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Empresas mexicanas: de la rentabilidad a la regeneración

Las organizaciones deben evolucionar con el tiempo, transitando de empresas tradicionales a entidades de impacto o regenerativas.
mié 21 febrero 2024 06:03 AM
Empresas mexicanas: de la rentabilidad a la regeneración
La visión empresarial de nuestro país debe enfocarse en generar valor para las próximas tres o cuatro generaciones, requiriendo la participación de empresas de vanguardia comprometidas con este propósito, apunta Felipe Fernández.

El papel de las empresas en el mundo ha experimentado cambios a lo largo del tiempo. Hasta hace poco, su enfoque se centraba en la maximización de los rendimientos para sus accionistas, con una visión de túnel que no consideraba las externalidades en el entorno operativo.

Actualmente, observamos un aumento significativo en el número de organizaciones que adoptan un papel más activo en cuanto a responsabilidad social. Estas empresas tienen una visión más amplia, generando valor no solo para sus accionistas, sino también para la comunidad y la geografía en la que operan.

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Esta responsabilidad se basa en la idea de que las empresas deben de tomar un rol deliberado y estratégico con la finalidad de generar valor más allá del ámbito económico. La fórmula práctica para asumir este papel es simple pero profunda: 1) identificar externalidades y oportunidades, 2) mitigar externalidades, 3) detonar oportunidades y 4) operar un modelo regenerativo.

La intención es contribuir, desde la empresa, al desarrollo sostenible de la localidad, país y el planeta. Esto, en términos llanos, significa que las empresas deben tener en cuenta los impactos sociales y ambientales de sus actividades.

En México, la demostración de responsabilidad social de las organizaciones se está viendo impulsada por una serie de factores, entre los que se incluyen:
- El aumento de la visibilidad y conciencia social sobre los problemas ambientales y sociales.
- El desarrollo de nuevas regulaciones que promueven la responsabilidad social.
- La presión de los consumidores y de los inversores.

En este contexto, las compañías mexicanas se enfrentan a un nuevo desafío: ¿cuál es su rol en un contexto de crisis climática, política y social?

Una posible respuesta es que las empresas deben centrarse en el desarrollo de modelos de negocio sustentables. Estos modelos deben tener en cuenta los impactos sociales y ambientales de las actividades que generan.

Por ejemplo, las empresas deben transitar hacia modelos de negocio que utilicen, donde sea efectivo en costo, energías renovables. En caso contrario, deben buscar formas de reducir sus emisiones mediante la adquisición de bonos de carbono. También es importante que consideren activamente el reciclaje de sus residuos. Además, deben incorporar políticas y acciones que fomenten la igualdad y la inclusión en su cultura organizacional.

La responsabilidad social empresarial es compleja, ya que implica equilibrar rentabilidad con la incorporación de la sustentabilidad. Esto se logra al aprovechar los beneficios de una plantilla altamente productiva que encuentra propósito en sus labores y en la empresa.

Asimismo, se generan ahorros al adoptar tecnologías de generación de energía que pueden tener costos iniciales elevados, pero que son eficientes en costos operativos a largo plazo. Esto contribuye a la fidelidad de los clientes, ya sea en modelos B2B o B2C, gracias a su alineación y transparencia.

A paso lento pero seguro, la legislación comienza a incentivar prácticas encaminadas a la regeneración social y ambiental con leyes enfocadas a la no discriminación y protección del consumidor, así como en leyes ambientales que, en diferentes aspectos, están creando un marco jurídico de acción.

Las organizaciones tradicionales se centran en la maximización de los beneficios para sus accionistas, con una visión cortoplacista. Estas entidades suelen tener un modelo de negocio lineal, en el que los recursos se extraen, se utilizan y se desechan.

Las empresas de impacto tienen un enfoque más holístico, que busca generar una huella positiva en la sociedad y el medio ambiente, además de generar beneficios económicos. Estas organizaciones suelen tener un modelo de negocio más sustentable, que reduce su impacto ambiental y social y, en algunos casos logra la regeneración.

Las empresas regenerativas tienen un enfoque aún más ambicioso, buscando recuperar el medio ambiente y la sociedad. Suelen adoptar un modelo de negocio circular, donde los recursos se utilizan eficientemente y se regeneran naturalmente. Además, promueven el desarrollo personal y profesional de colaboradores, clientes y proveedores, siguiendo el ejemplo de ecosistemas naturales, que son diversos y resilientes.

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Los siguientes son algunos criterios para identificar si una compañía es tradicional, de impacto o regenerativa:

Empresas tradicionales:
- Enfoque exclusivo en la maximización de beneficios para los accionistas.
- Visión cortoplacista, retorno inmediato.
- Enfoque en transacción no en relación.
- Ausencia de un enfoque de sustentabilidad.

Empresas de impacto:
- Enfoque holístico, que busca generar un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente.
- Visión a largo plazo.
- Modelo de negocio más sustentable.
- Enfoque a las relaciones.

Empresas regenerativas:
- Busca regenerar el medio ambiente y la sociedad.
- Visión a muy largo plazo.
- Modelo de negocio circular.
- Enfoque sistémico.

Las organizaciones deben evolucionar con el tiempo, transitando de empresas tradicionales a entidades de impacto o regenerativas. Existen corrientes de un capitalismo más justo y consciente que los empresarios pueden aprovechar para beneficiar a un mayor número de personas.

La visión empresarial de nuestro país debe enfocarse en generar valor para las próximas 3 o 4 generaciones, requiriendo la participación de empresas de vanguardia comprometidas con este propósito. México se enfrenta a desafíos y oportunidades que podrían posicionarlo como un referente global en la evolución de su sistema socioeconómico hacia uno más equitativo y centrado en el valor para su población y su territorio.

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Nota del editor: Felipe Fernández es presidente del consejo directivo de Sistema B México. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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