Desafortunadamente también hemos visto cómo muchas veces esto se queda sólo en el discurso, las apariencias o las buenas intenciones, por lo que no terminan de cuajar, ni se logran los impactos esperados o la transformación del modelo de negocio deseada, incluso cayendo en algunos casos en prácticas de “greenwashing”.
Para evitar esto, es importante que los temas de sostenibilidad no sólo se gestionen y se integren a la cultura de la organización, es necesario que sean parte de su estrategia y su gobernanza para poder guiar sus operaciones y decisiones en el día a día, dándole a la empresa un propósito social y ambiental a largo plazo, más allá del desempeño económico o de corto plazo, y que cuente con estructuras de gobierno involucradas en su definición, supervisión, evaluación y mejora.
Sin duda, esto no es tarea sencilla, e implica una serie de desafíos que habrán de enfrentarse a lo largo del camino de la sostenibilidad corporativa. Uno de los primeros es contar con el convencimiento real y la participación tanto de la alta dirección como de los órganos máximos de gobierno de la empresa, para que el tema logre trascender y permee a toda la organización.
Otro desafío tiene que ver con encontrar la conexión que hay entre el valor generado por el negocio para los accionistas, o en términos meramente económicos, con aquél generado para todos sus grupos de interés al ser un negocio sostenible; lo cual también lleva al desafío de su definición (en cuanto a objetivos, metas e indicadores) y su consecuente medición, evaluación y reporteo bajo un creciente número de estándares, normas e iniciativas.
Por si esto no fuera poco, también hay retos al momento de la ejecución, ya que la mayoría de los temas de sostenibilidad son complejos y requieren ser abordados bajo un enfoque sistémico y con la colaboración entre actores (gobierno, empresas y sociedad civil) o la generación de alianzas y sinergias que permitan lograr avances e impactar de manera mucho más integral, lo cual no siempre es fácil, por la variedad de intereses, expectativas o prioridades que se vean involucradas y el aterrizaje de todas ellas en acciones concretas.
En el caso de las empresas multinacionales y globales, así como de los conglomerados que abarcan diversas industrias o sectores, adicionalmente podemos encontrar retos en cuanto a la homologación de sus prioridades de sostenibilidad, y por ende la atención a temas materiales, ya que éstos pueden variar significativamente entre regiones o sectores, los cuales deberán considerarse tanto a nivel global como local, y a lo largo del portafolio diversificado del negocio, para que sus esfuerzos se mantengan relevantes y no se diluyan.