Pero aquí viene la pregunta que importa: ¿la IA servirá a los grandes capitales o a la evolución humana? La respuesta honesta es “a ambos”, pero en tiempos distintos. En el corto plazo, el dinero empuja hacia modelos que monetizan atención y datos. En el mediano y largo, la IA también abre una ventana civilizatoria: puede elevar productividad, aprendizaje y ciencia. Un estudio de campo encontró que la asistencia con IA aumentó la productividad en atención al cliente en torno a 15% en promedio, con ganancias mayores para trabajadores menos experimentados (Brynjolfsson, Li, & Raymond, 2025). Eso sugiere una vía de “generar valor” más profunda: ampliar capacidades humanas, no solo capturar impulsos.
La tercera regla, entonces, es ética: lo que la economía optimiza depende de cómo definamos valor. Si valor es solo “enganche”, ganará la maquinaria de placer rápido. Si valor es “evolución”, tendremos que diseñar instituciones, productos y métricas que premien bienestar, verdad y desarrollo. En términos psicosociológicos: la voluntad gobierna, pero la razón puede intervenir; el futuro no está escrito, se modela. La IA no nos salvará de ser humanos. Pero sí puede ayudarnos a ser mejores humanos, si dejamos de confundir atención con sentido.
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Nota del editor: Juan Carlos Chávez es Profesor de Creatividad y Etología Económica en el sistema UP/IPADE y autor de los libros Sistema 3: La Mente Creativa (2025), Homo Creativus (2024), Biointeligencia Estratégica (2023), Inteligencia Creativa (2022), Multi-Ser en busca de sentido (2021), Psico-Marketing (2020) y Creatividad: el arma más poderosa del Mundo (2019). Es director de www.G-8D.com Agencia de Comunicación Creativa y consultor de empresas nacionales y transnacionales. Encuentra sus libros en Amazon y síguelo en Facebook , Instagram , YouTube y LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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