La experiencia y la historia nos han permitido adoptar un enfoque más inclusivo, colaborativo, pero sobre todo, humano. Creo que hoy en día, el verdadero liderazgo no se mide únicamente por la habilidad de guiar a un equipo, sino por la capacidad que posee un líder de aprender, mejorar y crecer continuamente junto con su equipo. Y este poderoso enfoque no solo beneficia al líder, también tiene un impacto directo y positivo en las organizaciones, sus miembros y la sociedad.
Los boomers, la generación X y los millennials conocimos el liderazgo como un ejercicio de poder. Los líderes eran vistos como figuras autoritarias que tomaban decisiones desde una posición superior, pero ante los retos de la globalización, la digitalización y los cambios en los valores sociales, este modelo quedó obsoleto. Las empresas y proyectos necesitan hoy líderes que impongan y se desarrollen a sí mismos.
Desde mi experiencia, la clave para esta transformación radica en el desarrollo personal del líder. No basta con tener conocimientos técnicos o habilidades de gestión, creo que los líderes actuales deben cultivar su inteligencia emocional, y esto se logra a través de la auto-observación, el auto-descubrimiento, auto-conocimiento y auto-desarrollo.
Estoy segura de que el líder que se conoce a sí mismo y se ocupa de su crecimiento integral (mental, emocional, intelectual y espiritual) está mejor preparado para inspirar y apoyar a su equipo. Me refiero a que este tipo de liderazgo no se basa sólo en dirigir, sino en realmente liderar con el ejemplo, con vulnerabilidad y conexión.
Entonces, cuando el líder se enfoca en su desarrollo integral, viene un efecto cascada para la organización: los colaboradores se sienten motivados, la productividad y la creatividad aumentan, y los resultados son cada vez mejores. Además, un líder que trabaja en sí mismo también está mejor preparado para manejar el estrés y la incertidumbre; habilidades vitales en un entorno empresarial cada vez más volátil y exigente.
Liderazgo transformacional, la ruta del crecimiento
Ahora bien, el liderazgo transformacional (objeto medular de esta colaboración) se basa en la premisa de que: el líder debe ser primero un buen conocedor de sí mismo; esto se logra al reconocer fortalezas y trabajar en nuestras áreas de oportunidad.
Y en este contexto, sugiero que primero nos enfoquemos en nuestro propósito de vida; en el sentido y la intención de lo que queremos lograr en nuestra vida personal y profesional; el legado de nuestra trayectoria, y el aporte que brindemos a la compañía, a nuestro equipo de trabajo y a la comunidad.
Y creo que la inteligencia y la responsabilidad emocional juegan un papel determinante en esta búsqueda de liderazgo: aprender a auto-regular nuestras emociones, practicar la empatía y manejar nuestras relaciones de manera efectiva, nos permitirá desarrollar la creencia de que siempre podemos mejorar y aprender de cada experiencia, de cada logro y de cada fracaso.
Transfórmate en un nuevo líder. ¡Comienza hoy!
Es muy importante que desarrollemos la motivación que nos lleve a la acción; ojo, convertirnos en un líder transformacional no es un proceso mágico, de la noche a la mañana. Es una tarea que requiere, además de convicción, un trabajo constante y un gran compromiso.
Algunos pasos clave que te recomiendo:
- Inspírate en grandes líderes: aprender de aquellas y aquellos que ya trazaron un camino de éxito como líderes te dará motivación.
- Haz agenda diaria y apégate a ella: con disciplina y enfoque, cumple cada una de las tareas que te propongas.
- Comienza a pequeña escala: lidera un equipo o proyecto, y toma la iniciativa en tu círculo social.
- Acércate a un mentor: el acompañamiento de alguien experimentado puede ser crucial para tu crecimiento.