La llamada llegó un jueves por la noche. Un gran amigo, ejecutivo sénior de una multinacional, me habló con una mezcla de incredulidad y vulnerabilidad que rara vez se escucha en los niveles más altos de una organización. No era una llamada de coaching ni de consulta técnica. Era una llamada humana. “Milton, están reduciendo los roles ejecutivos a nivel corporativo y regional… mi puesto es uno de ellos. Muchas direcciones completas desaparecerán al consolidarse”. Y dicen abiertamente: “La inversión agresiva en inteligencia artificial a principios de año nos permite operar con estructuras más pequeñas, más planas y, definitivamente, más rápidas”. Entonces, un silencio…
El futuro de tu trabajo: cuando el C-Suite también está en riesgo
Ese silencio no fue técnico. Fue existencial. Fue el silencio de alguien que siempre se había sentido en la parte “segura” del organigrama, hasta que dejó de serlo.
Hoy no escribo sobre el futuro del trabajo. Escribo sobre TU FUTURO EN EL TRABAJO.
Sobre la posibilidad —cada vez más evidente— de que tu rol, tu área o incluso tu nivel jerárquico estén siendo evaluados mientras lees estas líneas, en un entorno donde la inteligencia artificial dejó de ser promesa para convertirse en criterio de reorganización y optimización. Esta no es una advertencia dramática: es un llamado a mirar de frente una transición que ya comenzó.
Tu rol entra en una zona de incertidumbre. No por catástrofe, sino por evolución.
Lo que ocurrió al cierre de 2025 no es un ciclo ordinario. Lo que se está reconfigurando no es solo el trabajo, sino la arquitectura misma del liderazgo. Las cifras globales revelan un patrón que ya no puede ignorarse. Verizon está explorando recortes de hasta 20,000 puestos; Amazon ha eliminado 14,000 roles corporativos; Microsoft redujo 9,000 posiciones luego de haber recortado 6,000 meses antes; Target ajustó 1,800 funciones corporativas; UPS ha prescindido de más de 48,000 empleos; Intel eliminó 24,000 puestos; General Motors redujo más de 3,000 roles solo en octubre; Nestlé proyecta eliminar 16,000 puestos; y Accenture ha anunciado 11,000 recortes como parte de su estrategia global para integrar IA a gran escala.
Y aquí está el punto crítico: estos recortes no se limitan a las áreas operativas. Están afectando, como nunca, a los roles directivos, a las funciones corporativas y a las posiciones del C-Suite. La narrativa histórica de que los puestos altos son inmunes se rompió en 2025. Muchas empresas están consolidando funciones, fusionando vicepresidencias, eliminando direcciones y reduciendo capas completas de gestión. Por primera vez en décadas, el C-Suite no se está expandiendo: se está contrayendo.
Los roles tradicionales de liderazgo están siendo replanteados. Estrategia y operaciones se fusionan. Finanzas y tecnología operan como un solo músculo. Marketing, producto y experiencia se integran en una sola función orientada al crecimiento. Recursos Humanos, legal, cumplimiento y riesgo se están rediseñando radicalmente: menos personas, más IA. Lo que antes era símbolo de estatus —liderar un equipo amplio— hoy puede ser un riesgo estructural, porque gran parte de ese trabajo ya no requiere la misma cantidad de manos ni de jefes.
Y es aquí donde comienza la conversación importante. Mi amigo no me llamó para hablar de cifras; me llamó para preguntar: “¿Qué significa esto para mí?” Esa pregunta no solo refleja incertidumbre, sino también un despertar. El valor profesional ya no está en cuántas personas supervisas, sino en cuánto valor habilitas. La IA está reduciendo la necesidad de supervisión, coordinación y consolidación. Lo que aumenta en valor es tu capacidad de interpretar el contexto, diseñar soluciones, liderar equipos pequeños, pero altamente capaces, y conectar tecnología, estrategia y personas.
Los ejecutivos que prosperarán en esta nueva era no serán quienes acumulen más años de experiencia, sino quienes sepan integrar la inteligencia artificial como extensión de su liderazgo. El líder que sobresaldrá es el “Líder Híbrido”: aquel que combina criterio humano con precisión algorítmica, visión con datos, intuición con modelos avanzados. El liderazgo del futuro no descansa en dirigir grandes equipos, sino en tomar grandes decisiones.
Y aquí está una verdad dura: la experiencia ya no garantiza la permanencia. Es un activo… solo si evoluciona.
Lo que está en juego no es tu puesto, sino tu relevancia. Tu capacidad para generar valor en un entorno que cambia más rápido que las descripciones de trabajo. Hoy, tu permanencia depende de tu habilidad para resolver problemas complejos, anticipar riesgos, articular visiones claras, facilitar la toma de decisiones y liderar con profundidad humana. Depende de tu disposición para aprender, desaprender y reconstruir tu propuesta de valor profesional.
Al final de nuestra llamada, mi amigo dijo lo que muchos piensan en silencio: “Solo quiero saber si estaré en la foto cuando todo esto se reacomode.” Y esa es, quizá, la pregunta más honesta que un ejecutivo puede hacerse hoy. Porque cuando las empresas revisen sus estructuras con lentes de IA —y lo harán— necesitarán menos capas, pero más liderazgo real; menos supervisión, pero más criterio; menos burocracia, pero más visión estratégica.
El futuro de tu trabajo no se definirá por la tecnología, sino por tu capacidad para convertirla en una ventaja. La IA no te reemplaza: te evalúa. Ese futuro aún puede diseñarse, pero no desde el asiento trasero. Es momento de tomar el volante antes de que otro —o un algoritmo— lo haga por ti.
¡Mucho éxito en el viaje!
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Nota del editor: Milton Rosario es cofundador y Socio Director de The OD Consulting Group. Es experto en cultura organizacional, estrategia y desarrollo de liderazgo ejecutivo. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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