Las mipymes están presentes casi en cada esquina del país y son parte de la cotidianidad de los mexicanos. Por ejemplo, es posible reconocer a los establecimientos con hasta 10 trabajadores, conocidos como microempresas, en tiendas de abarrotes, panaderías, talleres mecánicos, cafeterías, entre otros. Si se les considera de manera aislada, entonces parecieran sólo simples y pequeñas unidades económicas. Sin embargo, de acuerdo con el Censo Económico 2019 , estas representan 94.9% de los establecimientos en todo el país. Además, en conjunto con las pequeñas y medianas empresas, las mipymes representan 99.8% del total de las unidades económicas.
Esta gran representación les permite tener un enorme peso en todos los sectores de la economía y, por ende, en la creación de puestos de trabajo. Así, por un lado, en el caso del sector más importante de la economía mexicana – industrias manufactureras –, las mipymes representan más del 98% de los establecimientos . Por otro lado, son una fuente esencial de creación de empleos, ya que generan 8 de cada 10 empleos no agropecuarios en el país.
Al considerar a estos establecimientos como pequeñas unidades aisladas, entonces se impide evaluar cuáles son sus fallas y proponer soluciones para mejorar su desempeño, en cambio, al reconocer su importancia en conjunto, se identifica que una gran barrera que impide su crecimiento es la baja productividad. Esto, porque las mipymes generan 45 de cada 100 pesos del valor agregado censal , mientras que las grandes empresas, que sólo representan 0.2% de los establecimientos, generan 55 de cada 100 pesos del valor agregado*.
Esta baja productividad se debe a diversos factores, incluidos las limitaciones de financiamiento, falta de inversión en capital físico, poca capacitación a los empleados, entre otros. Aunado a lo anterior, también enfrentan problemas que impiden su crecimiento , entre los que destacan la inseguridad, costos fijos elevados y exceso de trámites gubernamentales para operar.
Con el objetivo de no sólo incrementar la productividad de las mipymes, sino también aumentar el progreso social en el país, es preciso reconocer las fallas estructurales del mercado laboral y los grandes pendientes que hay en el país en materia laboral. Por esto, se requieren políticas públicas encaminadas a incorporar a las empresas a la formalidad; por ejemplo, por medio de la simplificación de trámites de registro, y estrategias para impulsar la participación laboral de las mujeres.
Al igual que es preciso cerciorarse de que los tornillos estén bien apretados para sostener una base, fortalecer la economía requiere asegurar que estén bien colocados los cimientos. Es necesario evaluar el desempeño de los establecimientos que generan la mayor parte de los empleos del país.