar lugar a nuevos linajes.

De momento, no hay nada en particular que preocupe de Ómicron. “Se está dispersando rápidamente y las características del virus no sugieren ninguna particularidad ni nada de lo que haya de qué preocuparse, más allá de los cuidados que hay que tener en general”, asegura Carlos Arias.

Sin embargo, hay algo que llama la atención de Ómicron: si bien es el mismo virus, tiene características antigénicas que hacen que se comporte como un nuevo serotipo.

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Aquí la explicación médica:

El término serotipo se usa para describir virus de la misma especie que son antigénicamente diferentes. Por ejemplo, hay tres serotipos de poliovirus; si se infecta uno con un serotipo, digamos serotipo 1, entonces la inmunidad que se genera no protegerá contra la infección por los serotipos 2 y 3, e igual en las otras combinaciones.

En otros ejemplos, hay 4 diferentes serotipos para dengue, 103 serotipos para rinovirus, 3 para reovirus, uno sólo para Zika o sarampión.

En el caso de Coronavirus, un serotipo se podría describir como variantes del mismo virus que son antigénicamente diferentes. Así, si alguien se infecta con una variante A (que pudiera ser el virus de Wuhan), no tendrá inmunidad contra una variante B (en este caso Ómicron) y la persona se contagiará. En este escenario, que es el que estamos viendo, las variantes A y B pertenecen a serotipos diferentes.

Así, lo que se ha visto en ensayos de neutralización in vitro usando sueros de personas infectadas con Delta o vacunadas es que los anticuerpos de estas personas neutralizan alrededor de 40 veces menos a Ómicron.

Entonces, para fines prácticos Ómicron se está comportando como un nuevo serotipo. No es un nuevo virus. No es una nueva cepa. Es el mismo virus pero ya tiene características antigénicas que hacen que se comporte como un nuevo serotipo. Esto implica que es importante tener ya nuevas versiones de las vacunas, que tengan la secuencia de Ómicron.

Será muy difícil mantener buenos niveles de anticuerpos neutralizantes usando las vacunas actuales, a través de múltiples dosis (cuartas, quintas). Frente a eso hay que repensar la estrategia de vacunación.

Algo más está provocando Ómicron: ampliar el subregistro de casos oficiales de COVID-19. Ciertamente, se entiende el llamado a no acudir a realizarse una prueba y quedarse en casa ante cualquier síntoma, pero esto nos aleja de tener un cálculo más fiel del avance de la pandemia en México.

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Un gran negocio se está generando en medio de tanto contagio. La producción y venta de pruebas para detectar el COVID-19 está incrementado la facturación de fabricantes, hospitales, laboratorios, consultorios médicos. Sus precios varían, al igual que su calidad. ¿No valdría la pena ofrecer precios que no sangren el bolsillo de las personas?

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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