Al interior de Francia, Macron se encuentra sometido a una gran presión por parte de dos fuerzas contrarias en sus objetivos. Por un lado, la Francia Insumisa (izquierda radical) de Jean-Luc Melénchon, partido que se integra al denominado Nuevo frente Popular de Izquierda que el propio Melénchon trata de liderar. Sus ideas, consideradas divisivas en amplios sectores de sociedad francesa, han arrancado apoyos decisivos para las políticas públicas del gobierno de Macron
En un segundo frente de ubica Marine Le Pen, líder de la extrema denominada Agrupación Nacional, tiene tras de sí una trayectoria que inició su padre, Jean Marie Le-Pen, quien fundó en 1972 el Frente Nacional. Entre sus ideas más polémicas, que sin embargo han generado gran apoyo social, están: una política más dura en materia de gestión migratoria; reducir los apoyos sociales a los inmigrados, además de restringir el derecho a la reunificación familiar. Además, propugna por la reducción de los derechos de aborto o de los matrimonios homosexuales, entre otros. Su permanente desconfianza en las instituciones europeas hace a este partido un riesgo, especialmente por la tradición europeísta de los gobiernos previos en Francia.
Marine Le Pen fue acusada y sentenciada en marzo de 2025 a cinco años de inhabilitación y una multa de 100,000 euros por malversación de fondos en favor de su agrupación. Esta sentencia dictada por el Tribunal Correccional de París, impide a Le Pen presentarse a las elecciones de 2027 aunque no pierde se escaño actual de diputada. A pesar de que Francia aleja momentáneamente el riesgo de que la extrema derecha sea competitiva en las elecciones de 2027, queda el posible sucesor de Le Pen en las elecciones (Jordan Bardella), que, aunque es considerado un novato con muchos cuestionamientos al interior de la Agrupación Nacional, eso no impide que el Le Penismo siga dividiendo la vida política en el país.