1. IA. Como necesidad de resiliencia, una gran cantidad de empresas tuvo que “mutar” sus canales de distribución, de ventas tradicionales a modelos B2C, B2B, y un sinnúmero de variantes con la necesidad apremiante de sobrevivir. Han pasado algunos años y al día de hoy tener esquemas tan diversos de comercialización ha complicado el proceso de planear la demanda y consecuentemente los inventarios necesarios para satisfacer las necesidades de los consumidores.
La IA puede contribuir con sus algoritmos para analizar y sintetizar grandes volúmenes de datos históricos y en tiempo real ser capaz de anticipar dichos cambios en la demanda; con ello ajustar las operaciones de una empresa y también las de sus socios comerciales con los cuales operan, de una forma proactiva. También es capaz de identificar patrones de conducta de la demanda utilizando un enorme número de variables: precio, exhibición, medios digitales o físicos, temporalidades, preferencias de lugar de compra, solo por mencionar algunas.
2. Digitalización. Agradezco la invitación de Ilse Maubert a dar una charla de este tema en la cadena de suministro, durante la cual me pareció relevante compartir que es posible automatizar procesos manuales y repetitivos provocando eficiencias operativas, por ejemplo, la planeación de rutas de distribución.
También la digitalización nos provee una herramienta poderosa de visibilidad, con sensores debidamente interconectados, podemos monitorear en tiempo real las condiciones del transporte, ubicación, promesa de horario de entrega, el estado de los productos en particular los que requieren cadena fría, y también proveer herramientas para responder rápidamente ante cualquier incidente o eventualidad. Solo por mencionar algunas de las muchas aplicaciones posibles.
3.- Sostenibilidad. En el piso del congreso fue una muy grata sorpresa ver la cantidad de soluciones con las que hoy contamos los profesionales de cadena de suministro, para regresar a casa satisfechos por estar haciendo esfuerzos que reduzcan el impacto ambiental de nuestro quehacer cotidiano. Todos vimos una clara tendencia hacia el uso de vehículos de reducciones limitadas o eléctricas en particular los que tienen que ver con la última milla que trabajan normalmente en zonas densamente pobladas. Pero también vimos tecnología que optimiza operación en rutas, mantenimientos predictivos, soluciones que optimizan el uso del combustible, entre muchas otras.
Otro elemento ganador de este punto es que los consumidores cada vez observamos más a las empresas que están haciendo esfuerzos en este terreno, toda práctica sostenible mejora considerablemente la reputación de las organizaciones y con ello se trasladará a ser una ventaja competitiva. Seamos honestos, si vas a contratar a una compañía de transportes que tienen costos similares y una de ellas tiene acciones de sustentabilidad y la otra no lo hace, ¿A cuál elegirías?