Una relación que es totalmente formativa y no solo transaccional, porque ambas partes tienen la oportunidad aprender y mejorar en la gestión de sus propios negocios.
Sobre todo si el cliente es más grande (en cuanto al tamaño de la empresa), puede aportar innovación, recursos y formas que le muestren al proveedor un camino para elevar la forma en cómo entrega su producto o servicio.
Recientemente, y por una experiencia con uno de mis clientes, analicé que una práctica muy poderosa es incluir procesos de definición de relación. Así como hay onboardings para colaboradores, usuarios y clientes, también los puede haber de forma establecida y formal para proveedores.
En este proceso hace todo el sentido incluir aspectos de la cultura. “En esta empresa nuestras palabras claves son….”, “Aquí preferimos este orden de agenda cuando tenemos una reunión”, “Nuestra manera de referirnos a ciertos usuarios es…”.
Esto sería realizarlo haciéndolo evidente, incluso documentarlo y no solo dejando que la transmisión de prácticas se dé de manera natural.
La formación y/o adopción de prácticas es una de los puntos claves del capitalismo consciente pues tratándose del enfoque primordial de crear y mantener relaciones ganar-ganar-ganar, en todo momento en la relación cliente-proveedor las partes se benefician y es nuestro trabajo tener la claridad de esos beneficios que la relación está aportando.
A continuación te comparto algunos puntos que puedes considerar para incluir en tus dinámicas tu onboarding con proveedores:
- Haz para ti una línea del tiempo de esos hitos de crecimiento que en tu negocio han sido detonantes en el establecimiento de tu negocio. Luego, comparte la línea del tiempo o crea una infografía que le transmita de manera consolidada al proveedor con quien estás trabajando.
- Comparte una presentación o un apartado en tu sitio web en donde comunique lo más clave de la razón de ser de tu negocio: propósito, legado, valores, visión, etc.