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La cosecha de turistas nunca se acaba, ¿nunca?

La seguridad aérea es una de las claves para evitar bajas en el flujo de visitantes, sobre todo, de los que más aportan a la economía: los internacionales, apunta Bárbara Anderson.
mar 05 julio 2022 06:05 AM
(Foto temática de Turismo)
Si los números que calcula la Secretaría de Turismo se cumplen, este año, el turismo dejará una derrama económica que representará 8.3% del PIB, bajo respecto al volumen de dólares y turistas de 2019, que equivalieron a 8.6% de la economía.

(Expansión) - El primer verano pospandémico o de pandemia controlada ha comenzado, y aunque entre mayo y junio hubo un pico de contagios (que nadie se animó a bautizar como una ola), el turismo mexicano parece estar exento de recontagio. Aunque si miramos con más atención, no se trata solo de esperar a que lleguen; hay mucho que hacer para evitar bajas en el flujo de visitantes, sobre todo, de los que más aportan a la economía: los internacionales.

Si nos guiamos por los datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, el sector crecerá este año –y los dos y tres siguientes– por encima de lo que crecerá la economía mexicana. En su último reporte, este organismo calcula que, en 2022, el turismo tendrá una tasa de crecimiento de 3.2% versus 2%, que es el promedio del PIB nacional que estiman el gobierno, los think tank de análisis y los organismos multilaterales.

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Mantener abiertas las fronteras durante la pandemia permitió que el golpe en este rubro no tuviera el impacto que sí vivieron otros destinos que compiten con México. Y hasta quedamos nuevamente en el top 10 de los países con más turistas en 2021.

A nuestro favor está el hecho de que existe una enorme demanda contenida de viajes, muchas personas que aún no han retomado sus vacaciones a destinos recurrentes, como las playas mexicanas. En contra hay temas estructurales y de imagen: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) no se convirtió en un polo de atracción aérea y el hub, que sigue siendo el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, está saturado y con una seguidilla de situaciones de peligro en sus pistas que no han sido el mejor ensayo para recuperar su categoría de seguridad aérea 1.

Desde mayo de 2021, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por siglas en inglés) degradó a nuestro país del nivel de seguridad aérea 1 al 2 y hoy tenemos la misma calificación que Venezuela, la isla Santa Lucía o Bangladesh debido a que no cumplimos con estándares mínimos de seguridad. Se espera que en agosto esto se recupere, pero es una situación en la cual no se ha notado una preocupación real y una acción enérgica por parte del gobierno federal para demostrar que esto es momentáneo.

Uno de los efectos de esta pérdida en la calificación es que no pueden aumentar las rutas con Estados Unidos (de donde llegan siete de cada 10 turistas internacionales al país) y que no hay inversiones de empresas mayoristas de turismo porque hay un tope de vuelos, al que ya se llegó.

Tenemos 28 taches de las autoridades estadounidenses y si bien la FAA canceló varias de las revisiones que tocaban este año, lo cierto es que en un acto de ‘sincericidio’, la Agencia Federal de Aviación Civil –a cargo de levantar esta mala nota– dijo que el plan de austeridad gubernamental impidió acelerar los ajustes, ya que tienen menos gente y presupuesto que nunca antes en 40 años. Ni siquiera tomaron en cuenta que esta acción impide aumentar los vuelos internacionales en el AIFA.

 

Esta es la razón por la cual esa terminal solo opera (muy pocos) vuelos nacionales y solo uno internacional: el de la aerolínea venezolana Conviasa. En algunas semanas se sumaría un vuelo desde Cuba, pero ni juntos mueven la aguja del ingreso de turistas internacionales al país.

Si los números que calcula la Secretaría de Turismo se cumplen, este año, el turismo dejará una derrama económica que representará 8.3% del PIB, un dato nada despreciable, pero bajo respecto al volumen de dólares y turistas de 2019, que equivalieron a 8.6% de la economía.

Con escasa promoción internacional, con una inseguridad sin controlar en sus destinos más atractivos –Riviera Maya o las playas de Guerrero-, con un aeropuerto saturado y un cielo mal calificado, el crecimiento de uno de los sectores más consistentes de la economía estaría en duda en los siguientes años.

Nota del editor: Bárbara Anderson es editora, columnista y speaker de negocios y finanzas. Activista de los derechos de personas con discapacidad; dirige yotambien.mx, un sitio de noticias sobre inclusión. Síguela en Twitter como @ba_anderson Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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