De acuerdo con la Fundación Ellen MacArthur, una de las principales organizaciones internacionales referentes en el tema, la economía circular “es una economía restauradora que tiene como objetivo mantener la utilidad de los productos, componentes y materiales, y conservar su valor… minimizando la necesidad de nuevos insumos de materiales y energía, y reduciendo las presiones ambientales relacionadas con la extracción de recursos, las emisiones y los desechos”.
De esta manera, no hablamos solo de los residuos o de la basura, sino de todo un nuevo modelo de diseño, producción y consumo sostenible, que busca dejar de lado los esquemas lineales tradicionales dando lugar a los esquemas circulares, que inspirados en los ciclos de la naturaleza, eviten que los productos y sus componentes pierdan valor y terminen siendo un desecho, sino al contrario se reintegren una y otra vez a dicho ciclo productivo.
A lo anterior, se suman metodologías y herramientas como el design thinking y el análisis del ciclo de vida de los productos, para que desde el diseño de los mismos haya un enfoque circular, y que el valor que se agregue en cada etapa se mantenga en ciclos cerrados, que no terminan con el consumo o uso del producto.
Para ello, la economía circular se apoya de ciclos técnicos y ciclos biológicos. Los primeros son aquellos que permiten recuperar y restaurar los componentes y/o materiales de los productos a través del mantenimiento, la reutilización, la redistribución, la reparación, la renovación, la remanufactura o el reciclaje de los mismos; y esto se complementa con los ciclos biológicos, los cuales se encargan de la descomposición y reintegración de los materiales orgánicos a los sistemas vivos, mediante los propios ciclos de la naturaleza, para la producción de recursos renovables.
Estos modelos sin duda pueden ayudar al planeta y ser parte de la solución a los grandes retos ambientales que enfrentamos como humanidad, y al mismo tiempo también pueden brindar oportunidades para crear bienestar social, crecimiento económico y empleo, al optimizar el uso de los recursos naturales y fomentar la eficacia del sistema productivo.