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La oportunidad de México frente al nearshoring

¿De qué servirá un parque industrial de tecnología de punta si no tiene energía eléctrica suficiente para albergar empresas que la requieran?, plantea Jonathan Pomerantz.
mié 23 noviembre 2022 06:05 AM
nearshoring mexico
Mientras Estados Unidos pelea con China por el liderazgo global, una puerta de oportunidades se abre, más para que México aproveche la relocalización de empresas, considera Jonathan Pomerantz.

(Expansión) - Durante los últimos años se han multiplicado los retos y las complicaciones para hacer negocios. La pandemia, el cierre de fronteras, la interrupción en las cadenas de suministro y la dependencia del mundo en la producción de los países asiáticos, entre otros factores, motivó a muchísimas compañías a iniciar la relocalización de sus centros de producción para diversificar el riesgo en un futuro.

Este fenómeno ha detonado que las empresas migren su producción a nuestro país con el objetivo de poder satisfacer la demanda de productos que consume Estados Unidos. El nearshoring en México ha registrado 16,000 millones de dólares en inversiones potenciales, de acuerdo con el Nearshoring Tracker elaborado por Credit Suisse.

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El reporte indica que en su mayoría son fabricantes de electrónicos los que se están trasladando de Asia a Estados Unidos y México. Como esta “deslocalización cercana” comenzará a acelerarse en México, debe generarse una política industrial en el país que pondere esta tendencia. Incluso el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) instó a que se sumen esfuerzos en pro del nearshoring.

Sin duda, esta tendencia debe ser aprovechada en todos los aspectos, tanto por los desarrolladores inmobiliarios como por el gobierno, el cual puede recaudar más impuestos y destinarlos correctamente al desarrollo de las zonas aledañas. ¿De qué servirá un parque industrial de tecnología de punta si no tiene energía eléctrica suficiente para albergar empresas que la requieran?

Pongamos un punto muy importante sobre la mesa: la competencia en el nearshoring. México es el principal socio comercial de los Estados Unidos. La renovación del T-MEC y la apertura comercial que conlleva otorga confianza y garantías a los estadounidenses y otros inversionistas. Pero así como nosotros tenemos un T-MEC, otros países están buscando alianzas comerciales que los hagan más atractivos al capital, como la Asociación Económica Integral Regional en Asia.

Mientras Estados Unidos pelea con China por el liderazgo global, una puerta de oportunidades se abre, más para que México aproveche la relocalización de empresas. Pero, al mismo tiempo, se generan alianzas en India, Rusia, China y Emiratos Árabes que también motivan que empresas internacionales regresen a sus países.

En términos de resultados, hasta el momento México va bien. Constantemente vemos empresas anunciando inversiones importantes en distintos puntos del país, sobre todo en la frontera, lo cual ha llevado a una escasez de naves industriales en ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez y Monterrey, lo que ha elevado los costos de la renta de estos espacios.

 

Aquí es donde no debemos permitir ese estancamiento. Debemos apuntalar esfuerzos para desarrollar más zonas. Si una ciudad ya no cuenta con espacios suficientes, que sus zonas metropolitanas comiencen a permitir esta clase de desarrollos, que en conjunto autoridades e inversionistas permitan el desarrollo infraestructural (agua, energía, telefonía, vialidades, alumbrado público, etc), de esta manera México se mostrará con los brazos abiertos ante el mundo como un receptor de inversión, que bien nos viene tras años de pandemia y estancamiento económico.

Debe continuar la inversión en educación y capacitación de los mexicanos. En la XLVIII Convención Nacional Index, tres gobernadores (CDMX, Yucatán y Baja California) resaltaron el tema de la mano de obra, y coincidieron en que es necesario preparar mejor a los estudiantes para que generen más valor a las empresas y así, sean contratados con mayores sueldos y mejores prestaciones.

Recordemos que la inversión privada genera empleos y albergar empresas globales exige mano de obra calificada y bien pagada, lo que al final mejorará las condiciones para cada familia. Además, la recaudación de impuestos incrementará y permitirá a los gobiernos invertir y mejorar la calidad de vida de la gente. Se trata de un panorama donde ganamos todos, por eso hay que seguir apostando por llevar al nearshoring al siguiente nivel.

Nota del editor: Jonathan Pomerantz es Director Comercial y de Inversiones de MEOR Desarrollador Inmobiliario. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión.

 
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